Historia 


¿Y si hubieras nacido en Esparta?

Hemos tenido la suerte de nacer en la época en donde el ser humano debe pasar menos dificultades vitales para poder existir, al menos en la cultura occidental y si bien nuestros antepasados tuvieron que luchar por sobrevivir en un mundo más duro, nosotros solo hemos de vivir en él. Quiero hacer partícipe al lector con esta entrada de un experimento imaginativo sobre como hubiese sido nuestra vida en otra época de la historia. Para ello debemos intentar dejar atrás nuestra mentalidad contemporánea y evitar juzgar otras sociedades con los ojos de una persona que vive en el siglo XXI. Trasladémonos por tanto a la Esparta del siglo V a.C. una sociedad justa y perfecta según muchos autores helenos de la época pero cuya descripción cambiaría si dejásemos llevarnos por un análisis personal y no científico.

Si hubieras nacido en Esparta tu vida estaría en un primer momento condicionada a la decisión de los ancianos de tu tribu conforme hubieras salido del útero de tu madre, ya que el nacer con una tara física significaba la muerte, no de forma directa, pero sí abandonando al recién nacido en el Monte Taigetos.

Monte Taigetos

Monte Taigetos

Es lo que se conoce como exposición. Las niñas debían pasar la misma prueba pues se consideraba que las mujeres debían estar iguales o mejor preparadas físicamente que los hombres. Aunque siempre existen casos en los que un individuo no es expuesto a pesar de contar con deficiencias físicas, ejemplo de ello es el rey Agesilao II que era cojo.

Hasta los 7 años disfrutarías del periodo en el que probablemente tuvieras más libertad en tu vida espartana pues estabas bajo la tutela de tu madre ya fueras varón o mujer, pero a partir de esa edad serías separado de tu progenitora para iniciar la educación que el Estado brindaba a todos los jóvenes. Si eras un varón iniciabas la agogé, eras desvinculado de tu familia y salvo por algunos encuentros casuales programados por las autoridades, no volverías a ver a tus padres en mucho tiempo. Formarías parte de un agelai (rebaño) con otros niños y serías vigilado por un paidónomo, un ciudadano encargado de enseñar la educación básica tanto física como mental. Tu ropa sería un manto (tríbon) que te produciría frío en invierno y calor en verano y tu calzado sería tus propios pies desnudos. Tu comida sería la suficiente para alimentarte pero sin saciarte y vivirás con la prohibición de dejar crecer tu pelo. Los castigos eran impartidos por el paidónomo y los mastigóforos (jóvenes de edades superiores). Por otro lado, las niñas se educaban en casa. Sus lecciones iban encaminadas a convertirlas en buenas madres pero nunca dejaban de lado el ejercicio físico e incluso participaban en competiciones deportivas, pues un cuerpo ejercitado engendraba buenos espartanos en el futuro.

Joven espartana practicando atletismo (550 a.C)

Joven espartana practicando atletismo (550 a.C)

El hecho de educar a las niñas para ser buenas madres no implicaba que se dedicasen a las tareas de la casa pues para esas labores estaban las esclavas ilotas. En comparación con otras mujeres del ámbito griego, las espartanas eran las que menos sufrían el yugo del patriarcado.

A los 12 años, los varones pasarían a la siguiente fase de la agogé. Los agelai se dividen en ilai (compañías) según la edad, cada una con su nombre, y el entrenamiento militar va sustituyendo al de cultura general (lectura, escritura, expresión oral, etc.). El paso de una compañía a otra más avanzada se hacía mediante una prueba. La comida seguía siendo mínima por lo tanto el sistema induce a los niños al robo siempre que este no fuera descubierto pues los castigos podían provocar a veces la muerte.

Entre los 14 y los 16 años, serás un joven que se vinculará a un mentor de por vida. Las relaciones homosexuales podían darse entre adolescente y mentor. La pederastia estaba aceptada hasta cierto punto en el mundo heleno y los espartanos no son menos en este sentido, sin embargo, la Constitución de los Lacedemonios (…de los espartanos) aclara que la relación no podía tornarse amorosa sino basar su trato en la amistad. Los historiadores hablan de una pederastia institucionalizada, cosa entendible ya que los adolescentes espartanos no se relacionaban con las mujeres.

Con 20 años, habrías de ser licenciado y pasarías a formar parte del ejército espartano si bien en misiones secundarias. Vigilando las fronteras o en la retaguardia. Ya con esa edad, tu pelo volvería a crecer con la seguridad de hacerlo dentro de la legalidad estatal, pues los espartiatas (espartanos con plenos derechos) debían llevar el pelo largo por obligación, y serías aceptado en los banquetes comunitarios o syssitías aunque de momento sin derecho a hablar libremente y llevando tu propio alimento, pues era deber de los espartiatas proporcionar comestibles en los banquetes, pudiendo perder el derecho a la ciudadanía si no lo hicieras. Las bebidas alcohólicas se bebían con moderación, los borrachos estaban mal vistos. Si durante la agogé habías logrado destacar por encima de tus congéneres podrías optar por ser incluido en la krypteia. Esta era una institución que solo aceptaba a los mejores varones de entre 20 y 30 años y que se encargaba de reducir mediante asesinatos ocultos a la población de ilotas. Estos ilotas eran la población que los espartanos habían esclavizado centurias atrás para mantener su sistema. Los criptos debían sobrevivir por sus propios medios y evitar ser vistos por el resto de la población.

A partir de los 20 años, hombres y mujeres volverían a verse con asiduidad. Los varones debían contraer matrimonio por obligación con una mujer. Los solteros eran despreciados por la sociedad. Para personas que llevaban toda una vida sin convivir juntos, era un rito complicado. El hombre debía secuestrar por la noche a su futura esposa de casa de sus padres y tener relaciones sexuales con ella. La fémina vestiría con un manto parecido al masculino y llevaría el pelo corto. Este hecho pudiera querer evitar afectar psicológicamente al varón, el cual probablemente llevara manteniendo relaciones homosexuales toda su vida y no supiera cómo tratar a una mujer. Tras el rito, el varón volvía a su lugar de descanso, rodeado de sus compañeros espartiatas. El acto se repetiría hasta el embarazo o hasta que el varón cumpliera los 30 cuando era ciudadano de pleno derecho y podía ver a su mujer a la luz del día con normalidad.

A partir de esa edad, la mujer y el hombre podían convivir juntos y el estado les otorgaba una porción de tierra y unos esclavos en el lote, esto era el kleros. La muerte del espartiata hace que la tierra vuelva al Estado aunque en la práctica muchas veces el terreno se heredaba de padres a hijos al igual que supuestamente todos los ciudadanos tenían la misma cantidad de tierra pero la práctica demostraba que la igualdad que promulgaba el Estado espartano estaba corrompida, como todo lo que crea el ser humano, y siempre existían individuos con más tierras y esclavos. Si cometieras un delito grave o te mostrases como un cobarde en la batalla te harían perder el derecho ciudadano y por tanto la tierra.

Si hubieras nacido en Esparta, a partir de los 30 tu vida giraría en torno a la procreación, la guerra y puede que la política si eres varón. El hecho de trabajar era castigado pues para ello ya se tenía a los ilotas. Solo deberías estar preparado para la guerra y por ello entrarías a formar parte de la falange hoplítica hasta los 59 años y con 60 pasarías a la reserva.

Interpretación de la Gerusía

Interpretación de la Apella

Formarías parte de la Apella (asamblea de ciudadanos) y si llegases a superar los 60 años podrías presentar tu candidatura a la Gerusía (asamblea de 28 ancianos liderada por los dos reyes espartanos) aunque hay que tener en cuenta que la esperanza de vida rondaba los 30 y pocos años y que las mujeres no participaban en la política.

El sistema social espartano creía en la igualdad de sus ciudadanos aunque en la práctica siempre hubiera anomalías y por lo tanto, las estelas mortuorias nunca llevaban el nombre del difunto para que la muerte sirviese como elemento igualitario. Solo había una forma de ser inmortal en la historia espartana. Si eres varón, tu muerte en la batalla te haría inmortal entre tus congéneres y si eres mujer, la muerte en el parto sería equiparable a la mayor heroicidad de un guerrero espartano en la batalla.

Vía| RUIZ SOLA, AURELIA (editora), Las constituciones griegas, Akal/Clásica, Madrid; 2000; FORNIS, CÉSAR, Esparta: Historia, Sociedad y Cultura de un Mito Historiográfico, Crítica, 2003.

Más información| Documental sobre Esparta: Esparta: Código de Honor (parte 1).

Imágenes| Monte, estatuilla de bronce, gerusía.

Más en QAH| Agogé: la educación espartana, Esparta: los outsiders, Esparta, ¿el ejército más disciplinado y temible? 

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