Patrimonio 


La Vanitas en el Barroco

La frase del Eclesiastés (1,2): Vanitas vanitatum omnia vanitas, es una de las bases definitivas a la hora de buscar una explicación a esta modalidad pictórica que alcanza un especial desarrollo durante el Barroco y que se usó en pintura para introducir una reflexión sobre la fugacidad de la vida y la inutilidad de los placeres ante la certeza de la muerte.

Ya en la Antigüedad Clásica, en autores como Homero, Plinio o Séneca encontramos referencias a la brevedad de la riqueza y de la existencia. También en la literatura de los Padres de la Iglesia, San Agustín y San Jerónimo, se aprecia con claridad el desprecio del mundo y de sus pompas y placeres. Pero la gran época de la vanitas es la época barroca. Se señala en la literatura de la época el memento mori, la necesidad de recordar que se va a morir y que es inútil acumular riqueza, poder y sabiduría. Ahora, la belleza es efímera y el placer fugaz.

Con el Barroco la vanitas se independiza y ya no la vemos ligada a representaciones retratísticas como si ocurría en siglos anteriores. Así, en países como Holanda, Alemania, Flandes, Italia y España se producen una gran cantidad de vanitas que hasta hace poco permanecían escondidas o guardadas y que reaparecen en nuestros días debido al interés que suscita el tema.

La vanitas que se desarrolla en el Barroco será la que más significado simbólico tenga. Es una obra que transmite a través de las imágenes el mensaje espiritual de que la existencia es transitoria y que, en realidad, no es más que un sueño que despertará en la muerte.

Los objetos representados proceden de la vida real y cotidiana, si bien es cierto que en la mayor parte de las obras serán objetos de lujo como joyas y monedas que simbolizan la riqueza, armas e insignias relacionadas con el poder, la fama y los botines de guerra… también aparecen retratos, velas, relojes de arena que marcan el tiempo y señalan el tópico del tempus fugit, así como elementos de carácter efímero como por ejemplo alimentos y flores  elementos que perecen con el tiempo. Todos estos elementos se complementan con la presencia, casi omnipresente, de las calaveras como símbolo innegable de la transitoriedad de la vida y la fugacidad de los bienes terrenales. La vida intelectual también suele estar representada en estas obras normalmente en forma de  libros abiertos o pergaminos.

Este amplio lenguaje de símbolos está alimentado por un repertorio literario, también amplio, que influye de manera decisiva en el desarrollo de la pintura de vanitas. De toda esta producción literaria que se desarrolla en la España de finales del XVI y en el  XVII podemos destacar: “Tratado de la vida y la muerte” de fray Diego de Estella (1562), “La cuna y la sepultura”, de Francisco de Quevedo (1634) o el “Discurso de la verdad” de Miguel de Mañara (1671) y que se considera, sin duda alguna, el texto que Valdés Leal conoció para realizar sus célebres pinturas de las Postrimerías. Entre los artistas españoles que cultivaron este género, destacamos:

Antonio de Pereda nació en Valladolid en 1611 y fue enviado a Madrid. Allí estudió en el taller de Pedro de las Cuevas, donde tuvo, entre otros compañeros, a Juan Carreño de Miranda. Su estilo combina la precisión de los maestros flamencos con el rico colorido de la escuela veneciana. Tiene una amplia producción artística en la que destacan dos vanitas o “desengaños”. Uno en el Kunsthistorische Museum de Viena y otro en la Galería de los Ufizzi en Florencia.

 

Vanitas. Antonio de Pereda, 1634. Kunsthistorische Museum, Viena.

Vanitas. Antonio de Pereda, 1634.

Juan de Valdés Leal nació en Sevilla en 1622, aunque se trasladó a Córdoba donde se formó en el taller de Antonio del Castillo. Su estilo es absolutamente barroco, lleno de expresividad, con vivo sentido del movimiento y una dramática iluminación. Entre su obra destacan las Postrimerías para el Hospital de la Santa Caridad de Sevilla.

Otro de los autores importantes que realizó vanitas es Francisco de Palacios, que nació en Madrid hacia 1622. A su pincel se ha asignado, no sin controversia,  “El sueño de caballero” que se encuentra en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.

Vía| VALDIVIESO, E.; La pintura de Valladolid en el siglo XVII. Excma. Diputación Provincial de Valladolid. Valladolid, 1971. VALDIVIESO, E.; Vanidades y desengaños en la pintura española del siglo de oro. Fundación de Apoyo a la historia del arte hispánico. Madrid, 2002.

Más información| Blancodeplomo, Practicarte, MuseodelPrado

Imagen| Vanitas, El sueño del caballero, detalle

RELACIONADOS