Patrimonio 


¿Y qué hacemos ahora? Reviviendo el Patrimonio

Sucede que, en ocasiones, nuestro patrimonio pide ayuda. La intervención de los especialistas trasciende muchas veces el mero hecho de paliar los daños existentes. Alargar la vida del bien patrimonial o contextualizarlo con mayor acierto son otros objetivos que busca hoy día la restauraciónA raíz de la intervención que está llevando a cabo el Museo del Louvre en su emblemática Victoria Alada de Samotracia, y para la que han pedido la colaboración ciudadana a través de la donación de fondos, los redactores de Patrimonio en QAH hemos querido destacar algunos de los proyectos de restauración y consolidación más interesantes. Aquí tenéis las respuestas de tres de ellos.

 

La conservación y su documentación, por Irene Palancar, historiadora del Arte.

Un experto analiza una de las esculturas del pórtico gallego.

Un experto analiza una de las esculturas del pórtico gallego.

El Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela ha sufrido numerosas restauraciones a lo largo de la historia. La última comenzó en el año 2006, promovida por la Fundación Barrié. El proyecto siguió una estrategia de conservación preventiva, respetando los añadidos históricos, conservando los valores materiales e inmateriales y fomentando la investigación, la accesibilidad de la obra y la difusión.

Tomar estas medidas de conservación preventiva no solo son decisivas, sino que nos abren un camino de posibilidades expositivas y de valoración del trabajo de los restauradores; así, el proceso  fue exhibido para mostrar su labor. El Centro Conde Duque acoge la muestra que consta de varios paneles explicativos con los diferentes procesos de restauración (limpieza y estudio de la obra), además de pantallas interactivas que nos proporcionan perspectivas inéditas del Pórtico, así como la explicación iconográfica el mismo.

 

La cara oculta (y necesitada) de Pompeya, por Pablo Aparicio, arqueólogo e historiador del Arte.

Derrumbe de la Domus de los Gladiadores en Pompeya, que puso en el punto de mira la mala situación de la ciudad.

Derrumbe de la Domus de los Gladiadores en Pompeya, que puso en el punto de mira la mala situación de la ciudad.

Cuando hablamos del hallazgo de Pompeya nos imaginamos una ciudad romana impoluta, un objeto recién comprado dentro de su envoltorio de lava solidificada, lista para ser estudiada por los arqueólogos. La realidad es otra: una ciudad de 2000 años golpeada por varios terremotos y finalmente sepultada por una lluvia de cenizas. Con este panorama se encontraron los eruditos de hace tres siglos y ahí comenzó la siguiente paliza para Pompeya, protagonizada por la arqueología y el turismo.

Esta suma de destrucciones hace que el yacimiento sea un campo de experimentación de las más variadas técnicas de restauración, convirtiéndolo en un museo de restauraciones y consolidaciones, fundamentalmente arquitectónicas pero también pictóricas.

La inmensidad y monumentalidad de este yacimiento, pese a todo, han hecho que se descuide de forma sistemática la restauración y consolidación de las zonas menos representativas –es decir, del 90% de la ciudad– y en la actualidad su estado es lamentable. Por suerte esta situación es conocida y se está intentando atajarla a tiempo gracias a múltiples proyectos europeos e italianos enfocados a salvar Pompeya. Esperemos que den su fruto y que se siga enriqueciendo el “itinerario de la restauración” que nos ofrece la ciudad.

 

Una restauradora trabaja en recuperar el esplendor de la obra de Tintoretto.

Una restauradora trabaja en recuperar el esplendor de la obra de Tintoretto.

Restaurar a los ojos de todos, por Elvira Guerra, historiadora del Arte.

La intervención que el Museo Thyssen llevó a cabo en ‘El Paraíso’, lienzo de Tintoretto, fue uno de los acontecimientos más significativos del panorama cultural a inicios de año. Esto se debió sin duda a que la parte más “vistosa” de la restauración, aquella que consiste en la limpieza, la reintegración de la capa pictórica y el barnizado, tuvo lugar frente a los ojos del gran público. En el recibidor del museo madrileño se habilitó un espacio protegido para que las restauradoras desempeñaran su labor, visible a través de superficie acristalada. Así, en una suerte de “pecera”, el proceso podía ser seguido por los visitantes.

Los estudios previos al trabajo directo sobre el cuadro, consistentes en radiografías, fotografías y análisis químicos, han sido minuciosamente detallado en la página web del museo. El Thyssen hace gala de una labor de difusión en web como la de pocas instituciones; ejemplo claro es su director Guillermo Solana y el uso de las redes sociales. En mi opinión, cuanto más accesible se presente ese tipo de intervenciones más comprendidas serán por el público, que no dejan de sentirlas con cierta aura de “sacralidad” y privacidad. Cada vez más los grandes museos como el Thyssen, el Prado o el Louvre documentan con gran cuidado sus procesos de restauración, cuyo éxito en Internet es buen prueba de que hay curiosidad por estos temas.

 

Imagen| Pórtico de la Gloria, Pompeya, Museo Thyssen

 

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