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Y sólo te lo dire a ti…

La confianza no es cosa de un día, ni de dos, de hecho me atrevería a decir que no es cuestión de tiempo, sino más bien de la persona que tienes enfrente. Tiene que ver con su capacidad de escuchar, de comprender, de aconsejar y, por supuesto, de empatizar, no es sencillo ponerse en la piel del otro de forma que sus problemas y preocupaciones dejen de ser exclusivamente suyos para convertirse en algo vuestro.

Es importante contar, al menos, con un buen amigo, con el que puedas pensar en voz alta, sin medir palabras ni consecuencias. Alguien que acabe tus frases no por impaciencia, sino porque te conozca a la perfección, alguien que te tranquilice cuando pienses que está todo perdido y con quien compartir todas y cada una de las alegrías que irás recibiendo a lo largo de la vida. Alguien que te recuerde todo lo bueno que mereces y tenga tacto y firmeza a partes iguales para que te avise de que te estás desviando del camino, antes de que sea demasiado tarde. Alguien que olvide ponerse el reloj cuando quede contigo y te dé un abrazo cada vez que te vea, aunque hayáis estado juntos el día anterior. Alguien, en fin, con quien compartas recuerdos, fotos y cartas, una vida plasmada en papel y en memoria.qah

Y, volviendo a la confianza, no temas compartir con los que quieres y te quieren, con ese tipo de personas descritas en el párrafo anterior, todo lo que te quita el sueño, porque siempre, siempre, siempre van a estar ahí. No tendrán miramientos a la hora de dar la cara por ti, si es que alguien pretende hacerte apenas un rasguño, la lealtad es algo muy cotizado a estas alturas, deja que te demuestren que vas a recoger frutos de lo que has entregado hasta ahora, pura justicia.

Ponle nombre y apellidos a este post, demuéstrale a esa persona que puede confiar ciegamente en ti sin reservas, que escuches de su boca muchas veces esas palabras mágicas… “Y sólo te lo diré a ti”.

 

Imagen| Confianza

Más información| Te lo dije cantando

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