Economía y Empresa 


Valor Subjetivo: La Ley de la Utilidad Marginal Decreciente

Durante muchos años los economistas se preguntaron: ¿Cómo es posible que los diamantes valgan más que el agua? La paradoja del valor trajo de cabeza a muchos autores, que intentaron explicar dicho valor en función de las horas de trabajo, de la tierra, del capital utilizado, etc…. Partían en sus análisis del error de considerar el valor como algo objetivo, hasta que la denominada <<revolución marginalista>> (Menger, Jevons, Walrras) puso de relieve que el valor es algo subjetivo. Es el hombre cuándo actúa quién valora los bienes económicos, y quién les otorga valor. Sin la acción humana, los bienes carecen de valor por sí mismos.

ley1El primer axioma fundamental de la economía es la acción humana, el hombre actúa para satisfacer sus necesidades, esto es, para satisfacer distintos fines (comer, vestir, o leer) y para dicha satisfacción utiliza como medios los bienes económicos a su alcance. Así, el hombre valora los fines de manera personal y subjetiva (para unos será más importante leer y para otros ir al cine) en función del grado de utilidad que los bienes que usa como medios entienda el sujeto actuante que tienen para satisfacer dichos fines. Un libro valdrá más para quien valore más alto en su escala personal leer en un momento determinado que una película.

Como podemos apreciar,  la utilidad no es algo que podamos medir de manera cuantitativa, como muchos autores pretenden. Leer un libro no se puede medir con 203 o 4005 unidades, sino que es una magnitud de carácter ordinal, Primero leer, Segundo ver una película.

Desde luego, debe resultar evidente que los bienes se destinaran por el sujeto actuante a satisfacer en primer lugar las necesidades que más valore en su escala subjetiva. Si Primero desea beber, en Segundo lugar lavarse y en tercer lugar lavar una navaja, y solo dispone de dos vasos de agua, destinará los mismos a beber y a lavarse. Si tuviese tres vasos de agua podría satisfacer todos sus fines. Si tuviese solo un vaso de agua lo destinaría al primer fin, esto es, beber. Y si tuviese diez vasos de agua le sobrarían siete. De este ejemplo podemos deducir una de las leyes más importantes de la economía: la Ley de la Utilidad Marginal Decreciente.

Cuanto mayor sley2ea el stock de un bien económico, menor tenderá a ser la utilidad que aporta cada unidad adicional del bien. La utilidad del primer vaso de agua es muy alta porque satisface la primera necesidad. La utilidad del segundo vaso de agua es más baja porque satisface la segunda utilidad. Si tenemos cien vasos de agua, la utilidad marginal del último de ellos tiende a cero. La explicación viene dada porque las distintas unidades homogéneas de un bien se destinan a cubrir necesidades distintas, y primero se cubren necesidades situadas más arriba en la escala de valoración personal, destinándose las sucesivas unidades a cubrir necesidades cada vez de menor rango en la escala ordinal.

Esta ley fundamental explica el hecho de que el hombre valore más los diamantes que el agua. Y es que cada bien tenderá a tener el valor que representa la utilidad de la última unidad disponible del stock del mismo. Es decir, en tanto haya agua en gran cantidad la utilidad marginal que da valor al stock de este bien será muy baja, la que reporta la última unidad de agua satisface una necesidad de rango ordinal muy inferior, o incluso sobrará y no satisfará ninguna, mientras que en tanto los diamantes sean escasos la utilidad marginal del último diamante cubrirá necesidades valoradas en un rango muy alto en la escala ordinal.

 

Más información | Carl Menger  Eumed  Huerta de Soto

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