Historia 


Venezuela: ¿democracia o dictadura? (I)

Debido a los recientes acontecimientos políticos en España, es ahora más que nunca cuando los habitantes de la Península Ibérica nos hemos convertido en el público del teatro político protagonizado por los representantes del pueblo español cuando emplean su lupa y escriben sus discursos sobre este país sudamericano. Ahora los entendidos sobre la cuestión venezolana brotan como los azahares en la primavera y llenan la mente de los ciudadanos españoles de conclusiones precipitadas y normalmente erróneas ya sean de índole chavista u opositora. Si hay algo en lo que los venezolanos están de acuerdo, independientemente de su opción política, es en que la información que llega a nuestro país es sesgada y subjetiva. España, que desde hace muchos años le había dado la espalda a Sudamérica, se gira ahora hacia Latinoamérica fingiendo un interés que no va más allá del rédito político para uno u otro lado. Quiero por tanto con esta entrada y la del mes que viene, otorgar un punto de vista histórico al asunto venezolano siendo el lector de estas líneas el que llegue a una conclusión personal, basada en la reciente historia de Venezuela, y responda a la pregunta que titula este artículo: ¿Es Venezuela una democracia o es una dictadura?

Carlos Andrés Pérez

Carlos Andrés Pérez

En la década de los años 60 y 70 el país sudamericano estaba en pleno crecimiento económico pues el precio elevado del producto estrella venezolano, el petróleo, beneficiaba sus arcas. El primer gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1974, del partido Acción Democrática (AD), coincide con esta bonanza económica de Venezuela. El programa de su primera legislatura (1974-1979) se acercaba de forma general a los ideales socialistas. El buen curso de la hacienda venezolana le permitió ciertas acciones como la nacionalización de la industria del hierro y la petrolífera, la promoción de la política de pleno empleo y el establecimiento de un salario mínimo por primera vez. Esto ocurría mientras la deuda nacional ascendió alarmantemente para sufragar los gastos que suponían los proyectos estatales y la aparición de empresas creadas por el gobierno, que años después terminarían quebrando o vendiéndose por una cantidad inferior a su valor. Como suele suceder, esta abundancia de recursos nacionales no revirtió de manera directa en el ciudadano y por ello Carlos Andrés Pérez pierde las elecciones del 78 a manos del candidato del COPEI (derecha democrática) Luis Herrera Campins. Es en este periodo cuando la economía venezolana se estanca. El capital se fugaba de las fronteras de la nación sudamericana y la deuda había llegado a niveles que la hacían impagable y en 1983 se devalúa por primera vez el Bolívar (moneda venezolana) y se establecen dos precios para el cambio con el dólar dependiendo de los productos a comprar. Es en ese año cuando comienza la crisis económica que sufren los venezolanos en la actualidad. La institución encargada de vigilar los precios del cambio de moneda, RECADI (Régimen de Cambios Diferenciales), está hoy día considerada un ejemplo de corrupción pues es grande el poder de un ente público si es capaz de controlar el precio del dinero sin una revisión externa de confianza.

Jaime Lusinchi del AD tomaría las riendas del gobierno del país en 1984 tras el fracaso de su predecesor en el intento de arreglar la situación, sin embargo, el nuevo presidente tampoco conseguiría cambiar el escenario venezolano y la crisis se agravaría. Lusinchi daría paso a otro presidente del mismo partido en las elecciones de 1988, el ya conocido Carlos Andrés Pérez, que volvería a hacerse con el cargo presidencial a pesar de haber sido investigado por corrupción. Esta segunda legislatura de Carlos Andrés Pérez dio un giro al neoliberalismo económico, recientemente de moda en esa época, y las fuertes medidas económicas implantadas (eliminación del RECADI y de subsidios, incremento del precio de la gasolina debido a la liberación de los precios antes controlados por el estado etc.) provocarán un estallido social que generó disturbios y saqueos en la zona de Caracas y alrededores. El gobierno reprimió los disturbios en el conocido “Caracazo” provocando multitud de muertos y desaparecidos.

El "caracazo" de 1992

El “caracazo” de 1992

La situación llevó a que en 1992 se produjera un golpe de estado fallido llevado a cabo por varios militares entre los que se encontraba Hugo Chávez. Estos militares fueron encarcelados.

La no mejora de la situación, el golpe de estado y la corrupción que rodeaba al presidente terminó por tumbarlo políticamente, fue destituido del cargo en 1993 y se nombró a un sustituto hasta la celebración de unas nuevas elecciones. Además de esto sucedía algo novedoso en Venezuela, el sistema de turnismo bipartidista que habían protagonizado los partidos AD y COPEI se mostraba a principios de los 90 obsoleto y otros agentes externos, como los militares, empezaban a protagonizar la esfera política. Se precisaba un cambio si la democracia venezolana quería sobrevivir. El descontento popular y la necesidad de regeneración política fueron captados por Rafael Caldera (fundador del COPEI y presidente venezolano entre el 69 y el 74) que se alzó con la victoria en las elecciones de 1993 derrotando al candidato de AD y al del COPEI, pues el nuevo presidente se había presentado por un partido creado ad hoc llamado Convergencia. Los militares condenados en el golpe fueron liberados por Rafael Caldera para así reforzar su popularidad y la regeneración democrática. Se ha de tener en cuenta que el golpe de estado del 92 fue apoyado por una masa importante del pueblo venezolano debido a la precaria situación del país. La política de Caldera viró totalmente cuando a mitad de la legislatura la economía nacional no ofrecía datos positivos.

Cartel propagandístico de Chávez en la campaña de 1998

Cartel propagandístico de Chávez en la campaña de 1998

En esos años Hugo Chávez se había convertido en una figura popular y había fundado el Movimiento V República (MVR). En las elecciones del 98, el anterior golpista se hacía con la victoria con un 56% de los votos. Habían votado el 63% de los venezolanos. Su principal rival, Henrique Salas Römer, que representaba a Proyecto Venezuela, consiguió un 40% del apoyo de los votantes. Lo destacado de estas elecciones será que tanto COPEI como AD retiraron a última hora su apoyo a los candidatos que llevaban en sus respectivas listas, y en un intento de evitar la victoria de Chávez apoyaron a Salas Römer. Los candidatos antes apoyados por COPEI y AD conseguirían en conjunto solo un 3% de los votos. El bipartidismo venezolano había tocado a su fin abriendo las puertas a una nueva etapa en la vida política del país.

El próximo artículo se adentrará en el nuevo sistema que supone la victoria de Chávez a finales de los 90.

Vía| MORÓN, GUILLERMO, Breve Historia Contemporánea de Venezuela, Fondo de Cultura Económica; México, 1994

Imágenes| Carlos Andrés Pérez, caracazo, cartel

RELACIONADOS