Patrimonio 


De Venecia a Roma: Canaletto y su 250 aniversario

Hoy, 19 de abril, se cumplen 250 años del fallecimiento de Giovanni Antonio Canal (1697-1768), al que seguramente conoceréis mejor como Canaletto. El célebre pintor ‘vedutista’ cerraba sus ojos en la que fue también su ciudad de nacimiento y en la que vivió la mayor parte de su vida: Venecia. En el imaginario popular la capital del Véneto ha pasado a la posteridad por sus canales y el perfil tan reconocible de edificios como San Marcos, el Campanile o sus palacios. Y Canaletto captó todos estos escenarios con una maestría que sigue apabullando tres siglos después.

El nombre que recibió fue para diferenciarlo de su padre, el también pintor Bernardo Canal, con el que se inició en el noble arte de la pintura. Bernardo estaba especializado en la representación de escenografías para obras teatrales, por lo que desde pequeño observó a su progenitor detenerse en la captación de arquitecturas y paisajes. Los primeros trabajos de Canaletto fueron junto a su padre colaborando en estas escenografías, y se sabe que en torno a 1716 trabajó para escenificar obras del también veneciano Antonio Vivaldi.

Con 21 años se dirigió a Roma para realizar la escenografía de varios dramas de Alessandro Scarlatti. En Roma pasaría dos años, de 1718 a 1720, los cuales fueron fundamentales para el devenir de su carrera, pues pudo conocer la obra de tres artistas que le influirían para siempre. Éstos serían Viviano Codazzi, Giovanni Paolo Pannini y el holandés Gaspar van Wittel, conocido también como Gaspare Vanvitelli. Codazzi había fallecido en 1670, por lo que solo pudo conocer su obra, especializada en paisajes y perspectivas arquitectónicas donde primaba el interés por la arqueología, como puede observarse en algunas obras de este artista que posee el Museo del Prado. Pannini también se dedicó a la pintura de perspectivas, pero en ellas no estaba interesado por la captación fiel de la realidad. Eran “vistas ideales”, paisajes con cierto sabor romántico y arcádico, donde compilaba vestigios de la antigüedad que no habían coincidido en espacio y tiempo. Por su parte, Van Wittel es considerado como padre del vedutismo, la pintura de vistas urbanas; si Codazzi y Pannini se decantaron por la antigüedad, Van Wittel prefirió las vistas de edificios modernos, grandes panorámicas cuyo punto de vista coincidía con el del espectador. Canaletto quedó fascinado por su obra.

Capricho arquitectónico, ca.1723

Tras la estancia fundamental en Roma, volvió a Venecia, donde empezó a realizar sus primeras obras, algunas difíciles de datar por no haberlas firmado. Entre ellas está Capricho arquitectónico, en una colección privada. Lo real y lo imaginario se combinan en el lienzo, con un diseño innovador a través de la sucesión de planos, jalonados por pequeñas figuras cuyos toques de color animan la composición y dan vida a las arquitecturas ideales.

Junto a estas vistas más experimentales, Canaletto comienza a captar los distintos escenarios de Venecia, como el Gran Canal, San Marcos, o el Rio dei Mendicanti. De este momento el Museo Thyssen conserva La plaza de San Marcos, ca.1724, donde este famoso lugar está representado desde un punto de vista muy alto para dar un encuadre más amplio a la composición. El contraste entre lo horizontal y lo vertical de los distintos elementos arquitectónicos da gran profundidad a la pintura.

A medida que avanza la década Canaletto indaga en la captación de la luz y los momentos del día. De una pintura vibrante propia de la juventud, llena de un cálido e intenso claroscuro, progresa a una tonalidad más solar, con una pincelada que se va asentando y es cada vez más meticulosa y brillante, como Vista del Palacio Ducal, ca.1730. A lo largo de los años 30 pintará sus grandes obras del canal veneciano, representativas de su producción. Conoce también a Joseph Smith, el que sería su mayor cliente y embajador de su obra, abriéndole las puertas de Reino Unido. Mucha de su producción de este momento se encuentra en colecciones privadas.

Vista del Palacio Ducal, ca.1730

En 1746 viajará a Londres, comenzando su “década inglesa”. Allí fue introducido por su mecenas Smith a la sociedad británica, que pronto comenzó a encargarle pinturas, fruto de la pasión de los ingleses por lo mediterráneo y el Grand Tour. Tras una breve escapada a Venecia en 1751, vuelve a Londres donde seguirá pintando grandes vistas, tanto de su país natal como del de acogida: El Támesis y la ciudad de Londres desde Richmond House (ca.1747), Fachada sur del Castillo de Warwick (ca.1748) o Vista de la Capilla de Enrique VII en Westminster Abbey (1750-1753).

Realiza algunos “caprichos de evocación”, muy del gusto de sus clientes, donde reúne edificios que había dibujado y abocetado previamente en sus excursiones al interior de la región del Véneto.

Vista imaginaria de Roma, ca. 1760

En 1756 regresa definitivamente a Venecia, comenzando una nueva etapa en su pintura, que de la precisión previa va a evolucionar a un estilo cada vez menos “cuidado”. Son obras de colores brillantes, con pinceladas que pierden la exactitud, casi como si fueran hechas corriendo, pero de una sugestión increíble. Canaletto comienza a ser incomprendido y su última etapa apenas será estudiada, cuando quizás sea una de las más interesantes: el genio se desata en el ocaso de su existencia. A la edad de 71 años fallecería en Venecia, donde reposan sus restos.

Además de la pintura sobre lienzo, se conservan multitud de acuarelas y grabados, donde repite los mismos motivos que predominaron en su pintura y que algún estudioso ha señalado como estudios preparatorios de sus obras definitivas.

Italia celebra el 250 aniversario de su fallecimiento con la muestra “Canaletto 1697-1768” en el Museo de Roma, donde se va a reunir el mayor número de Canalettos jamás expuestos en Italia: 42 pinturas, 9 diseños, 16 libros y otros documentos de archivo. Su comisaria Bożena Anna Kowalczyk celebra además la reunión de las dos mitades de ‘Chelsea desde Battersea Reach’, obra de su etapa inglesa, ca.1751, que fue partida en dos por motivos desconocidos antes de 1802. Su mitad izquierda permaneció en Inglaterra, siendo hoy propiedad de la institución National Trust y expuesta en Blickling Hall, y la derecha procede del Museo Nacional de Bellas Artes de la Habana, prestada de forma excepcional por el gobierno cubano. Una oportunidad única para los afortunados que estén en Roma hasta el 19 de agosto, cuando se clausura la exhibición.

Las dos mitades de ‘Chelsea desde Battersea Reach’, reunidas para la muestra “Canaletto 1697-1768”.

 

Vía| ArteRicerca – Dalla scenografia al paesaggio della ragione: Giovanni Antonio Canal, detto il Canaletto

Más información| “Canaletto 1697-1768”: le opere in mostra a Palazzo Braschi

Imagen| Capricho arquitectónicoVista del Palacio Ducal, Vista imaginaria de RomaChelsea desde Battersea Reach

RELACIONADOS