Coaching Profesional 


Vivir sin cargas

Salir de viaje a todos nos gusta. Pero, incluso al más aventurero, le cuesta hacer la maleta. Sin embargo, no concebimos salir de brazos vacíos. Necesitamos cargar con algo que nos haga sentirnos acompañados, protegidos, prevenidos… Porque estamos convencidos de que sin ese algo no seremos capaces de superar el reto.

Brazos libresPero la vida te pide vivirla de brazos vacíos. No necesitas más que brazos ligeros capaces de coger impulso para seguir adelante; brazos desatados del pasado capaces de abrazar al presente; brazos constantes que nos permitan avanzar en el camino al futuro; brazos alegres que hagan que nuestros pasos vayan al ritmo del chasquido de nuestros dedos; brazos disponibles para sujetar al otro; brazos atrevidos a explorar nuevas rutas; simplemente brazos vacíos que no son brazos pobres sino libres.

La vida no espera que le ofrezcas nada de ti más que a ti mismo. Eso es lo que a ella le falta. Ella es capaz de hacer que brille el sol, pero necesita tu sonrisa para volver el día alegre. La vida es capaz de renovar el aire, pero necesita que tú seas capaz de parar y dejar que ese aire fresco te dé en la cara y te renueve.

En definitiva, la vida no consiste en hacer sino en dejar de hacer. La vida no consiste en levantarte, consiste en dejar de dormir. La vida no consiste en dar, consiste en dejar de quedarte para ti. La vida no consiste en ser feliz, consiste en dejar de ser infeliz. La vida no consiste en amar, consiste en dejar-se amar. Porque sólo cuando dejas de hacer, comienzas a hacer: Sólo cuando dejas de dormir, puedes levantarte. Sólo cuando dejas de acumular, puedes dar. Sólo cuando dejas de amargarte, puedes ser feliz. Sólo cuando te dejas amar, puedes amar. Sólo entonces comienzas a vivir.

Así que piensa si merece la pena hacer la maleta o deshacerla. Llenarla nadie te lo pide, nadie te lo impone, más que tú mismo. Quizá mejor deshacerla para no viajar muy lejos sino para, más bien, adentrarte en el fondo de ti mismo. Quizá mejor deshacerla para desprenderte de todo lo accesorio con lo que has llenado tu vida y para encontrar aquello que vale la alegría (y no la pena). Quizá mejor deshacerla para comenzar a vivir sin cargas, sabiendo que la mayor fuerza y el mayor tesoro están dentro de ti mismo.

Imagen| Brazos libres

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