Salud y Deporte 


Zapatillas deportivas como elemento saludable

El uso de un calzado adecuado según nuestras características antropométricas se convierte en un aspecto fundamental para la práctica deportiva. Una adaptación de nuestro pie del calzado evita posibles lesiones por malas pisadas que acaban forzando las distintas estructuras del aparato locomotor (articulaciones, músculos o tendones).

Debemos tener en cuenta que el pie soporta una gran presión que tiene que ser mitigada en cierta forma por las zapatillas. Para ello es importante saber el tipo de pie que tenemos y la forma de pisar, con la finalidad de utilizar un calzado que se ajuste a nuestras necesidades.

Calzado deportivo saludable

Calzado deportivo saludable

La elección de un calzado adecuado que nos ayude no sólo a frenar el impacto que produce el contacto del pie con el suelo, sino que sea el correcto para los movimientos del pie y evitar de esta manera lesiones causadas por una movilidad excesiva o escasa por parte de nuestras articulaciones. Para ello existen numerosos de modelos en el mercado.

El calzado tiene que adaptarse a la estructura anatómica de nuestro pie (retropié, parte media y antepié) y si hemos sufrido algún tipo de lesión en el tobillo, se convierte en imprescindible mantenerlo sujeto. Para ello utilizaremos un calzado alto en forma de botín que mantenga el tobillo sujeto y evite posibles torceduras. Tampoco es aconsejable calzar unas zapatillas demasiado estrechas porque ante el roce puede causar heridas y molestias.

Es fundamental que tengamos en cuenta esto a la hora de escoger el calzado que nos va a acompañar en nuestra actividad deportiva, ya que es primordial mantener un buen estado de nuestros pies para así aguantar mejor la presión que la carrera ejerce sobre nuestro cuerpo. De esta manera conseguiremos mantener una estabilidad en los pies evitando posibles problemas en las articulaciones a causa de una pisada incorrecta.

Una de las funciones más importantes del calzado debe ser absorber gran parte del impacto que se produce al contactar el pie con el suelo, que puede superar en tres veces el peso del corredor. Para evitar lesiones derivadas de este impacto es fundamental que la mediasuela sean de EVA (etil-vinil-acetato), que aunque no dura mucho, hoy por hoy es el material que más absorbe el impacto.

También son muy recomendables las suelas de gel de silicona y de aire encapsulado. Aunque no hay que olvidar la estabilidad del pie, pues al realizar actividad física realizamos movimientos muy bruscos que tienen que estar controlados con el calzado. También hay que hacer mención al tipo de suela puesto que según el dibujo de la misma servirá para otorgar un mayor agarre dependiendo del terreno o la superficie donde se practica la actividad deportiva. Mantener el tobillo sujeto a través de zapatillas con materiales rígidos en el talón y el contrafuerte proporcionará una mayor seguridad a nuestros pies y estructuras corporales.

Vía/ Vitónica

Más información /Huffingtonpost

Imagen /Calzado

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