Historia 


Vasili Arkhipov, el hombre que salvó al mundo

Aunque probablemente sea la primera vez que escuches su nombre, debes estar eternamente agradecido a Vasili Alexandrovich Arkhipov. Y es que, tal y como expresó el director de la National Security Archive en 2002, este oficial naval “salvó al mundo” el 27 de octubre de 1962, en el marco de la Crisis de los misiles en Cuba.

Vasili Arkhipov

Vasili Arkhipov

Arkhipov era uno de los tres oficiales de un submarino soviético B-59, que en esos días se encontraba navegando en Cuba junto con otros cuatro submarinos similares. Esta era la respuesta del Kremlin al despliegue de proyectiles atómicos que Estados Unidos tenía en tierras turcas y que era capaz de golpear y devastar Moscú en apenas un cuarto de hora. De esta manera, la URSS contrarrestaba instalando secretamente en suelo cubano varias lanzaderas de misiles nucleares, capaces de alcanzar territorio estadounidense en apenas unos minutos. Desde el Pentágono, las instrucciones eran claras: si se detectaba cualquier intruso, los buques norteamericanos debían obligarlo a identificarse y bloquear su acceso.

Y el 27 de octubre de 1962 los acontecimientos se precipitaron. Los americanos detectaron la brigada del B-59 de Arkhipov y empezaron a lanzar cargas de profundidad para forzar a que los submarinos soviéticos salieran. A bordo del sumergible, se vivían momentos muy tensos. Ante la gravedad de los acontecimientos, los oficiales al mando disponían de autorización para lanzar sus torpedos nucleares si todos ellos acordaban hacerlo. Sin comunicación con Moscú y dudando si ya había estallado la guerra entre las dos superpotencias, tenían que tomar un decisión que, según muchos historiadores, hubiera precipitado la Tercera Guerra Mundial.

Submarino soviético B-59

Submarino soviético B-59

Las cargas de los destructores norteamericanos explotaban a pocos metros del casco del submarino soviético. En él, Arkhipov, junto con otro oficial y Vitaly Savitsky tenían que decidir en una situación límite. Savitsky, el oficial con más poder, ya desesperado, decidió lanzar el mortífero torpedo, consciente de que sería también el fin para él y sus hombres: “Los volaremos por los aires; moriremos todos pero hundiremos todos sus barcos”, exclamó antes de reunir a sus dos segundos a bordo para ratificar una decisión que requería su consentimiento. En medio del bombardeo, el oficial político estaba de acuerdo con él en abrir fuego, pero Arkhipov dijo que no, que no debían. Y sin el consentimiento de los tres, no se podía proseguir.

De esta manera, la historia que sigue, la conocemos ya todos. Pero en esas circunstancias extremas, sin la frialdad y coraje de Arkhipov, se hubiera precipitado una catástrofe sin precedentes que hubiera cambiado el mundo.

Vía| Thank you Vasili Arkhipov, the man who stopped nuclear war Vasili Arkhipov

Más información| Archivo Arkhipov

Imagen| Arkhipov Submarino soviético B-59

En QAH| La Crisis de los Misiles en Cuba (I): la distensión y el equilibrio del terrorLa Crisis de los Misiles en Cuba (II): un relato de alta tensión

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