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Y tú, ¿Google him?

Hace unos años publicaron un artículo muy divertido en el New Y tú, ¿Google him?York Times donde la escritora y protagonista de la historia Joanna Pearson contaba lo que podría ser el guion de un nuevo capítulo de Sexo en Nueva York. Joanna,estudiante de medicina, conoce a rico empresario en un karaoke. Copas, risas, me encanta correr, oh! a mi también, tenemos que quedar un día, más copas, interpretaciones bochornosas de On my way, intercambio de móviles... La historia tiene  más enjundia, pero quiero destacar el siguiente hecho.

Pasan unos días y aburrida, antes de devorar la nevera a lo Bridget Jones, decide googlear el nombre del chico del karaoke. Bingo. En un segundo disponía de páginas y páginas de información sobre él. La curiosidad humana es como un estómago adicto al azúcar, insaciable de cronuts. Ríos de datos sobre sus aficiones, títulos universitarios, empresas, nombre de la hermana, incluso pudo comprobar con horror que se trataba de un destacado mile runner, lo que viene siendo una proeza del atletismo, dejando en ridículo su mejor marca de 6.15 y su fatuo, alcoholizado y patético comentario “We’ll go for a run and I’ll leave you in the dust”. Obviamente ahora sólo deseaba que la llamara para cualquier cosa menos para correr.

Desconozco si al mile runner le disgustaba o no la idea de ver su intimidad difundida por Internet, pero a raíz de la última sentencia del TJUE sabemos con qué armas cuenta, al menos en Europa, para evitar que los buscadores de Internet puedan indexar sus datos personales.

Haciendo un análisis de las sentencia identificamos la resolución de tres  cuestiones importantes: ¿Google es responsable de un tratamiento de datos de carácter personal? Esta empresa, como sabemos, es americana ¿Se puede considerar que el tratamiento de los datos se realiza en España? y por último ¿ Es posible exigir a Google que elimine nuestros datos personales de su buscador?.

Respecto a la primera pregunta, la sentencia resuelve que al ser la función de un motor de búsqueda hallar información publicada o puesta en Internet por terceros, indexarla, almacenarla temporalmente, y, finalmente, ponerla a disposición de los internautas según un orden de preferencias determinado, indudablemente se considera tratamiento de datos en la línea de la Directiva 95/46/CE  sobre protección de datos de carácter personal, siendo además, Google el responsable de dicho tratamiento.

Sobre la cuestión relativa al ámbito material de la Directiva, el tribunal afirma que si bien es cierto que las tareas de indexación de datos, es decir, la actividad principal como motor de búsqueda, no se realiza en España sino en EEUU por la matriz, Google Spain mantiene una actividad vinculada indisociablemente con aquella- venta de espacios publicitarios- lo que conlleva que se considere establecimiento del responsable. La Directiva no exige que el tratamiento de datos sea realizada “por” el propio establecimiento en cuestión, sino “en el marco de las actividades” de este.

La respuesta afirmativa a la última pregunta -la más temida por Google- ha supuesto un duro golpe para el buscador, ya que interfiere en su actividad principal. A la vista de la gravedad de la injerencia en el derecho a la intimidad -no justificada por el mero interés económico de Google ni por el derecho de información- a partir de ahora cualquier interesado podrá exigirle que elimine de la lista de resultados obtenida, como consecuencia de una búsqueda a partir del nombre, los vínculos a páginas webs publicados por terceros, incluso siendo estas publicaciones lícitas. La única salvedad la encontramos cuando el sujeto juega un papel importante en la vida pública – famosos, políticos etc- en este caso, el tribunal reconoce que la injerencia en sus derechos fundamentales estará justificada y amparada por el derecho de información.

En resumen, nuestro amigo mile runner no tendrá que soportar que sus futuras citas descubran antes de tiempo aquella información que no le interese que aparezca si, previamente, comunica al buscador una solicitud de cancelación datos.

La anécdota de la Srta. Pearson no es muy extraña, no se vosotros, pero Y tú, ¿Google him?ayer mismo me encontré a mi nuevo vecino en el ascensor. Acaba de mudarse me comenta. Hago un gesto de sorpresa y le doy la bienvenida. Ya lo se, ya lo se pienso, te acaban de trasladar de Canadá… lo reconozco, I google him.

 

 

Vía| Sentencia del TJUE de 13 de mayo de 2014, sobre Datos personales.

Más información| The New York Time

Imágenes| Carrie Bradshaw writting

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