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¿Vivimos o sobrevivimos?

Todos estamos cansados de oír eso del Carpe Diem. Esa locución latina que significa literalmente que “cosechemos el día” y que nos anima a aprovechar el momento. De un tiempo a esta parte aparece por todos lados recordándonos que no malgastemos nuestro tiempo y que lo aprovechemos al máximo, viviendo cada día como si fuera el último.

Y yo me pregunto que si viviéramos cada día como si fuera nuestro último día, ¿lograríamos ser más felices?, ¿conseguiríamos con eso olvidarnos de problemas superfluos y distinguir los cosas importantes de las que no lo son?, ¿disfrutaríamos más de aquellos que nos importan?, ¿diríamos las cosas que no nos atrevemos a decir?

La idea de vivir cada día como si fuera el último, no debe tomarse al pie de la letra, si no que creo que debe interpretarse para aprovechar todas las oportunidades y disfrutar de cada momento que nos regala la vida.

La filosofía del carpe diem, tiene a mi modo de ver cosas buenas y otras cosas no tan buenas. En su favor, he de decir que la idea de exprimir al máximo todo aquello que hacemos y en lo que nos implicamos me parece cuanto menos alentadora y esperanzadora; sin embargo, el tener que vivir cada minuto de mi vida con ese nivel de intensidad me provoca estrés solo de pensarlo.
El psicólogo Ryan Howell analizando el carpe diem en sus investigaciones académicas de las metologías para alcanzar la felicidad dedujo que practicar el carpe diem tiene un efecto positivo sobre nuestras emociones, pero esta forma de actuar perjudica otros aspectos de nuestra vida que también consideramos importantes. Por ejemplo, en el plano financiero, la práctica al pie de la letra del carpe diem nos llevaría a la bancarrota.

Howell concluye que la fórmula ideal para alcanzar la felicidad es la de practicar un carpe diem equilibrado, que nos permita disfrutar del presente, pero sin influir negativamente en nuestro futuro. Y yo me pregunto, en este mundo caótico en el que vivimos atrapados en la rutina y el descontrol, ¿aún a estamos a tiempo de vivir nuestro propio carpe diem? ¿Es necesario que la vida nos dé un toque de atención para que disfrutemos de cada momento? ¿En qué proporción vivimos y en cuál sobrevivimos? y, lo que es más importante ¿somos capaces de vez en cuando de pararnos a pensar, dejar de sobrevivir y empezar a vivir?

Vía| El Confidencial

Imagen| Carpe Diem

En QAH| Vivir, Tempus Fugit

 

 

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