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Watergate vs “Bárcenasgate”: Grandes escándalos de la corrupción política. (I). El caso Watergate

Nixon y el WatergateEl gran escándalo destapado por la imputación de Luis Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular durante los años 2008 y 2009, por delitos contra la Hacienda Pública, cohecho y blanqueo de capitales, tras haberse descubierto una cuenta de Bárcenas en Suiza con un saldo de 22 millones de euros y la publicación de “los papeles de Bárcenas” en el diario El País, que reflejan una presunta doble contabilidad del Partido Popular desde 1990 hasta 2008, implicando a gran parte de la cúpula del partido, extendiéndose incluso hasta el propio Presidente del Gobierno actual, nos abre las puertas al mayor caso de corrupción de nuestro país.

Sin embargo, no somos el primer país que se ve sometido a las sacudidas del descubrimiento de la mala praxis llevada a cabo por los gobernantes, abusando de la confianza otorgada por sus votantes. EEUU sufrió uno de los mayores escándalos de corrupción política que se recuerda. El “Caso Watergate” implicó al Presidente Richard Nixon en una trama de espionaje y corrupción que le costó la presidencia de los Estados Unidos.

En esta serie de tres artículos, voy a tratar de ofrecer una comparación del Watergate y del Caso Bárcenas, para comprobar las semejanzas y las diferencias que existen entre ambos casos, para de esta manera, hacernos una idea de lo que podemos esperar que ocurra con el caso Bárcenas.

La cronología del caso Watergate es fundamental para entender lo que sucedió y compararlo con el caso Bárcenas.

El 17 de junio de 1972, son detenidos cinco hombres por el allanamiento de la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata en el complejo de oficinas Watergate, en Washington. Eran miembros de la Operación 40 de la CIA, cuyo líder era James McCord, Director de Seguridad del Comité para la reelección de Nixon.

Dos periodistas del Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, comienzan a investigar acerca de los hechos anteriores y acerca de la posible implicación de miembros del Gobierno, gracias a la información que les proporcionó la fuente conocida como “Garganta Profunda“, cuya identidad no se reveló hasta 33 años después del escándalo.

En junio de 1973 los acusados de allanamiento, robo y violación de leyes federales de secreto de las comunicaciones fueron juzgados y condenados.

La Comisión de Investigación Senatorial creada en mayo de 1973, reveló la existencia de un sistema de grabación y espionaje de conversaciones dentro de la Casa Blanca. Nixon, se negó a entregar las cintas de grabación, alegando su inmunidad presidencial.

El 19 de octubre de 1973, Nixon pidió al Procurador especial del caso, Archibald Cox, que permitiera a un senador republicano revisar y transcribir las cintas para entregar un resumen a los investigadores, a lo que Cox se negó. Nixon, entonces pidió al Fiscal General de los Estados Unidos (Elliot Richardson), que destituyera a Cox. Richardson lo consideró abuso de autoridad y dimitió. Esa misma noche, Nixon contactó con el Procurador General de Estados Unidos Robert Bork, para que destituyera a Cox, a lo que accedió, produciéndose lo que se conoce como “La masacre del sábado por la noche”.

El 29 de septiembre de 1973, la secretaria personal de Nixon, Rose Mary Woods, confesó a la comisión senatorial que había grabado conversaciones. En noviembre e 1973, se consiguen las grabaciones, pero en ellas hay un vacío de 18 minutos y 33 segundos. La secretaria asumió la culpa del borrado, atribuyéndolo a un error por su parte en el momento de la grabación, sin embargo, el juez al cargo de la investigación, Sirica, era más partidario de la posibilidad de un borrado intencional. A día de hoy, aun no se conoce el contenido de esos 18 minutos y 33 segundos.

Las cintas revelaron que Nixon estaba al tanto del espionaje telefónico contra el Partido Demócrata,  que insistía en pagar sobornos a los acusados de irrumpir en el Hotel Watergate para así evitar el chantaje a sus consejeros y asesores.

El 1 de marzo de 1874 se formuló acusación contra “Los Siete de Watergate”, los funcionarios y asistentes del Presidente Nixon que debían ser acusados de espionaje telefónico. También se acusó al propio Nixon y al Secretario de Justicia John Dean, así como a Jeb Magruder, el reclutador de espías.

Las actuaciones ilícitas autorizadas por Nixon incluían fraude en la campaña, espionaje político, sabotaje, intrusiones ilegales en oficinas, auditorías de impuestos falsas, escuchas ilegales a gran escala y la formación de un fondo secreto en bancos de México para pagar a quienes realizaban estas operaciones ilícitas. ESte fondo también se utilizó para comprar el silencio de los cinco hombres que fueron imputados por el robo en el Edificio Watergate.

La Cámara de Representantes y el Senado iniciaron sendos procesos de impeachement contra él, acusándole de obstrucción a la justicia, abuso de poder y desacato al Congreso.

Nixon dimitió mediante un mensaje televisado el 8 de agosto de 1974. Su vicepresidente, Gerald Ford le sucedió inmediatamente, tomando posesión del cargo el 9 de agosto de 1974. Su primera decisión oficial fue indultar a Nixon, por lo que el procedimiento judicial dirigido contra él se paralizó.

A pesar de la clara implicación de Nixon en el Caso Watergate nunca llegó a ser condenado, ni tan siquiera se llegó a cerrar el procedimiento judicial iniciado contra él, como consecuencia del indulto proporcionado por Gerald Ford. ¿Existe la separación de poderes? ¿es el indulto una figura jurídica aceptable? ¿puede suceder lo mismo con el caso Bárcenas?

En el siguiente artículo de la trilogía nos introduciremos en la trama Gürtel y en el Caso Bárcenas para avanzar con este estudio comparativo.

 

Via| Wikipedia Watergate

Más información| The Washington Post 

En QAH| El indulto: Necesidad o abuso de poder

Imagen| Nixon

 

 

 

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