Cultura y Sociedad, Literatura 


Una ilustre madre irlandesa

Nadie desconoce la, en muchos sentidos imponente, figura de Oscar Wilde, y más de cien años después de su muerte (Wilde falleció el 30 de noviembre de 1900), pocos son o han sido indiferentes a su obra o su personalidad.
Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde nació en Dublín el 16 de octubre de 1854 (2), el segundo de tres hermanos (3), en el seno de una familia acomodada: su padre, Sir William Wilde, era médico oto-oftalmólogo, autor de importantes aportaciones a la medicina, nombrado “Sir” en 1864 por su labor filantrópica y su atención a los pobres en su dispensario en la parte posterior del Trinity College y su trabajo en el Dublin Eye and Ear Hospital (4). Llegó a ser elegido oculista de la Reina Victoria, y anecdóticamente, operó al padre de otro importante escritor irlandés, George Bernard Shaw.

Su madre, Jane Wilde, no era tampoco una figura mediocre u ociosa. Jane Francesca Agnes, Lady Wilde (de soltera Elgee; 27 de diciembre 1821 – 3 de febrero de 1896). Bajo el pseudónimo en italiano de Speranza (esperanza, “hope” para los anglosajones) Lady Wilde escribía poesía, como la dedicada a los Young Irelanders (Éire Óg, un movimiento sociopolítico y cultural nacionalista irlandés que por entonces promovió una revolución en 1848, entre otras actividades) pues fue toda su vida una convencida nacionalista, defensora de la independencia de Irlanda. Y leía estas poesías a sus hijos, inculcándoles así la pasión tanto por la poesía como por los Young Irlanders.

Un año antes, en 1847, Lady Wilde había expresado también su indignación ante la apatía y desinterés del gobierno británico por las víctimas de la Gran Hambruna Irlandesa (1845-1849) (5) en su poema The Famine Year (The Stircken Land):

«We are wretches, famished, scorned, human tools to build your pride,
But God will take vengeance for the souls for whom Christ died.
Now is your hour of pleasure – bask ye in the world’s caresses;
But our whitening bones againstye will rise as witnesses,
From the cabins and the ditches, in their charred, uncoffin’d masses,
For the Angel of the Trumpet will know them as he passes.
A ghastly, spectral army, before the great God we’ll stand, And arraign ye as our murderers, the spoilers of our land».

(“Somos las desdichadas, hambrientas, humilladas herramientas humanas que edifican vuestro orgullo,
Pero Dios tomará venganza por las almas de aquellos por los que Cristo murió.
Ahora es vuestro momento de placer – disfrutad de las caricias del mundo;
Pero nuestros palidecidos huesos se alzarán contra vosotros como testigos
Desde sus cabañas y sus fosos, en exhumadas y carbonizadas masas,
Pues el Ángel de la Trompeta los reconocerá a su paso.
Como un cadavérico y espectral ejército ante el gran Dios nos presentaremos firmes,
Y os señalaremos como nuestros asesinos, vosotros devastadores de nuestra tierra.”

La traducción es mía).

Sus escritos se publicaban en The Nation, un semanario independentista irlandés que, a raíz de uno de los artículos de Speranza of the Nation (así se la conocía a veces) en el que reclamaba una revolución armada para Irlanda, fue clausurado por las autoridades en ese mismo año de 1848. El editor del semanario, Charles Gavan Duffy se negó rotundamente a dar el nombre de quien firmaba bajo el seudónimo de Speranza, si bien ella se presentó en el juicio declarándose la autora. Su confesión, sin embargo, no fue tenida en cuenta –quién sabe si ni siquiera en serio- por las autoridades.

No es extraño que Lady Jane Wilde fuera igualmente una apasionada del folklore popular irlandés, y que dedicara gran parte de su vida a la recuperación y recopilación de todas esas historias populares de la isla Esmeralda. Están recopiladas en un libro de reciente reedición (2014), Ancient Legends, Mystic Charms, and Superstitions of Ireland.

Lady Jane fue, igualmente, una firme pionera en la defensa de los derechos de las mujeres. En una ocasión invito a su casa a la sufragista Millicent Fawcett para tratar el tema de la libertad de las mujeres y promovió la declaración como ley del Married Women’s Property Act en 1882, el acta por la que el Parlamento Británico reconocía el derecho de las mujeres a gestionar y ser dueñas de sus propiedades (hasta ese decreto, cuando un hombre y una mujer se casaban pasaban a ser uno solo, y las propiedades de la mujer pertenecían al matrimonio, es decir, al marido), evitando así que las mujeres entraran al matrimonio como “esclavas por unión, privadas de todos sus derechos sobre su propia fortuna” (Lady Wilde, “A New Era in English and Irish Social Life”).

Cuando su marido, William Wilde, fue nombrado Sir en enero de 1864, lo que parecía una alegría familiar devino en poco tiempo en una serie de escándalos e infortunios, cuando una tal Mary Travers denunció a Sir William alegando haber sido seducida y a su vez acusaba a Lady Jane de libelo. Mary Travers ganó el caso, lo que supuso para los Wilde un desembolso de 2.000 libras esterlinas (de la época). Tres años después, en 1867, la pequeña Isola muere a los nueve años víctima de unas fiebres. A ello se suma la muerte en un incendio de dos hijas ilegítimas de Sir William en 1871.

Cuando en 1876 Sir William fallece, la familia descubre además que están en la bancarrota.

Lady Jane decide tres años más tarde mudarse a Londres, donde su hijo mayor William parece prosperar como periodista, y Oscar se está haciendo un importante referente en los círculos literarios del país.
El fuerte carácter de Lady Jane fue también una gran influencia cuando Oscar Wilde sufrió el juicio por su affair con el joven Lord Alfred Douglas (“Bosie”, de apelativo) que, como es sabido, le costaría su reputación, su salud y, pocos años después, su muerte. Durante el tiempo que duró todo el proceso, mientras muchos amigos le persuadían para que abandonara el país, Lady Jane insistía en que debía quedarse y enfrentarse al juicio: “Si te quedas, incluso si vas a prisión, siempre serás mi hijo. Esto no marcará ninguna diferencia en mi cariño. Pero si te vas, jamás volveré a dirigirte la palabra”.

Oscar siguió el consejo de su madre. Desgraciadamente, perdió el caso.

Lo más trágico es que ambos, madre e hijo, tampoco se verían nunca más. La salud de Lady Jane, que ya de atrás estaba bastante desmejorada -vivía de una muy modesta pensión y unos pequeños ingresos que recibía en ocasiones por sus contribuciones a algunas revistas de moda y sus recopilaciones del folklore irlandés-, empeoró súbitamente a causa de una bronquitis en 1896, estando Oscar en prisión. Lady Jane solicitó un permiso para visitarle, que le fue denegado.

Lady Jane falleció en su casa de Oakley Street en Londres el 3 de febrero de 1896.

Su hijo mayor, William, se encontraba también en la ruina, por lo que Oscar se hizo cargo de los costes del funeral. (6)

Lady Jane sólo pudo ser enterrada en una fosa común en el Kensal Green Cemetery de Londres. (En 1999 la Oscar Wilde Society erigió un monumento a Lady Jane en forma de una gran cruz celta en ese mismo cementerio de Kensal Green).

Un año después de la muerte de su madre, arruinado tanto material como espiritualmente, Oscar Wilde salió de prisión en 1897. Murió en París en noviembre de 1900.

______________________________________________________________________

(1) Aunque la tercera, Isola Francesca Emily Wilde, murió tempranamente en 1867, con diez años de edad.

(2) En el nº 21 de Westland Row, Dublin (actualmente el Oscar Wilde Centre, Trinity College)

(3) Que actualmente está localizado en Adelaide Road (Dublin)

(4) No se registró el número de muertes provocadas por esta crisis, pero la cifra estimada se sitúa entre los 2. 000. 000 y los 2. 500. 000 de víctimas en los años posteriores a 1846. Así, entre 1841 y 1851 la población del país disminuyó de 8,2 a 6,6 millones. Los efectos de la hambruna continuaron durante décadas. Entre muertes y migraciones, Irlanda perdió más de un cuarto de su población.

(5) De hecho, Oscar llevaba ya un tiempo ayudando económicamente a su hermano: mientras Oscar estaba en la cima de su carrera, Willie estaba arruinado y había empezado a beber. La relación de los hermanos se fue deteriorando a raíz de que Oscar descubriera que, a pesar de sus aportaciones económicas, Willie también le pedía dinero a su madre, que adolecía de ingresos suficientes por sí misma. Tiempo atrás, sin embargo, hacia 1895, la propia Lady Jane escribía una larga carta a Oscar en la que le pedía que se reconciliara con su hermano: “es enfermizo y extravagante”, le decía, pero “me siento realmente triste por la actual situación entre mis hijos (…) y por la sensación de que odias a tu hermano (…) Ve, ofrécele tu mano de buena fe y comenzad un nuevo recorrido…”

Willie no vio a su hermano hasta que este salió de la cárcel en 1897. Murió el 13 de marzo de 1899, casi un año antes que su hermano Oscar, por complicaciones debidas a sus problemas con la bebida. Cuando Oscar, estando ya en París, fue informado por carta por Robert Ross (su amigo y agente literario) respondió: “Supongo que era de esperar de un tiempo a esta parte… entre él y yo ha habido, como sabes, amplios abismos durante muchos años. Requiescat in Pace”.

________________________________________

Vía:

Wilde, Jane: Ancient Legends, Mystic Charms, and Superstitions of Ireland. Ed. CreateSpace Independent Publishing Platform, 2014.
Joy Melville, Joy: “Wilde, Jane Francesca Agnes, Lady Wilde (1821–1896),” Oxford Dictionary of National Biography, Oxford University Press, 2004.

Imagen:
Speranza; Irish Writers on line.

RELACIONADOS