Especial Van Gogh, Patrimonio 


Van Gogh y Gauguin: la casa amarilla de Place Lamartine

‘Tengo que decirte que, incluso mientras trabajo, pienso constantemente en crear un estudio en el cual podamos vivir tú y yo y, a la vez, convertirlo en albergue y refugio para nuestros amigos cuando lleguen tiempos difíciles’
(Vincent van Gogh a Paul Gauguin, 3 de octubre de 1888)

La tormentosa relación entre Vincent van Gogh y Paul Gauguin marcó la vida y obra del pintor holandés durante su estancia creativa en la localidad francesa de Arles. Al lado de Gauguin, Vincent pintó algunas de sus obras maestras, pero también experimentó una bajada vertiginosa al infierno de su mente que culminó con la mutilación de su oreja y su ingreso en un hospital psiquiátrico.

Vincent van Gogh pintando girasoles (Paul Gauguin, 1888)

Vincent van Gogh pintando girasoles (Paul Gauguin, 1888)

La extraña amistad entre ambos comienza a fraguarse en 1887 en París, cuando Paul regresa a la capital francesa después de permanecer varios meses pintando en Martinica. El exotismo de las obras y el manejo del color y la luz de Gauguin despiertan la admiración de Vincent, que empieza a alejarse de su pintura sombría y melancólica. Su hermano Theo, marchante de arte, es el representante del pintor francés y facilita un encuentro entre ambos. Es entonces cuando Vincent da vueltas a su sueño de crear una colonia de artistas en el sur de Francia, fascinado por la luminosidad de la costa.

La casa amarilla (Van Gogh, 1888)

La casa amarilla (Van Gogh, 1888)

En 1888, se traslada a Arlés y se instala en la célebre Casa Amarilla de Place Lamartine, que retrata en varias ocasiones durante su estancia. Acercándose cada vez más a los intensos azules, amarillos y verdes que marcan la etapa final de su obra, se prepara para la llegada del resto de artistas que debían llegar a la colonia.
Nadie responde a la llamada de Vincent. Ni Seurat, ni Signac ni Bertrand se unen a la comunidad artística de Arles. Paul también se muestra indeciso con respecto al proyecto artístico, pero Theo, siempre protector de su hermano, le convence para unirse a Vincent en la casa amarilla. Ilusionado, el holandés espera con impaciencia la llegada de Paul. Decora cuidadosamente su cuarto y le escribe cartas que reflejan su esperanzador optimismo. El 17 de octubre de 1888 y ante la inminente llegada de Paul, el holandés escribe: ‘no encontrarás una casa tan agradable como la que intentaremos construir. ¡Tiene tantos gastos! Además, no se puede realizar todo de una sola vez. Sin embargo, creo que cuando vengas quedarás, como yo, cautivado por la última moda, que consiste en pintar los efectos otoñales durante las rachas del mistral, y así entenderás por qué quiero que vengas’ Theo había pagado las numerosas deudas de Paul para que fuera a Arles, pero Vincent no lo supo nunca.

La convivencia entre ambos es fructífera y caótica. Al lado de Paul, Vincent pinta Noche estrellada sobre el Ródano y El sembrador. El francés también encuentra inspiración en la luz y el color de las costas de Arlés y los dos crean juntos, día y noche, maravillados por cómo un mismo objeto se transforma a través de dos pinceles tan diferentes. Poco a poco, las pinturas de Paul y Vincent van alejándose bajo la influencia creativa de Arlés y se acercan a corrientes artísticas distintas.

"Alyscamps" (1888), a la izquierda la Visión de Van Gogh y a la derecha la visión de Paul Gauguin.

“Alyscamps” (1888), a la izquierda la Visión de Van Gogh y a la derecha la visión de Paul Gauguin.

Pero la paz en la casa amarilla de Place Lamartine acaba pronto y el carácter inestable del holandés comienza a ensombrecer la relación y envenena la pequeña colonia de artistas. El deterioro de la convivencia con Vincent lleva a Paul a plantearse su permanencia en Arles y da lugar a uno de los episodios más emblemáticos de la Historia del Arte: la mutilación de la oreja de Van Gogh. Son todavía oscuras las circunstancias que rodean este macabro incidente.

Durante la tarde del 23 de diciembre de 1888, Paul comunica a Vincent su decisión de abandonar la casa amarilla, lo que deja al holandés totalmente devastado. Su sueño incumplido de formar una comunidad de artistas se hunde aún más y la frágil salud mental de Vincent empeora. Ese mismo día arranca del periódico un titular que reza ‘the murderer took flight’, haciendo referencia a los célebres asesinatos de Jack el Destripador, y se lo entrega a Paul. Para alejarse de Vincent, el francés sale a pasear por las calles de Arles y, siempre según su testimonio, Van Gogh le sigue unos metros con una cuchilla. Cuando Paul se da la vuelta, Vincent se aleja en silencio y regresa a la casa amarilla. Horas más tarde, en la noche del día 23, el holandés se mutila la oreja, la envuelve en una fina tela y se la entrega a Rachel, la joven prostituta de una casa de citas cercana. En su obra sobre Van Gogh y la turbulenta relación con Gauguin, publicada en 2007, Martin Gayford sostiene que Vincent se sentía impresionado por los crímenes cometidos por Jack el Destripador, que cortaba las orejas de sus víctimas. El holandés pudo entonces haber imitado la mutilación para infligirse un castigo a sí mismo. Otras teorías sugieren que las profundas creencias religiosas de Vincent le impulsaron a imitar a Pedro, que hiere a un soldado romano y le corta la oreja en Getsemaní después de que Judas traicionara a Jesús.

Pau Gauguin o El hombre de boina roja (Vincent van Gogh, 1888)

Paul Gauguin o El hombre de boina roja (Vincent van Gogh, 1888)

Durante los últimos años han surgido teorías que desmienten la versión oficial y sugieren que Gauguin tuvo un oscuro papel en el acto de locura que llevó a Van Gogh a cortarse la oreja. Los historiadores alemanes Hans Kaufmann y Rita Wildegans manifiestan en un ensayo de 2009 que fue Paul, experto esgrimista, quien mutiló a Vincent en el transcurso de una disputa. En cualquier caso, Van Gogh nunca delató a su amigo.

Las nueve intensas semanas que ambos compartieron en la casa amarilla de Place Lamartine llegan a su fin con el ingreso de Vincent en un sanatorio. Durante su recuperación, el holandés pregunta constantemente por su amigo y planea nuevas ideas para pintar juntos. Pero Paul había regresado a París y nunca volvieron a verse.

Vía| Van Gogh Gallery Van Gogh’s letters

Más información| WALTER, Ingo F. El impresionismo. Colonia, Taschen, 1997. GAYFORD, Martin. The Yellow House: Van Gogh, Gauguin and Nine Turbulent Weeks in Arles. Londres, Penguin, 2007. KAUFMANN, Hans y WILDEGANS, Rita. L’oreille de Van Gogh, Paul Gauguin et le pacte du silence. 2009.

Imagen| Van Gogh pintando girasoles , La casa amarilla , Alyscamps Van Gogh , Alyscamps Gauguin , El hombre de boina roja

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