Especial Van Gogh, Patrimonio 


Van Gogh, el arte que nadie comprendió hasta el siglo XX

Fotografía de Van Gogh (1886)

Fotografía de Van Gogh (1886)

En una habitación de una vieja posada, el dueño de la misma se apresura a entrar tras haber escuchado un fuerte golpe. La escena que se encuentra es trágica, pues halla tirado en el suelo a Vincent entre un charco de sangre. Mientras paseaba entre esos campos de trigo había intentado quitarse la vida con un disparo que acabó en su costado, y del que fallecería dos días después, el 27 de julio de 1890. Justo en el momento que su fama empezaba a despegar.

Es difícil minimizar la continua miseria que sufrió Vincent Van Gogh durante su vida pues daba tumbos de un desastre a otro: pérdida de empleos, carreras frustradas, relaciones tormentosas… y en la que tan sólo consiguió vender un cuadro, dato trágico e irónico ya que no fue durante el siglo XX cuando sus obras adquirieron fama, subastándose a precios astronómicos y dispersándose por museos de todo el mundo.

Trigal con cuervos, Vincent van Gogh, 1890. Obra clave de la última etapa de su vida, los cuervos han querido verse como un presagio de muerte que rondaba al pintor.

Trigal con cuervos (1890). Obra clave de la última etapa de su vida, los cuervos han querido verse como un presagio de muerte que rondaba al pintor.

Como ya avanzamos anteriormente, Vincent se crío en un entorno religioso, con un pastor calvinista como padre. Desde siempre mostró interés por el arte y por los más desfavorecidos. Inspirado por el movimiento evangelista decidió marchar a Inglaterra a ejercer una labor misionera –con anterioridad, Vincent solía predicar a sus clientes durante su estancia en París, en vez de venderles obras de arte–, aunque su temperamento explosivo no era el más adecuado para esa profesión. Vestido con harapos y con la pequeña ayuda económica que le prestaba su hermano Theo decidió dedicarse al arte plenamente a la edad de veintisiete años.

El tejedor en el telar (1884)

El tejedor en el telar (1884)

Durante esta época Van Gogh pintaría lienzos de colores apagados que representaban a las clases más oprimidas, como Los comedores de patatas, que difiere bastante de lo que haría en sus obras tardías. Cansado de la vida campestre, volvió de nuevo a París en marzo de 1886, donde conoció el Impresionismo y las tendencias japonesas y se impregnó de él, pero su salud empezó a resentirse por aquellas noches de desenfreno en el Molin Rouge y se fue a Arlés en 1888 para poder vivir en tranquilidad. En aquel pueblo su vida no mejoró, pasaba muchísimo tiempo solo en su estudio y no hablaba con nadie debido al desconocimiento del dialecto, así que se dedicó a pintar compulsivamente –en poco más de un año pintó doscientos cuadros–. Su hermano Theo presentó durante los dos años siguientes las obras de Vincent al Salón de los Independientes y recibió escasas pero fervientes alabanzas.

Gracias a la Revolución Industrial y las investigaciones químicas, se desarrollaron en este momento nuevos pigmentos más brillantes y estables, de los que Van Gogh fue aficionado, y es posible que enfermara a causa de esto ya que dichas pinturas contenían cobre, arsénico y plomo, lo que resulta altamente tóxico; todo esto se agravó si tenemos en cuenta que el artista comía pintura directamente de los tubos en su época de mayor locura.

La ya comentada visita de Gauguin durante su estancia en Arlés fue desgastando su ánimo, debido a las arduas discusiones sobre arte en las que se enzarzaban, hasta que decidió volver a París, cosa que afectó mucho a Van Gogh, hasta el punto de hundirle. Se sabe que Vincent amenazó a Gauguin con una navaja de afeitar y que se cercenó el lóbulo –a diferencia de la creencia popular de que se cortó toda la oreja-. Tras unas semanas de hospitalización pidió ser ingresado en un hospital psiquiátrico. Después de un año de reclusión, Theo decidió llevárselo a Auvers-sur-Oise, un pueblo cerca de París en donde Vincent pintó obsesivamente los paisajes de trigo que le rodeaban. Fue aquí donde se quitó la vida.

Noche estrellada, Edward Munch (1922-24)

Noche estrellada, Edward Munch (1922-24)

En una corta carrera de apenas diez años, Van Gogh revolucionó el arte. A principios del siglo XX su figura atrajo a las multitudes por ser aclamado como el arquetipo de artista “loco” pero incomprendido por la sociedad de su época. Especialmente adquirió fama a raíz de una publicación de Irving Stone en el año 1934 titulado El loco de pelo rojo, magníficamente llevado a la gran pantalla de la mano de Vincente Minelli con Kirk Douglas como protagonista. Los fauvistas vieron en él un espejo y los expresionistas abstractos lo harían unas décadas después. Autores como Klee, Kandinsky, Klimt o Schmidt-Rottluff tuvieron en Van Gogh un padre pictórico, al igual que Munch o incluso Picasso, un apasionado de la obra del holandés, que descubrió con 19 años.

Van Gogh, en un alarde visionario dijo lo siguiente: “Yo no tengo la culpa de que mis cuadros no se vendan. Pero llegará el día en que la gente se dé cuenta que tienen más valor de lo que cuestan las pinturas”.

Y no se equivocó.

 

Vía| Elisabeth Lunday, Vidas secretas de grandes artistas.

Más información| Van Gogh Gallery

Imagen| El tejedor, Van Gogh, Munch

En QAH| Especial 125 Aniversario Vincent van Gogh

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