Derecho Mercantil, Jurídico 


Vías de expansión internacional de las empresas (II): la due diligence como herramienta de seguridad en los negocios

Dentro de las numerosas estrategias que las empresas pueden adoptar en el marco de sus planes de crecimiento, las fusiones y adquisiciones de sociedades, ya sea nacional o internacionalmente, son quizás las más comunes. Las corrientes anglosajonas fueron las primeras en ponerlas de moda y desarrollarlas, y es por eso que, coloquialmente, se conoce a estos procesos como “Mergers & Acquisitions” o directamente comoM&A, dando pie a toda una disciplina jurídica que, al importarse a este lado del océano Atlántico, ha incorporado numerosos anglicismos y terminología técnica a nuestra cultura legal.

Las due diligence son una medida de análisis y reconocimiento de contingencias

Las due diligence son una medida de análisis y reconocimiento de contingencias

Una de las piezas vertebrales del mundo del M&A es la revisión “due diligence”, concepto básico y fundamental a tener en cuenta desde una perspectiva legal. Pero ¿de qué hablamos exactamente cuándo nos referimos a la due diligence?

Entendemos por due diligence el conjunto de medidas previas de reconocimiento, revisión y análisis que una empresa lleva a cabo sobre aquel objetivo de negocio que pretende afrontar (lo usual es realizar una revisión due diligence con anterioridad a la compraventa de empresas o sus ramas de actividad, aunque en la práctica, se hacen en operaciones de lo más variadas).

A grandes rasgos, podemos decir que su finalidad principal es la de prevenir y evitar contingencias en aquello que se negocia, como serían la evicción o los vicios ocultos, si bien también resulta útil a la hora de delimitar cual será el estatus final de las relaciones jurídicas preexistentes, una vez hayan tenido lugar las operaciones a las que antecede la revisión due diligence. En resumen, nos encontramos ante un método de seguridad empleado para ahorrarse costes y quebraderos de cabeza que, de otro modo, podrían surgir por no haberse tomado las cautelas empresariales precisas.

En lo que al aspecto práctico se refiere, los encargados reales de ejecutar una due diligence son habitualmente los despachos multidisciplinares de abogados y asesores, quienes, tras recibir el encargo por parte de la empresa interesada, analizan el “target” u objetivo desde distintas perspectivas legales y/o financieras (societaria, contractual, laboral, fiscal…).

La metodología o descripción del proceso difiere en función del supuesto concreto, si bien existen ciertos puntos comunes que se desarrollan de forma similar durante cualquier due diligence. Así, si la operación consiste en la adquisición de un negocio, los abogados se encargan de recopilar toda la documentación de mano de la sociedad en cuestión, contactando con los responsables dentro de la misma y haciéndoles llegar un checklist que enumera punto por punto todo lo necesario para la revisión.

Es importante precisar qué documentación se necesita para el informe final

Es importante precisar qué documentación se necesita para el informe final

El volumen de documentación necesaria varía en función del tipo de due diligence que se esté llevando a cabo: una full due diligence requerirá la mayor exhaustividad posible y, por tanto, el análisis pormenorizado de todo aquello que pueda servir para dar una imagen lo más precisa de la sociedad; una due diligence red flags se centrará únicamente en una serie de aspectos pactados de antemano que, por su importancia, son claves para la operación y se considera necesario asegurar.

Los responsables de la empresa target habilitarán un “data room” físico (por ejemplo, una sala dentro de sus oficinas a la que permitirán el acceso de los abogados, y donde se encuentra toda la información impresa) o virtual (un cd, un dispositivo usb, un disco duro externo o una unidad de almacenamiento en la web, tal como una dirección de Dropbox u otro sistema de cloud computing que permita el almacenamiento de datos en red), en el que pondrán toda la documentación precisa a disposición de los abogados encargados de la revisión.

Una vez hecho esto, los asesores dispondrán de un tiempo determinado con su cliente para emitir el llamado informe due diligence, donde se recogerán sus comentarios sobre la documentación analizada, las contingencias detectadas y las recomendaciones legales de cara a paliarlas o repararlas.

Este documento, el informe, que constituirá el resultado de todo el proceso de due diligence, servirá a la empresa interesada para decidir si finalmente efectúa el negocio o no, y de qué manera, ya que por medio de él habrá obtenido una visión realista de los puntos fuertes y débiles del target, y dispondrá de mejores herramientas para afrontar eventuales negociaciones destinadas a mejoras de precios o condiciones en la operación.

Sobra decir que la confidencialidad es esencial durante todo el proceso, ya que muchas veces nos encontramos ante planes de negocio de gran magnitud que pueden llegar a afectar por completo a una empresa, sus trabajadores y circunstancias.

Como conclusión, destacamos la idea de que las revisiones due diligence son un preludio a actuaciones empresariales de cierta importancia que, por sus características, puedan entrañar peligros o problemas legales relacionados con bienes, derechos y obligaciones, razón por la cual son más que recomendables como medida de seguridad y protección.

Vía| Qué es una due diligence

Imagen| Due diligence, documentación

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