Historia 


Viajes de placer en la Historia (I)

¿Cuándo se dieron los primeros viajes de placer en la historia? ¿son los traslados vacacionales una costumbre reciente en nuestro modo de vida? ¿o ya desde la Antigüedad se producían estos viajes cuyo objetivo era alejarnos del estrés del día a día? A continuación intentaremos dar respuesta a estas preguntas. En primer lugar, hemos de dejar clara nuestra incapacidad para llevar a cabo una historia de los viajes en detalle, ya que necesitaríamos cientos y cientos de entradas. Por ello, nos centraremos en lo que suponía viajar en otras épocas, ya que hoy en día, con los medios actuales de transportes con los que contamos no llegamos a apreciar la magnitud que constituía emprender un viaje de media o larga distancia en otros momentos de la historia.

La mayoría de viajes que se realizaban, ya fuesen durante la Prehistoria, la Edad Antigua, la Edad Media, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea eran por obligación, aunque tampoco debemos pensar que no se sucedían viajes de placer. En el Antiguo Egipto o la Roma Imperial, hacer turismo era algo tan habitual como lo puede ser hoy en día. A continuación un fragmento de la obra Travel in the Ancient World de Lionel Casson nos muestra las facilidades de viajar en la Antigua Roma:

[el viajero romano] podía viajar desde las fronteras del río Éufrates hasta la frontera entre Inglaterra y Escocia sin cruzar una frontera extranjera, siempre dentro del alcance de la justicia de un solo gobierno. En lo que respecta al dinero no tenía más que llevar con él una bolsa con monedas romanas; éstas se aceptaban por todos lados o se podían cambiar sin problemas. Gracias a las patrullas imperiales podía viajar por mar sin miedo a los piratas. Una excelente red de carreteras le permitían llegar a todas las grandes ciudades y las rutas principales estaban tan bien vigiladas que podía caminar o cabalgar por ellas sin mucho miedo a salteadores de caminos. No necesitaba más que dos idiomas: con el griego podía llegar desde Mesopotamia hasta Yugoslavia, con latín desde Yugoslavia hasta Inglaterra.

 

¿No nos recuerda poderosamente a las ventajas que un europeo puede tener al viajar por países de la Unión Europea?

Se llegaron a contruir 100.000 kilómetros de la red de las calzadas romanas

Mapa de las calzadas romanas. Se llegaron a construir 100.000 kilómetros de la red de las calzadas romanas

Seguimos con Roma, civilización pragmática donde las haya, para descubrir que ya en esa época existían agencias de viaje, guías y rutas turísticas, que organizaban viajes en grupo, familiares o individuales. En la época estival la ciudad de las siete colinas se volvía asfixiante por el calor debido a lo cual muchos optaban por “escapar” a la costa, a Ostia preferentemente, aunque también la isla de Capri era un destino muy demandado. Por otra parte, la red de calzadas que la civilización romana extendió por sus dominios facilitó sobremanera el desarrollo de todo tipo de viajes, y como no, del turismo. Estas vías de comunicación se encontraban jalonadas de fondas, restaurantes y hoteles de distinta categoría. Sin embargo, no podemos obviar que los viajes, en general, durante esta época serían peligrosos y de un coste muy elevado, accesibles para aquellos que contasen con importantes recursos económicos.

Un miliario señalaba las distancias en las calzadas romanas. Podían incluir el título del emperador bajo el que se construía la vía y la distancia a Roma o a la ciudad cercana más importante.

Un miliario señalaba las distancias en las calzadas romanas. Podían incluir el título del emperador bajo el que se construía la vía y la distancia a Roma o a la ciudad cercana más importante.

Tras la caída del Imperio Romano (476) las calzadas perdieron en seguridad, pues ya no contaban con vigilancia, protección adecuada o señalización. Los caminos se tornaron más peligrosos que en épocas anteriores y los costes seguían siendo muy elevados. El turismo y los viajes de placer desaparecieron casi en su totalidad y si se emprendía un desplazamiento de media o larga distancia era por obligación.

Uno de los viajeros más famosos de la historia es Ibn Battuta, que en pleno siglo XIV viajó durante dos décadas por el oeste, centro y norte de África, parte del sur y este de Europa, Oriente Medio, la India, Asia Central, el sureste asiático y China, y relató sus peripecias en una crónica, que a pesar de contener en muchas ocasiones elementos fantasiosos o exagerados, se constituye como uno de los retratos más fieles que existe de la parte del mundo que recorrió durante esa época:

 

Ibn Battuta (1304 d. C.)

Navegamos desde allí por el Nilo (era en la época de inundaciones) y después de un viaje de ocho días llegamos a El Cairo, donde me alojé sólo una noche, e inmediatamente partí hacia Siria. Esto fue a mediados de julio de 1326. Mi ruta pasaba por Bilbays y as-Salihiya, después de lo cual entramos en las arenas y fuimos deteniéndonos en un número de estaciones. En cada una de ellas había una hostería que ellos llaman un khan, donde los viajeros se detienen con sus bestias. Cada khan tiene una noria de suministro de agua a una fuente y una tienda en la que el viajero compra lo que necesita para sí y su bestia.

En la estación de Qatya se recogen tributos de frontera de los comerciantes y sus mercancías y los equipajes son minuciosamente examinados y registrados. Hay oficinas aquí, con oficiales, empleados, y notarios, y el ingreso diario es de mil dinares de oro. A nadie se le permite pasar a Siria sin un pasaporte de Egipto, ni a Egipto sin un pasaporte de Siria, para la protección de los bienes de los sujetos y como medida de precaución contra los espías de Irak. La responsabilidad de velar por esta carretera ha sido confiada a la Badawin [beduinos]. Al anochecer alisan la arena de modo que no queda sobre ella ninguna huella. En la mañana, el gobernador viene y mira la arena. Si encuentra alguna huella sobre la arena, ordena a los árabes para que encuentren a la persona que la hizo, y éstos salen en su persecución y siempre la descubren. Luego esta persona es llevada ante el gobernador, quien la castiga a su antojo. El gobernador en el momento de mi paso me trató como a un huésped y me mostró una gran bondad, y permitió que todos los que estaban conmigo pasaran. De aquí fuimos a Gaza, que es la primera ciudad de Siria al otro lado de la frontera egipcia.

Travels in Asia and Africa, 1325-1354

Viajes de Marco Polo e Ibn Battuta

Viajes de Marco Polo e Ibn Battuta

Durante la Edad Media, debemos destacar los viajes de peregrinación, que se configuraron como un fenómeno de masas, considerados el antecedente de los viajes modernos. En el fragmento que se expone a continuación un peregrino describe su viaje:

Testimonio de un noble peregrino

Balmaseda dista de Villasana tres leguas; es éste un lugar murado en que habitan juntos y en paz judíos y cristianos; éstos comen los sábados las entrañas o asaduras de los animales y se abstienen de otras carnes; y preguntándoles nosotros la causa de esto, nos respondieron que aquello no era carne, aunque estaba en ella. En este lugar murió el caballo en que el Señor tenía más confianza, porque le había criado y tenido mucho tiempo; el pueblo está entre unos montes, por los cuales seguimos nuestro camino, y en ellos murió otro caballo; en estos lugares encontramos por vez primera cristianos que comían carne los sábados, y en este camino montuoso empleamos trece días.

Villasana dista cinco millas de Medina de Pomar, ciudad que está a la falda de los montes y que parece que está sujeta a un Conde; pasa junto a ella un río llamado Rivo, y se ve cerca un hermoso monasterio. A dos millas hay un lugar del mismo Conde, en el cual se hace sal de este modo: el agua se recoge en piscinas o lagunas, donde se deja algún tiempo para que se cuaje y endurezca, y esta sal se pone como piedras.

Viaje del noble bohemio León de Rosmital de Blatna, por España y Portugal. Hecho del año 1465 a 1467.

 

Peregrino medieval

Peregrino medieval

Y hasta aquí llega la primera entrada sobre los viajes de placer en la Historia. Podemos afirmar que hasta el siglo XIX, con el desarrollo de la máquina de vapor y sus consecuencias en la evolución de los transportes, viajar constituía una verdadera aventura muy poco placentera. En la siguiente entrada analizaremos los viajes de placer durante la Edad Moderna y la Edad Contemporánea. Y por último, sólo me queda desearles ¡Buen viaje!

Vía| Historia de los Viajes, FARALDO, J.M., RODRÍGUEZ LÓPEZ, C., Introducción a la Historia del Turismo, 2013

Más información| CASSON, L., Travel in the Ancient World, 1994; IBN BATTUTA, A través del Islam, 2005

Imagen| Mapa calzadas romanas, Miliario romano, Viajes de Marco Polo e Ibn Battuta, peregrino medieval

En QAH| Los viajes de Humboldt en AméricaSanta Helena, la mujer romana y las peregrinaciones en el cristianismo primitivoLa embajada a Tamerlán – El fascinante viaje de Clavijo

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