Patrimonio 


Vida y arte: un recorrido por las casas museo de Madrid

‘(…) casas reales, espacios íntimos de vida en los que, aún hoy, se respira la presencia de quienes los habitaron’
Begoña Torres (Subdirectora General de Promoción de las Bellas Artes)

Las casas museo son escenario de la vida y la muerte de artistas, literatos, nobles y coleccionistas. Alejadas del concepto museístico de las grandes pinacotecas, estos palacetes y casas solariegas mezclan en un mismo espacio aspectos íntimos de lo cotidiano con la presencia de la obra de arte. Recorrer una casa museo es acercarse a quienes la habitaron y abordar el arte con una nueva mirada que lo integra en nuestro día a día. El Madrid más romántico puede conocerse a través de estas casas que encierran entre sus paredes toda una vida.

El Museo Sorolla fue el hogar del pintor luminista valenciano y su familia desde 1911 hasta su muerte en 1923. La casa es un fiel reflejo del pensamiento artístico de Sorolla, que colaboró con el arquitecto Enrique Repullés y Vargas para crear un espacio inundado de luz cenital que le permitiera pintar. La atmósfera apacible y natural de los óleos del pintor se respira en sus amplias salas y en el patio andaluz, repleto de esculturas y vegetación, que da entrada a la vivienda. Los mirtos, prueba del amor de Sorolla por el sur, fueron traídos desde la Alhambra y plantados por el propio artista en el palacete.

Museo Sorolla

Museo Sorolla

La colección del Museo Sorolla va más allá de la obra del pintor e inunda la casa de objetos y muebles familiares, testigos mudos de la vida cotidiana de Sorolla y sus hijos. Los utensilios de pintura permanecen tal y como el artista los dejó antes de su muerte y constituyen la parte más personal de la colección, donada al Estado por la viuda y ampliada por su hijo Joaquín, primer director del museo. Una visita esencial para conocer al Sorolla más íntimo y familiar a través de sus obras y objetos más queridos.

En el céntrico Barrio de las Letras se ubica lo que Lope de Vega llamó ‘mi casilla, mi quietud, mi güertecillo y mi estudio’. A pesar de la paz que transmiten estas palabras, la Casa Museo de Lope de Vega fue testigo de grandes pérdidas y alegrías en la vida del autor. En ella murieron su hijo Carlos Félix, su mujer Juana y otro de sus amores, Marta de Nevares, pero también vio nacer varias de sus grandes obras.

Casa museo Lope de Vega

Casa museo Lope de Vega

La casa es hoy día una recreación de la vida del Siglo de Oro y cuenta con un gran número de objetos pertenecientes a Lope, recuperados del convento al que fueron donados por su hija Feliciana. Los azares que sufrió la vivienda tras la muerte del escritor, en 1635, acabaron transformando por completo su estructura original. A partir de 1931 se replanteó la reconstrucción de la vivienda, que llevaron a cabo los arquitectos Emilio Moya y Pedro Muguruza. Las pasiones y los odios de Lope continúan en su casa museo; se sitúa en la calle Cervantes, con quien el escritor mantuvo una enemistad pública durante toda su vida.

Otras casas museo, que no fueron testigos directos de la vida de artistas y coleccionistas, pretenden ser un vivo retrato de viviendas de otra época mediante la recreación de un auténtico hogar. Es el caso del Museo del Romanticismo, situado en el antiguo palacio del Marqués de Matallana y que alberga la colección del II Marqués de la Vega-Inclán. Fue inaugurado en 1924 con pinturas de grandes artistas como Goya y Madrazo, colecciones de medallas, juguetes antiguos, joyas, esculturas, alfombras… y símbolos del romanticismo más amargo, como el arma con el que suicidó el joven Larra.

Museo del Romanticismo

Museo del Romanticismo

Estas falsas casas museo, fiel reflejo del pasado, cuentan con un aspecto muy positivo: la libertad de recreación permite añadir salas y objetos que, a pesar de no estar integrados en la estructura original, contribuyen a una mejor comprensión del tema. En el caso del Museo del Romanticismo, las citas literarias que adornan sus paredes permiten al visitante sumergirse de lleno en la atmósfera romántica. La integración de la tecnología en el museo se manifiesta en detalles únicos, como es la maqueta de la vivienda que muestra la vida cotidiana de entonces a través de hologramas proyectados en su interior.

Si hay un palacete que refleje como ningún otro el lujo cotidiano de nobles coleccionistas y mecenas, ese es el Museo Cerralbo. La sensibilidad artística del XVII Marqués de Cerralbo le empujó a reunir y salvaguardar un gran número de obras de arte que fueron donadas al Estado a su muerte en 1922. El edificio en el que hoy se alojan fue proyectado por los arquitectos Alejandro Sureda, Luis Cabello y Asó y Luis Cabello Lapiedra bajo las directrices del propio marqués, que buscaba un alojamiento digno para su colección. La construcción da lugar a un espacio dominado por el horror vacui y repleto de pinturas, esculturas, medallas, dibujos, estampas, armas, relojes…

Museo Cerralbo

Museo Cerralbo

El jardín y las dependencias domésticas conservan la decoración original que hubo en vida de los marqueses. Abunda en ellas un lujoso mobiliario que convive con diferentes obras de arte de la colección. Además, encontramos otras salas que reflejan la personalidad del marqués, como el despacho o la biblioteca, y contrastan con la suntuosidad y el lujo de estancias como el magnífico Salón de Baile, decorado con mármol y espejos venecianos que multiplican los brillos dorados de lámparas y esculturas.

La última parada de nuestro recorrido es el Museo Lázaro Galdiano, hogar del editor José Lázaro Galdiano y de la colección que atesoró durante años procedente de Madrid, París y Nueva York, ciudades que fueron testigos de su vida y obra. Además de la gran cantidad de pinturas, bronces, textiles, cristales y medallas que conforman la colección y de la relevancia de artistas presentes en la misma, como Goya, Zurbarán o El Greco, destaca la cantidad de obras literarias presentes en el museo. Lázaro Galdiano se revela como un apasionado bibliógrafo que incluyó en su colección cartas de Lope de Vega y manuscritos medievales. Además, la casa fue escenario de tertulias literarias a las que acudía lo más granado de las letras españolas.

Museo Lázaro Galdiano

Museo Lázaro Galdiano

Uno de los aspectos más llamativos del palacete es el ascensor de principios del siglo XX que traslada al visitante desde las antiguas dependencias del servicio en la planta baja, donde también se incluye la suntuosa Cámara del Tesoro, hasta el Gabinete del Coleccionista en la tercera planta. Un auténtico viaje en el tiempo que aleja al visitante de los museos al uso para sumergirlo en la magia del pasado más romántico.

 

Vía| Fundación de Casas Históricas y Singulares , Esmadrid

Más información| Museo Sorolla , Casa Museo Lope de Vega , Museo del Romanticismo , Museo Cerralbo, Museo Lázaro Galdiano

Imagen| Sorolla , Lope de Vega , Romanticismo (autoría propia), Cerralbo, Lázaro Galdiano, Portada (autoría propia)

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