Historia 


Unternehmen Merkur en el mar

Patrulla paracaidista embarcando en el Ju-52 que los llevará al infierno de Creta.

Patrulla paracaidista embarcando en el Ju-52 que los llevará al infierno de Creta.

A lo largo de la historia, el debate respecto a la vigencia o la obsolescencia de las armas ha sido una constante. Debido a la lentitud en la evolución del armamento y de la organización táctica u operacional en los siglos precedentes, este debate había llevado siglos o décadas, sin embargo, conforme la tecnología cambia de un modo cada vez más acelerado, las discusiones aparecen casi incluso antes de que las innovaciones aparezcan (como la reciente discusión sobre el caza F-35 en la actualidad).

Este mismo debate se dio sobre un arma completamente nueva, la paracaidista, tras la batalla de Creta de mayo de 1941 en la que los fallschirmjager alemanes consiguieron la única victoria operacional exclusiva, es decir, sin la inclusión de otras fuerzas, que consiguió este arma a lo largo de la historia. El triunfo fue tan pírrico, que Hitler consideró que este tipo de operaciones había quedado obsoleto y prohibió que se volvieran a llevar a cabo. Mientras, los Aliados potenciaron sus fuerzas paracaidistas hasta llegar a usarlos de modo tan masivo que cuerpos de ejército aerotransportados completos en sus operaciones (Overlord, Market Garden o Varsity).

Un Ju-52 derribado en Creta: la victoria fue pírrica.

Un Ju-52 derribado en Creta: la victoria fue pírrica.

Unternehmen Merkur (Operación Mercurio) constituyó un éxito doble, por un lado por la derrota grecobritánica y por otro por superar la desventaja que constituía para el Eje que se hubiera desencriptado Enigma, el sistema de cifrado germano para las comunicaciones militares. Poco antes de la ofensiva, Betchley Park ya conocía las intenciones alemanas y las trasladó al general Freyberg (al mando de las tropas de la Commonwealth acantonadas en la isla mediterránea). Merced a los datos recibidos, éste adoptó un sistema defensivo mixto para afrontar, principalmente, una invasión marítima apoyada por la Regia Marina: así que la invasión aérea le cogió por sorpresa.

Pese a ello, sí hubo un componente marítimo de Merkur nada despreciable. El material pesado no podía ser enviado por aire, los trasportes no tenían una gran capacidad de carga y estaban muy alejados de los actuales Antonov o Galaxy, y parte de los refuerzos se enviarían por mar (en concreto dos batallones de cazadores de montaña y parte de la 7º Divisiones de cazadores paracaidistas).

El aspecto naval de Merkur, comandado por el almirante Schuster, se estructuraría en torno a dos convoyes compuestos por caiques requisados y su “protección” armada.

Uno de los caiques requisados.

Uno de los caiques requisados.

El primero debía recabar en Maleme y desembarcar sus 2500 soldados el 21 de mayo sobre las 16 horas, estaba compuesto por 25 caiques, de los que siete volvieron a puerto casi inmediatamente, y estaban protegidos por el torpedero Lupo. El grupo partió del El Pireo el 19 de mayo y, cuando llegó a las cercanías de Creta, recibió informes de que los combates eran tan duros alrededor de Maleme que se le ordenó que esperaran a la noche para desembarcar, con tan mala fortuna que fue descubierto a las 22:30 por la fuerza D del almirante Gennie de la Mediterranean Fleet. La flota de invasión se dispersó y el torpedero italiano se interpuso entre los británicos y sus protegidos, recibiendo un diluvio de fuego que lo dañó. 10 caiques fueron hundidos y 297 hombres fallecieron.

El segundo convoy, compuesto por 38 caiques que transportaban 4000 gerbigsjager (cazadores de montaña), partió Chalkis el 21 de mayor protegido por el torpedero italiano Sagittario. A las 7:30 del día siguiente, recibió órdenes de invertir el rumbo. La fuerza C de la Royal Navy avistó el convoy a las 9 de la mañana tras haber hundido un caique rezagado. La combinación de la valerosa interposición del Sagittario, la actuación de la Luftwaffe y la rápida dispersión de los caiques, hicieron desistir al almirante King de continuar la persecución y arrumbó al sur.

A tenor de lo sucedido con los dos convoyes, Schuster desistió de realizar más intentos y sólo permitió la actuación de caiques individuales sin protección alguna.

Torpedero Sagittario: los torpederos Lupo y Sagittario se interpusieron entre las fuerzas enemigas y los británicos demostrando un enorme valor y profesionalidad.

Torpedero Sagittario: los torpederos Lupo y Sagittario se interpusieron entre las fuerzas propias y los británicos demostrando un enorme valor y profesionalidad.

Los días precedentes al 27, y si bien los italianos habían sido dejados de lado convirtiendo Merkur en una operación exclusivamente alemana, se conminó al Duce a ayudar en la batalla realizando un desembarco al este de la isla de modo que cogiera a los defensores entre dos fuerzas. El convoy partió ese día de Rodas y estaba compuesto por 5 pesqueros, 2 pesqueros de altura, 4 vapores, 1 petrolero de escuadra 2 petroleros pequeños y 2 remolcadores, siendo protegidos por el destructor Crispi, los torpederos Libra, Lince y Lira, y 6 submarinos. Se transportaba a la división de infantería Regina son toda su logística. Su destino era Sitia, donde llegaron a las 17:00.

En el camino se toparon con 3 cruceros y 6 destructores británicos. Con toda la sangre fría posible, pasaron frente a ellos mientras la Regia Aeronautica atacaba a los enemigos.

La veterana Jean Valentine (en la actualidad y durante la SGM en foto a la izda) mostrando el funcionamiento de la máquina diseñada por Alan Turing sita en Bletchley Park.

La veterana Jean Valentine (en la actualidad y durante la SGM en foto a la izda) mostrando el funcionamiento de la máquina diseñada por Alan Turing sita en Bletchley Park.

Se observa de todo lo expuesto, que el peso de la parte naval de la operación fue mínimo, casi nulo, sin embargo hemos de tener presente que la Royal Navy se volcó en la defensa de la isla al pensar, tras los informes derivados de Enigma, que la invasión sería eminente naval. Es remarcable el esfuerzo del Estado Mayor aliado en buscar un equilibrio entre la información que se recibía en Bletchley Park y el que se transmitía a los mandos sobre el terreno, de tal manera que se les enviara la máxima información posible y que no desvelara al Eje que sus sistemas de encriptado habían sido rotos. Eso conllevó el sacrificio de tropas sobre el terreno en momentos determinados, pero que, en el terrible balance final del conflicto, llegó a salvar muchas vidas.

En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris.

Vía| Alcaide Yebra, José A.: Unternehmen Merkur. AF Editores, Valladolid 2008.Más información| VV.AA.: Hombres y Armas: Paracaidistas. HRM Ediciones, Zaragoza 2015.

De la Sierra, Luís: La guerra naval en el Mediterráneo. Ed. Juventud, Barna, 1976.

Imagen| PatrullaJu-52, Caique, Sagittario, Jean Valentine.

En QAH| Rusia: la primera víctima de la Primera Guerra Mundial

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