Economía y Empresa, Panorama Internacional 


Vuelven las prendas “Made in Spain”

En los años 90, España contaba con más de 300.000 trabajadores en el sector, mientras que en la actualidad suman 135.000. Este desplome se explica a través de la ya tradicional deslocalización de la industria hacia los países asiáticos. Sin embargo, dos décadas después, y según la Federación Española de Empresas de la Confección, se estima que el 15% de la producción deslocalizada, ya ha regresado a España y Portugal.

Un ejemplo claro son los movimientos de la multinacional española Inditex, que entre 2011 y 2012 subió los encargos a proveedores nacionales, pasando de 2.000 a 3.400 millones de €.

Principalmente, esta vuelta se debe a la variación que sufren los salarios en Españadonde el coste por hora trabajada continúa descendiendo. De hecho, la bajada del 0,3% de este último trimestre, conforma una racha de caídas en 9 meses sin precedentes en toda la serie histórica del INE. Básicamente, el Gobierno busca la fórmula de la competitividad a través de la devaluación interna, o en términos políticos, la “moderación salarial”.

Este descenso de lo que las empresas pagan a sus trabajadores se debe a la reforma laboral, que ha flexibilizado la negociación de las condiciones de trabajo. Fruto de ello, según sostiene el Ministerio de Economía, la productividad de España ha mejorado, lo que ha permitido impulsar las exportaciones.

Sin entrar a valorar esta práctica, que también se lleva a cabo en otros países como Pakistán, Indonesia o Perú, lo cierto es que se trata de un atajo para ganar ventaja en el comercio internacional. Sin la opción de devaluar la moneda, se apuesta por esta devaluación, compitiendo con los precios, lo que ahora equivale a salarios más bajos.  

Las plantas de fabricación textil vuelven a experimentar cierto crecimiento de facturación.

Las plantas de fabricación textil españolas vuelven a experimentar un crecimiento de producción en el último año.

Este retorno de la localización ocurre también en EEUU, donde importantes firmas como Karen Kane, Abercrombie, Levi’s o American Giant ya han comenzado a trasladar la producción a casa. Según un estudio de Boston Consulting Group, el 48% de las empresas con facturación mayor de 100.000 millones de dólares ha anunciado su intención de relocalizar producción en tierras norteamericanas.

¿Y por qué este nuevo boom?

La clave es China, que ya no es tan atractiva como plataforma de producción para exportar. En el gigante asiático se han dado una serie de circunstancias que explican el titular de la noticia. En los últimos años, China ha visto cómo su moneda se ha apreciado. Pero al margen del yuan, encontramos los costes de transporte y los aranceles, junto con una fuerte subida de los salarios de los trabajadores (un 19% anual entre 2005 y 2010) que han supuesto un nuevo panorama para las estrategias empresariales foráneas. Sin embargo, deben tenerse en cuenta otros aspectos al margen de lo macroeconómico. Por ejemplo, las condiciones laborales que con el paso del tiempo se vuelven más exigentes frente a la cada vez mayor desregularización laboral en Europa y EEUU. Por otra parte, también surgen problemas de calidad o logísticos (producción obligatoria de series largas, o tiempos de espera de pedidos, especialmente en un sector tan exigente como éste).

Tras la última tragedia ocurrida en Bangladesh, el traslado de producción a terceros países también recibe críticas crecientes. Existe una tendencia a defender el empleo comprando lo fabricado en casa, e incluso estudios de ARG revelan que el 75% de los consumidores norteamericanos están dispuestos a pagar algo más por productos made in USA. De hecho, las grandes empresas sufren una creciente presión de sus opiniones públicas, stakeholders y hasta Gobiernos para que cesen en la destrucción de empleo industrial y retornen su producción a casa.

Aun así, estos cambios no apuntan hacia un abandono total del mercado asiático por parte de las marcas occidentales. De hecho, un mercado interno de 1.500 millones de personas no debe ser en absoluto despreciable.

Simplemente ahora resulta más competitivo que antes fabricar en Europa o Estados Unidos. En el caso de España, esto es visible también en otros sectores de gran peso como el automovilístico (10% del PIB y 18% de las exportaciones), donde las plantas de Cataluña, Valladolid o Vigo han firmado contratos de fabricación que hacen crecer las cifras de producción y facturación a corto y medio plazo, si bien el sector textil es uno de los que más cambios ha experimentado en este último año.

Por último, solo cabe esperar que esta vuelta a casa no sea una moda pasajera y se convierta en tendencia habitual en el futuro.

 

 

Vía| Abc.es Economía

Más información| Centro de la Información Textil y la Confección (CETYC)

Imagen| Sector Textil

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