Opinión 


Vamos a matarnos

“Un acto de guerra”. Con estas palabras definía el presidente de Francia, François Hollande, la barbarie de este viernes en Francia. El pasado octubre él mismo advertía en Estrasburgo que la guerra de Siria podía llegar a Europa.
Dos meses después, la palabra “guerra” aparece sin cesar en titulares y contenidos de medios nacionales e internacionales. La guerra ha empezado este viernes.
¿Y qué se hace en una guerra? Qué pregunta más tonta… ¡Pues matarse unos a otros!
Así que Francia ha bombardeado Raqqa este domingo.
Occidente parece tenerlo muy claro. Vamos a matarnos. Ese es el mensaje.
Pero lo que no dicen, lo que no se cuenta, es que las guerras van mucho más allá de matarse. Van de familias rotas, de venganza, de odio, de dolor. Van de cojos, de mancos, de tuertos, de sillas de ruedas.
Van de intereses. Van de poder. Van de armas. Y van de que lo último que importa -sí, lo último- son las personas.

#Pray
Si ponemos a las personas primero, a las vidas en cabeza, la solución cambia de manera irremediable. No es la guerra en ningún caso. Es la educación, es la no financiación del terrorismo, es cuestionar la industria armamentística, es combatir la desigualdad, es… tantas otras cosas.
Veo fotografías de Facebook a tres colores por todas partes cada vez que abro la red social. Y me alegro de esta solidaridad. De verdad. Pero seamos solidarios con el resto del mundo. Seamos empáticos con los que tenemos al otro lado de la frontera y, con los que no, también. Que la cercanía experimentada con París nos sirva para meternos en las pieles de Beirut, de Siria, de África, de todas partes. Que no se nos olvide que nosotros podíamos haber estado en la sala parisina Bataclan, pero también en ese barrio chií de Beirut o en una mezquita de Nigeria.
Que estas muertes inútiles y absurdas hagan que entendamos que el “vamos a matarnos” tiene que ser rechazado de plano. Que no va a servir. Que el odio no ha arreglado nunca nada y el amor sí.
Es maravilloso que lo ocurrido en Francia nos abra el corazón. Pero, por favor, hacia todo el mundo.
Y si no es mucho pedir, que también nos abra los ojos.

 

RELACIONADOS