Reflexiones 


Y de repente luz

Día 1. De repente, luz. La primera vez que abres los ojos todas las miradas están fijadas en ti, tal es el impacto que solo te sale llorar, porque por más que intentas preguntar qué está pasando, no puedes, no te sale, pero  parece que eso de llorar funciona y desde entonces ya solo vives para eso, para dormir y llorar.

Día 2. Hay una persona que te abraza, y no te suelta, te llena de besos, te consuela y te largecanta, no lo hace del todo bien, pero solo necesitas cinco minutos escuchando su voz y caes dormido en el más profundo sueño.  Día 164, de repente luz,  consigues repetir aquellas palabras que te llevan repitiendo durante meses, no sabes muy bien como lo has hecho, pero les haces reír y te dan más besos, de esos que tanto te gustan, así que decides que también podrías acostumbrarte a esto. A partir de ese momento todo pasa como a cámara rápida, y el tiempo no se detiene, cuando te quieres dar cuenta, llega nuestro primer cumpleaños (día 365) y después el segundo día de colegio (saltando el primero y su efecto post-traumático) y así una larga lista de pequeños rayos que iluminan los recuerdos. Hay días que como aquellos primeros, se quedan marcados, como el que apartó el llanto al escuchar la melodiosa voz de tu madre, o la luz que desprendiste el día que dijiste por primera vez su nombre.

Puedo afirmar sin miedo a equivocarme que si nos dieran a elegir una etapa de nuestra vida casi todos optaríamos por la infancia, porque es donde más luz vemos. Porque una vez superada esa etapa, empiezan a llegar los días nublados. Días nublados, que vienen disfrazados de inseguridades, de miedos, de despedidas, que se llevan cualquier resquicio luminoso del cielo. Pero “Después de la tormenta vtumblr_lxi0nm4jNj1r9xt01o1_500iene la calma” o eso dicen ¿no?; El sol llega, sí, pero no llega quedándonos parados observando como llueve, así ni siquiera puedo asegurarte de que aparezca alguna vez. Tienes que ir en su busca, y yo me apunto a ir contigo. Esta vez no quiero un “no” por respuesta, quiero que salgas a por él. Porque puede que el día más nublado de todos, solo te salga llorar, pero acuérdate de ese primer día, de la primera vez que abriste los ojos y no entendiste nada, la luz llegó al final del túnel ,¿no es cierto? Pues bien eso sólo fue la puerta a tus mejores días, y esta vez, la vida te vuelve a esperar, y de repente, luz.

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