Patrimonio 


Ven y dime cómo vives: una vuelta de tuerca a la arqueología moderna

”Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará”

(Max Mallowan sobre Agatha Christie, 1954)

 

Es indudable que la fama de la escritora británica Agatha Christie nace de su ingenio a la hora de plantear y resolver asesinatos acaecidos en las más extrañas circunstancias, de sus numerosas novelas de misterio y suspense y de la creación de inolvidables personajes, como Hércules Poirot o Miss Marple, que encarnaban el nuevo espíritu del mítico Sherlock Holmes.

Sir Max Mallowan y Agatha Christie

Sir Max Mallowan y Agatha Christie

Mucho menos conocido es su matrimonio en segundas nupcias con el arqueólogo Max Mallowan y su papel de ayudante de campo en las expediciones de su marido, al que acompañaba en sus viajes por Oriente Medio. Fruto de esas experiencias en países como Siria e Irak surgió su obra Ven y dime cómo vives, que nada tiene que ver con los argumentos a los que acostumbraba. Christie retrata en esta obra el día a día en una excavación arqueológica de mediados del siglo XX, la vida cotidiana del arqueólogo, los obstáculos a los que se enfrenta y las difíciles circunstancias en las que a menudo tiene que desempeñar su trabajo.

La autora se aparta de cuestiones demasiado técnicas, que pueden ahuyentar al público no especializado, y se centra en retratar, además del trabajo diario con las piezas, las experiencias sufridas por el grupo durante la odisea y las peculiares relaciones con otros miembros de la expedición, además del recibimiento por parte de las poblaciones cercanas a los yacimientos. A través de los particulares personajes que participan en la excavación, a quienes Christie retrata con humor sin llegar a la caricatura, el lector se acerca a los rudimentos de la arqueología moderna. Entre ellos destacan los dos cocheros y el jefe de correos de la localidad, que entorpecen más que ayudan, pero que contribuyen a hacer mucho más amena la historia. También los trabajadores contratados por un grupo de arqueólogos anteriores, que exigen su derecho a que los soldados vayan a detenerlos para obligarlos a trabajar. De otro modo ven imposible acudir cada día a la excavación. Ejemplos como éstos son los que convierten la obra no sólo en el testimonio directo del trabajo del arqueólogo, sino también en un retrato antropológico y etnológico de culturas totalmente diferentes a la nuestra, donde se narra el choque entre la mentalidad de la civilización oriental y la occidental. Christie, que no se casa con nadie, plantea de modo irónico el comportamiento de los jeques y trabajadores locales, a la vez que se ríe de los intentos de los occidentales por controlar un mundo que no es el suyo.

Agatha en el yacimiento de Ur, en el actual Irak.

Agatha en el yacimiento de Ur, en el actual Irak.

Christie, que apenas habla árabe, mantiene contacto con los trabajadores ejerciendo de médico improvisado en la excavación. La relación directa con éstos permite que la escritora pueda conocer a sus mujeres, que acuden en busca de algún remedio. Todos ellos son una fuente inagotable de anécdotas e impresiones que Christie plasma en su obra, como su simpatía por la libertad de las mujeres kurdas o la apacible ineficacia del servicio de correos (siempre encuentran al bonachón jefe postal en pijama, pero nunca las cartas que han ido a buscar. Aunque, para arreglarlo, a falta de éstas les ofrece otras que llevan ahí ”mucho tiempo”)

Una obra así, que resulta divertida para todo tipo de público, es una pieza muy valiosa para divulgar la importancia de las figuras del arqueólogo y el historiador, que no tienen demasiada visibilidad en nuestra sociedad. Además, plantea un retrato realista de la profesión, alejado de perfiles mucho más fantasiosos, como el que encarnan los ficticios Indiana Jones y Lara Croft. Aún así, es de agradecer toda reivindicación del valioso papel que juegan estos profesionales en nuestra sociedad.

Vía| CHRISTIE MALLOWAN, Agatha. Ven y dime cómo vives. Barcelona, Tusquets, 1987

Imagen| Agatha y Max en casa,  Agatha y Max, Yacimiento

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