Coaching Profesional, Reflexiones 


Usar la palabra (IV): Intención

Tenga muy en cuenta hacia donde se dirige, porque bien podría acabar llegando

Lao-Tzu

Nuestra lengua es muy rica y compleja, de ahí que la intención con la que dotamos a nuestras palabras sea básica, de manera que nuestro interlocutor pueda comprender adecuadamente la información que queremos transmitir.

Las consecuencias de una equivocación en la intención, o que ésta se malinterprete, pueden ser nefastas, como ha experimentado hace unos días el ya ex consejero de Sanidad madrileño Javier Rodríguez. Hay que tener en cuenta que el 90% de los conflictos verbales tienen por causa el cómo se dice, mientras que el 10% es por lo que se dice realmente.

Interpretar adecuadamente la intención de los comentarios evitará numerosos conflictos

Para evitar meter la pata podemos utilizar diferentes estrategias a la hora de realizar declaraciones. En primer lugar, un análisis externo del contexto, siguiendo por ejemplo el bucle OODA de J. Boyd: Observación, Orientación, Decisión y Acción. Cómo está el debate sobre el que me voy a pronunciar, en qué sentido me voy a pronunciar, qué voy a pronunciar y cómo lo voy a pronunciar. Esta metodología la podemos aplicar a cuestiones sociales, económicas o políticas, entre otras, pero también en el ámbito personal. Para aumentar la eficacia de esta táctica de comunicación se ha de tener presente la ley de la controversia de Benford:

“La pasión asociada a una discusión es inversamente proporcional a la cantidad de información real disponible.”

Pensemos un momento en todos los debates y tertulias que forman parte de la programación de las cadenas de televisión. ¿Se cumple la ley?

Entonces, ¿cómo evitar caer en este tipo de situaciones? Si te impulsan valores, y no sentimientos, no te dejarás llevar fácilmente, y será muy difícil manipularte. Además, al mantener la calma, mantienes el control, lo que visto desde fuera supone una mayor legitimidad de tus comentarios. En el caso de equivocarte, o estar en duda de ello, es mejor que decidas pronto si tu comentario fue un error o no. La prueba: sabiendo lo que ahora sé, si pudiera volver atrás en el tiempo, ¿diría lo mismo? La primera impresión que recibas será la respuesta acertada.

Siempre se ha de pensar antes de hablar, sobre todo en público, ya que el bochorno social es peor que el dolor físico. Cuanto más tiempo transcurre, más complicado es desterrar la conducta aprendida, por lo que la puesta en práctica de estos consejos sin duda ahorrará numerosos conflictos en las reuniones navideñas.

Vía| Texto cedido por el autor

Imagen| La intención de los comentarios

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