Patrimonio 


Villaamil, el pintor de la España monumental

“Pintor: el viento se estrella, bramando en esa ventana; En pos de su airada huella, la lluvia y la noche van; Prepara lienzo y pinceles, yo escribiré tu pintura, y conquistemos laureles al través del huracán …” José Zorrilla, “La Noche del Invierno”, 1837.

El díptico de Pérez Villaamil que se exhibe en el Prado

El díptico de Pérez Villaamil que se exhibe en el Prado

El Museo del Prado presentó hace unos días una obra inédita de Genaro Pérez Villaamil, el “Díptico de las vistas monumentales de ciudades españolas“, compuesto por 42 vistas realizadas con técnica al óleo sobre placas de hojalata y que muestran la influencia del Gótico en el Romanticismo. Esta pequeña exposición comisariada por Javier Barón Thaidigsmann, se puede disfrutar en la sala 60 del edificio de Villanueva donde se encuentran otras obras de Villaamil, óleos, acuarelas y dibujos entre otros y se puede apreciar la importancia de su obra y de su persona.

Su nombre completo es Genaro Pérez Villaamil y Duguet (El Ferrol 1807 – Madrid 1854), es el pintor más importante del circulo madrileño y de todo el romanticismo español, centrado en el género del paisaje. Aunque nació en Galicia, se trasladó muy joven a Madrid, donde, antes de enrolarse en el ejército del Gobierno Liberal, comienza estudios literarios en San Isidro el Real. Durante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis es hecho prisionero en la Campaña de Andalucía y trasladado a Cádiz, asistiendo a las clases de la Academia gaditana, donde irá alcanzando una fama de manera paulatina, llegando su importancia al otro lado del Atlántico, pues en 1830 recibe un encargo de la ciudad de San Juan de Puerto Rico para realizar la ornamentación del Teatro Tapia.

Monasterio de las Huelgas.

Monasterio de las Huelgas.

A su regreso a España en 1833, conoce al pintor escocés David Roberts que le muestra el estilo de la Escuela Británica en su concepción romántica del paisaje, conociendo la obra de J.F. Lewis y del propio Turner, de manera que Villaamil asume estas influencias anglosajonas y unificará con las influencias de la pintura flamenca del XVII y la escuela francesa del XVIII. En un principio emula a los paisajistas ingleses, pero pronto los supera con un paisajismo en donde se insertan motivos arquitectónicos envueltos en románticos celajes crepusculares, e interiores de monumentos con atmósfera de ilusión, generalmente medievales y poblados de personajes populares o personajes históricos.

Desde su llegada a Madrid, Villaamil participa activamente en el mundo artístico de la agitada y convulsa época romántica, consiguiendo una carrera de crecientes éxitos tanto nacional como internacionales, como demuestra la compra de varias de sus obras por parte del barón Isidore-Justin Taylor para el rey Luis Felipe de Francia. A esto le siguió el nombramiento de académico de mérito de la Real Academía de Bellas Artes de San Fernando en 1835, y cinco años después será pintor honorario de cámara de la reina Isabel II.

Durante la regencia del General Espartero permanecerá fuera de España por motivos políticos, pero quedarán encubiertos con uno de sus trabajos más espectaculares, la publicación en París de su “España Artística y Monumental”, un libro que realizó gracias a sus viajes internos por España, con vistas litografiadas y concisas descripciones de destacados monumentos españoles, captados con ese aire romántico que definía al autor.

Pórtico de la Gloria, Santiago de Compostela.

Pórtico de la Gloria, Santiago de Compostela.

Regresará a España en 1844 con la caída de Espartero, recibiendo los nombramientos de Caballero de la Orden de Carlos III y de la Legión de Honor francesa, además es nombrado Teniente Director y catedrático de paisaje en la Academía de San Fernando, cargos que llevará con éxito sin dejar de lado su labor pictórica, como muestra el éxito de sus exposiciones en la propia Academia y en el Liceo, así como en el Salón de París de 1846 donde el propio C. Baudelaire realiza una crítica elogiando su obra.

Genaro Pérez Villaamil muere muy joven, a los 47 años, en pleno éxito de su carrera, momento en el que su obra tiene un gran influjo pues su pintura representa un arte plenamente extranjero que se asienta en España, con una técnica muy empastada, nerviosa, de cromatismo cálido y brillante envuelto en una atmósfera de ilusión. Sus paisajes de amplias perspectivas se envuelven en una neblina dorada que da un aspecto romántico a la composición.

Su obra no solo son vistas  de monumentos españoles que  podemos admirar en distintos museos, envueltas en un ambiente de ensoñación y misterio romántico, sino que son unas fuentes documentales insuperables para los historiadores, gracias a las vistas de ciudades y monumentos españoles, se puede recrear el ambiente de la sociedad y de los edificios sin los cambios actuales, representados tal y como los veía un artista romántico en el siglo XIX.

 

Vía| ‘El Prado exhibe un díptico de Genaro Pérez Villaamil tras su restauración‘. ‘El Prado incorpora a su colección XIX un díptico inédito de Pérez Villaamil‘.

Más información| ARIAS ANGLES, J.E., “Jenaro Pérez Villaamil, el paisajista romántico“, CSIC, Madrid, 1986.

Imágenes| Díptico con 42 vistas monumentales, Monasterio de as Huelgas Reales, Pórtico de la Gloria.

En QAH| La pervivencia del Romanticismo: siglo XIX y XX.

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