Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Unidad de medida viva y arquitectónica: la habitación

Julio Cortázar dibujó en uno de sus cuentos una casa mágica, viva, con vidas, sentimientos y sentidos. Su Casa tomada “guardaba los recuerdos” de ellos, de los dos hermanos, que sentían su unión carnal como algo prohibido pero permitida con la casa. Esta idea de que la casa sea un organismo, no un objeto inerte, ni una acumulación organizada de materias terrenales o construcción, es algo muy común en la literatura.

En una parte no reducida de ese cuento, Julio se detiene a describirnos con detalle las habitaciones de la casa. El término “habitación” procede del verbo latino “habere”, de donde también surgieron “habitare” y “habitus”, a los que la lengua castellana les debe, respectivamente, “habitar” y “hábito”.1 La habitación y el hábito van ligados desde su concepción y por tanto, la habitación no es más que el lugar de la costumbre, del rito, de la repetición sistemática de una misma acción. La habitación es un lugar habilitado y cualificado para un acto que modifica su nombre según cuál sea el que se produzca. Es por ello que entre los nombres de habitaciones que comúnmente utilizamos estén: cocina, teatro, basílica, comedor o monasterio. Es la acción lo que las diferencia y no la forma: dormir, rezar o comer.

Fotograma de la película "La piel". El muro exterior blanco de la cubierta puede encerrar una habitación exterior, donde el hábito diario sea mirar las estrellas.

Fotograma de la película “El desprecio”. El muro exterior blanco de la cubierta puede encerrar una habitación exterior, donde el hábito diario sea mirar las estrellas.

Si recurriéramos a esa parte de la arquitectura que a veces se olvida, la historia, podemos recordar que las primeras habitaciones simplemente eran cavernas. O el primer lugar modificado (y de nuevo cualificado) por el hombre para protegerse del medio o para satisfacer una necesidad, la adecuación más simple del lugar-selva en lugar-artificial. La palabra habitación contiene el germen del concepto de arquitectura; el estudio minucioso del tiempo y el lugar para crear un espacio cualificado para la vida. En definitiva, esto puede ser una habitación. La habitación es la unidad mínima de arquitectura, el concepto que queda después de despojarla de lo prescindible, sin que llegue a perder sus cualidades básicas de cobijo y lugar para el hábito.

Este método abstracto de definición de habitación es el mismo que se produce en el resto de la naturaleza. Solo se pretende extraer el principio de la evolución, el genoma a partir del cual se comenzó a manifestar y desarrollar la arquitectura. La habitación es la célula primigenia de la arquitectura, su material elemental básico. Una célula es el elemento más simple dotado de vida; una habitación es el lugar más elemental dotado de suficiencia, autonomía y entidad arquitectónica propia.

Sea cual sea el hábito para el que fue concebida una habitación, es este hecho lo que la identifica; pudiendo ser habitación el espacio que arropa el muro blanco y curvo de la cubierta de la casa Malaparte o los seis planos rectos que encierran el mundo donde nacen los sueños, o dormitorio.

 

Más información| Bestiario, Arquitecturas terminales, teoría y práctica de la destrucción, Curzio Malaparte, El desprecio

Imagen| Fotograma de “El desprecio”

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