Coaching Profesional, Reflexiones 


Ver para creer, ver para crear

 

El futuro nunca dejará de convertirse en presente, así como este en historia y con ella pasarán generaciones que intentarán luchar por adecuar un futuro mejor, para dejar constatadas conquistas y tradiciones que supondrá un avance para generaciones venideras. Pero ¿no sería conveniente aprender de los errores del pasado para evitar crear unos nuevos?

Si la única forma de tradición, de transmisión del pasado, consiste en seguir los caminos de la generación precedente con una adhesión tímida o ciega a sus éxitos, la “tradición” no se debería ciertamente apoyar… la tradición tiene un significado más amplio. La tradición no puede heredarse, sólo puede obtenerse mediante un gran esfuerzo.

Duplica, en primer lugar, el sentido histórico, y esto implica percepción, no solamente del pasado como pasado, sino del pasado como presente; el sentido histórico obliga a un hombre a escribir no solamente con su generación en la sangre, sino con el sentimiento de toda una literatura adherida, con influencias de toda una humanidad…tiene una existencia simultánea y compone un orden simultáneo. Este sentido histórico es tanto de lo no temporal  como de lo temporal, es lo que hace a un escritor tradicional, y al mismo tiempo, contemporáneo. Ningún poeta, arquitecto o artista de cualquier clase, tiene aisladamente un completo significado. Muchos artistas han estado defendiendo continuamente lo que es diferente en nuestra época hasta tal punto que han llegado a olvidar lo que no es diferente, lo que es esencialmente igual. Como decía Hitchcock, y no me refiero a Alfred, “siempre existe una auténtica necesidad de re-examinar las obras del pasado”.

Cuando hoy re-examinamos minuciosamente aspectos de obras antiguas, desde poemas a catedrales,  no es con la idea de descubrir y copiar sus formas, y muchos menos deconstruirlas con el sentido de reivindicar lo que es nuevo,  sino más bien, con la esperanza de enriquecer ampliamente nuevas sensibilidades que son totalmente el producto de nuestros días. Es por ello por lo que el conocimiento adquiere un papel más importante que la imaginación, a la hora de crear algo. No intento ser subjetivo con ello, sino más bien todo lo contrario: exigir en cada obra un mínimo de creatividad y un máximo de tradición, de historicismo. Esta es la pauta que considero indispensable después de un análisis y justo antes de una nueva propuesta.

pluma

Inventa un nuevo presente, con los ojos del pasado y la mirada hacia el futuro

Porque son muchos los años, los artistas y los éxitos que han revolucionado nuestro pasado, y por mucho que desconozcamos, han marcado el presente que ahora continua. No considerarlo puede llevarnos al error de copiar sin ser conscientes; y considerarlo, a veces subconscientemente nos llevará a copiarlo. Entiendo que crear algo es una cuestión complicada, y más cuando se cree que está todo inventado, por ello siempre nos apoyamos en crear una necesidad, porque desde aquí todo es más fácil. Pero lo que realmente supone una revolución, es descubrir esa necesidad para llegar a crear nuevos conceptos o interpretar los que ya existen desde nuevas ideas, para poder inventar un nuevo presente.

 

Vía| Complejidad y contradicción en la arquitectura, Robert Venturi

Imagen| Pluma

En QAH| Los umbrales de nuestro conociemiento, La música como ritmo de vida

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