Cultura y Sociedad 


Walt Whitman, poeta de vida

Cuando leemos un libro, la biografía del autor, de aquella persona que dedicó su tiempo en crear esa historia a la que acudimos raudos, pasa a un segundo plano. Y es, sin embargo, esa biografía la que más cosas nos explica. Es ahí donde podemos buscar la esencia, el porqué, las conexiones, los referentes… Pero a veces esto no siempre sucede, hay muchas biografías que nos dicen más bien poco de aquellos de los que hablan. Esto ocurre con el poeta neoyorquino Walt Whitman.

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Walt Whitman

Whitman nace en la rural Long Island en 1819 en el seno de una familia humilde. Es el segundo de nueve hermanos y crece sano, fuerte y vigoroso. Desempeña varios empleos hasta acabar en una imprenta donde descubre su afición por el periodismo y la escritura que lo llevan a trabajar en diferentes periódicos. Observa el mundo, sueña y escribe. No publica su obra Hojas de hierba hasta 1855 sin mucho éxito en un principio. Sigue trabajando en diferentes empleos y escribiendo, cada vez con más éxito. Va ampliando su obra poco a poco, añadiendo poemas. Hojas de hierba vería hasta ocho ediciones, cada una más extensa que la anterior. Enferma y se retira a Camden, Nueva Jersey, donde finaliza sus días escribiendo y muere en 1892. Esto sería un brevísimo resumen de la vida del poeta. Meramente informativo nada más. Y nada más lejos de la realidad.

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El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989)

Yo conocí a Walt Whitman sentada en el sofá de mi casa, asistiendo a una de las magistrales clases del profesor Keating en El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989). Me maravilló la pasión con la que Robin Williams, en el papel de Keating y en una de las mejores interpretaciones de su carrera, hablaba de poesía, de amor y de la vida a un grupo de jóvenes en una época en la que el libre pensamiento podía ser peligroso según dónde y cómo se usase.

Keating traía a menudo a colación el nombre del poeta estadounidense durante sus clases de literatura en la película, siendo éste el principal referente literario de la misma. Frases de Whitman como “Oh capitán, mi capitán” o “Resuena mi bárbaro gañido sobre los techos del mundo”, citadas en la película, me llevaron a investigar sobre el poeta y a leer su biografía y obra. Y me encontré con una biografía, bastante gris y sosa, en la que no podía encontrar al hombre que tanto me había inspirado y transmitido mientras leía sus poemas, su Hojas de hierba. No fue hasta que tuve en mis manos una edición de Canto a mí mismo, una de las partes de la extensa Hojas de hierba, cuando, leyendo el prólogo de Enrique López Castellón, me sentí algo más satisfecha por los datos biográficos.

Aun así, sigo creyendo que no es suficiente. Citando a León Felipe:

“Whitman no tiene biografía. Ni autobiografía tampoco. Su verdad y su vida no están en su prosa, están en su canción”.

En este caso, no puedo estar más de acuerdo. Conocer a Whitman significa sumergirte en su Hojas de hierba, conocer al hombre, al animal y a la tierra. Observar y hablar, como él observa y habla, al mundo.

Vía| Biografías y vidas

Más información| Apeiron

Imagen|El club de los poetas muertos , Walt Whitman

En QAH|¡Oh capitán! ¡Mi capitán!

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