Derecho Internacional, Jurídico 


¿Y si nos ponemos de acuerdo? La costumbre internacional

El artículo 38 del estatuto de la Corte Internacional de Justicia establece que “la Corte, cuyo función es decidir conforme al Derecho Internacional (de ahora en adelante, DI) las controversias que le sean sometidas, deberá aplicar […] la costumbre internacional como prueba de una práctica generalmente aceptada como derecho”. Deducimos, por tanto, que cuando hablamos de “costumbre internacional” nos estamos refiriendo a una fuente del Derecho Internacional. Sin embargo, ¿qué es exactamente la costumbre internacional? ¿Cómo podemos reconocerla?

A falta de una definición clara y unívoca del concepto de costumbre internacional, ha sido la propia jurisprudencia la que se ha encargado de establecer los elementos que caracterizan este procedimiento de creación del Derecho. Dichos elementos son los siguientes:

1. Elemento material, la práctica de los estados

La práctica de los estados consiste en la repetición de comportamientos, (ya sean acciones u omisiones), ante situaciones similares. Dicha práctica ha de llevarse a cabo de forma general, uniforme y continuada.

La generalidad implica que ha de ser seguida por un número amplio y representativo de sujetos, que variará según la materia de la que se trate. No se exige que sea universal ni unánime, sino más bien consensuada. Así, cabe hablar de costumbres generales, (ámbito universal); regionales, (vinculan a un grupo de Estados); e incluso locales, (entre dos Estados).  La obligación de acatar la costumbre surgida se extiende a todos los Estados cuando se trata de una norma de ius cogens. En el resto de los casos, únicamente aquellos que hayan mostrado una objeción persistente quedarán desvinculados de la misma.

Del mismo modo, se exige la uniformidad en las respuestas o actuaciones de los Estados ante sucesivas situaciones, evitando siempre que éstas sean contradictorias. El periodo de tiempo que debe transcurrir para que se asuma la consolidación de una costumbre dependerá de las circunstancias del caso y de la naturaleza de la norma.

2. Elemento espiritual o psicológico, “opinio iuris”

Para que surja una norma consuetudinaria, esto es, para que los Estados conviertan lo que hacen en lo que deben hacer es preciso que los sujetos de Derecho Internacional realicen estos comportamientos con el convencimiento de conformarse una obligación jurídica. Gracias a este elemento, la costumbre se distingue de los usos y reglas de cortesía o de mera tradición, y de los comportamientos basados en simples consideraciones de oportunidad. Esto nos lleva a concluir que no podemos hablar de costumbre hasta que no concurran ambos elementos, material y espiritual.

El proceso de formación de la costumbre jurídica comienza con un término inicial consistente en un acto de uno o varios Estados con la consiguiente expresión de consentimiento respecto a un comportamiento determinado en las relaciones internacionales. Tras esta primera fase se produce su consolidación mediante la generalización de esa práctica por un número creciente de Estados por medio de un comportamiento general, constante y preciso en la sociedad internacional. Acaba este proceso cuando esa práctica generalizada, constante y uniforme cristaliza en un consenso común de los Estados respecto a su obligatoriedad, en lo que se conoce como término final.

En lo que se refiere a la carga de la prueba se establece la regla que impone dicha carga al Estado que la asume en las costumbres generales; mientras que en el caso de las particulares, (locales y regionales), la prueba corresponderá al Estado que la invoque.

Vía | Apuntes de Derecho Internacional

Imagen | Banderas

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