Historia 


Verdún (I): El Infierno

Después del fracaso de las ofensivas de otoño orquestadas por Joffre, los comandantes aliados querían preparar una nueva ofensiva para romper definitivamente las líneas alemanas. Pero el comandante en jefe del ejército alemán, Erich von Falkenhayn, era consciente de esas intenciones, por lo que decidió adelantarles y preparar su propia ofensiva.

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Erich von Falkenhayn.

El general alemán consideraba que la realización de un gran movimiento en el frente que llevara al ejército alemán a la victoria era prácticamente imposible en esos momentos, pero si creía que era posible derrotar al ejército francés. Para ello, en vez de planear romper las líneas enemigas, Falkenhayn ideó un plan con una ofensiva limitada contra un sector concreto de la línea francesa, una posición en la que los franceses no pudieran retirarse, ese lugar era Verdún.

Verdún se encontraba protegido por una serie de fortalezas, formando un anillo a unos 8 kilómetros de la ciudad, con un total de 21 fuertes (mayores y menores) que debían ser capaces de frenar cualquier ataque sobre la ciudad, viniera de donde viniera. Cuando la guerra estalló, el sector de Verdún no sufrió ataques a gran escala, y el alto mando francés consideró oportuno despojar a los fuertes de la mayoría de las piezas de artillería. Es más, tras el estancamiento del frente, Verdún se mostraba como una posición estratégica poco relevante. Es más, en dicho sector las trincheras francesas formaban un gran saliente, lo que permitía a los alemanes poder bombardear y atacar el sector desde tres lados distintos. Dicho sector además se encontraba dividido por el rio Mosa y formado por una serie de alturas.

Muy pocos, incluso los subalternos más cercanos a Falkenhayn conocían realmente cuales eral los planes de su comandante. Su objetivo estratégico no era el de la ocupación de terreno enemigo con la intención de romper el frente, si no lanzar al ataque, en un sector determinado del frente y obligar al enemigo a combatir, mermando su capacidad de hombres y recursos.

Falkenhayn decidió reunir una fuerza de artillería como nunca antes se había visto en un campo de batalla. Durante las semanas previas al ataque se concentraron un total de 1200 piezas de todos los calibres, incluyendo los grandes morteros Big Bertha. Se destinó al Quinto Ejercito a las órdenes del príncipe Guillermo, con un total de 6 divisiones.

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El frente en Verdún el 21 de febrero.

El plan de batalla era lanzar una potente descarga de artillería, centrándose en distintos puntos estratégicos del frente, así como las líneas de comunicaciones francesas en la retaguardia, y atacar seguidamente con pequeñas unidades de soldados que deberían ocupar las alturas colocadas en el margen derecho del Mosa.

La ofensiva estaba fijada para el día 12 de febrero, pero el mal tiempo obligó a los alemanes a retrasarla hasta que el tiempo y la visibilidad mejoraran. El tiempo mejoró y el 21 de febrero se lanzó la operación Gericht (Juicio). A las 08:12, un cañón Krupp de 380 mm., con un fuerte estrepito, lanzó la primera granada. Tras él, las 1200 piezas de artillería alemanas que cubrían un frente de 13 km, descargaron su furia sobre las posiciones francesas.

A las 16:45, tras haber lanzado cerca de un millón de proyectiles, la artillería alemana dejó de disparar. Los soldados franceses respiraron aliviados, por fin había llegado el silencio por el que habían rogado, pero sabían que ese silencio solo podía responder a una cosa, el ataque de la infantería enemiga. En efecto, la infantería alemana, salió de sus trincheras en pequeños grupos, cubriendo un frente de unos 3,5 km en la orilla oriental del Mosa, entre el Bois de Haumont y Herbevois. Los franceses, aun aturdidos por el bombardeo, abrieron fuego sobre los asaltantes causándoles bajas, pero al finalizar el primer día los 3 cuerpos alemanes logran sus objetivos ocupando la primera línea francesa

El día 22 comenzó igual, un intenso bombardeo previo al ataque de la infantería alemana sobre el bosque de Caures, en el centro de la línea francesa. Al finalizar el día los Chasseurs franceses del 56 y 59 batallón fueron desalojados de sus posiciones, y su comandante, el teniente coronel Driant, resultó muerto. Los alemanes seguían avanzando inexorablemente, pero la cifra de sus bajas iba en aumento.

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Fort Douaumont.

El día 25 los alemanes consiguen el mayor éxito de sus ataques. Hacia la tarde dos compañías del 24º Regimiento de Brandemburgo se lanzan al ataque de Fort Douaumont. El mayor de los fuertes del anillo defensivo cayó en manos alemanes en cuestión de minutos. El 26 los alemanes aun consiguieron realizar algún pequeño avance en el frente, pero el número de bajas en el bando alemán va en aumento, y en la mayoría de los sectores los combates disminuyeron y una vez más los frentes volvían a estancarse, la ofensiva inicial se dio por terminada.

El 25 de febrero el alto mando francés decidió que Verdún debía ser defendida a ultranza, por lo que el general Castelnau envió al II Ejército francés al frente, y nombró a su comandante en jefe, el general Henri Philippe Pétain, defensor del sector de Verdún. A su llegada a Verdún, Pétain tenía claro cuáles eran sus objetivos y sus prioridades: reforzar y reordenar la línea defensiva, mejorar el sistema de suministros hacia el frente, y, sobre todo, tranquilizar y levantar la moral de los defensores de Verdún, para hacerles saber que la situación en la que se encontraban pronto estaría bajo control.

Las primeras ordenes de Pétain para mejorar la situación fue racionalizar las líneas defensivas de trincheras, reocupar y rearmar los fuertes exteriores que habían sido vaciados, así como solicitar la llegada de refuerzos y especialmente de piezas de artillería. Concentró la mayoría de las piezas en las alturas que se encontraban en la orilla oeste del Mosa.

Ideó un sistema de rotaciones para que los soldados no permanecieran en las líneas del frente hasta que se agotaran física y mentalmente. Esto supuso que prácticamente la totalidad del ejército francés (se estima que alrededor del 75%) pasara al menos una vez por el infierno de Verdún.

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Henri Philippe Pétain.

Otra de sus preocupaciones eran los suministros. El bombardeo alemán había destruido prácticamente todos los enlaces ferroviarios con Verdún, por lo que el transporte de suministros debía hacer por carretera. Pétain ordenó mejorar la única carretera que conectaba Verdún con Bar-le-Duc, que se encontraba a 48 km al sur. Con el tiempo esta carretera pasaría a conocerse como La Voie Sacrée, la Vía Sacra.

  A finales de febrero la situación del V Ejercito era angustiosa, seguían atacando las defensas francesas en la orilla este, pero a un ritmo mucho más lento y sufriendo bajas ante un enemigo dispuesto a defender cada centímetro de terreno. A esto debe sumarse el constante ataque de la artillería francesa sobre su flanco derecho.

Por esta razón, los mandos del V Ejercito presionaron a Falkenhayn para que les permitiera lanzar un ataque sobre las colinas de la orilla oeste.

En colaboración con QAH|La Gran Guerra: Sangre, Barro y Trincheras.

Vía| Desperta Ferro Contemporanea Nº 13,  “Verdún, 1916”. Desperta Ferro Ediciones, Madrid 2015.  ISSN 2340-8820; Jankowski, Paul: Verdún 1916: Cronica de la batalla más celebre de la Primera Guerra Mundial; Livesey, Anthony: Grandes Batallas de la I Guerra Mundia. Editorial Optima, Madrid 1995. ISBN 84-95300-26-5; Parker, Geoffrey: Historia de la guerra. Akal, Madrid, 2010. ISBN 84-460-2560-3.

Imágenes|Falkenhayn; Verdún; Douaumont; Pétain.

En QAH| Especial Primera Guerra Mundial (1914-1918)

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