Historia 


Una gota más en el océano de los horrores de la humanidad

Nazi

Secretos bajo esta simbología

Hay un secreto del que nadie quiere hablar, un terrible misterio, un recuerdo que por la  parte de las víctimas produce una vergüenza inconfesable y por parte de los culpables no  interesa que salga a la luz; en definitiva, una de los más recónditas perturbaciones del  ser humano. He aquí la red de burdeles aprobada por orden de   Heinrich Himmler en  Alemania a mediados del siglo XX.

Los objetivos de los campos de concentración además de la exterminación de una  raza, era la producción de materiales (sobre todo armamentísticos) para la Alemania Nazi. Asemejando esta segunda dedicación a la actualidad empresarial, sería la  maximización de beneficios. Es decir, Ingresos – Gastos = Beneficios. A mayores beneficios mayor producción y con ello más posibilidades de lograr la expansión territorial, soñada por Adolf Hitler.

Para ello se realizaba una serie de “actividades” para que los presos mejorasen su producción. Comparándolo con una empresa actual, como puede ser Google (la cual aporta a sus empleados para la maximización productiva una serie de incentivos a la producción y a la innovación). Metafóricamente hay una pequeña diferencia,  siendo el objeto de este incentivo la utilización ilegítima y coercitiva del de transmisión sexual.

La mayoría de las prostitutas, casi todas alemanas, (algunas detenidas por ofrecer sus servicios “de esos que no se pagan impuestos”  o por contacto cuerpo de mujeres para lograr sus fines, entre los que no solo cabe destacar el placer sexual, sino también como una medida de evitación de la propagación de la homosexualidad en los campos como la realización de experimentos con fines de investigación médica de enfermedades con judíos u otros “enemigos del Reich”) procedían del campo de mujeres de Ravensbrück (situado en una zona denominada Ravensbrück, al noreste de Fürstenberg.

El procedimiento era el siguiente:

 

Primero.-  Prohibición de hablar.

Segundo.- Mantener cualquier otra postura que no fuese “el misionero”.

Tercero.-El cliente y esclava sexual eran observados por una mirilla, controlados por un guardia de las SS que con posterioridad remitía un informe detallado con todo lo sucedido.

Cuarto.-Tiempo máximo de quince minutos.

 

Cuando llegaban visitas oficiales los secretos eran escondidos. Las dos atrocidades que eran ocultadas eran los hornos crematorios y los burdeles, estos últimos localizados a la entrada del Lager.

Las mujeres vivían hacinadas en una barraca común con una habitación para todas las ellas, un aseo con bañera y habitaciones individuales para sus servicios sexuales.

El historiador Robert Sommer da una visión exhaustiva en su libro, Das KZ-Bordell. Trata de poner en conocimiento esta habitación del pánico en la historia de la humanidad para que todos podamos dilucidar el horror nazi.

Los miembros de las SS  les prometían que a los seis meses serían liberadas, pero en realidad se les llevaba de vuelta al campo de concentración para que se les realizasen experimentos y abortos. (Todos estos datos están basaos en la investigación del historiador Robert Sommer, basando a su vez en fichas sobre los clientes conservadas en el Archivo Federal Alemán y en el de la Cruz Roja Polaca (archivos se encontraban bajo un sello, “secreto”.))

Las mujeres que sobrevivieron a estas calamidades no pidieron indemnizaciones a la Alemania de posguerra debido a que además de la vergüenza, no eran consideradas como trabajadoras forzadas. Este punto desde mi punto de vista es completamente reprochable a la Alemania de posguerra, ¿Cómo no consideraban a estas mujeres que habiendo sido violadas, esclavizadas, víctima de trabajos forzados?, precisamente lo que llevaban a cabo eran actos sexuales forzados.

No hay que olvidar lo que hicieron los Nazis, pero tampoco el reproche moral hacia los reclusos que acudían a las habitaciones de estas mujeres para la satisfacción de su apetito sexual, violando cualquier norma ética de conducta.

El hombre si se encuentra en un plano de superioridad o puede aprovecharse de una situación, (lo hará, siempre con excepciones) porque en realidad somos animales, y más en estos escenarios, en los que muchos animales tienen más raciocinio que estos actores del horror.  Concretando en el Campo de Concentración Auschwitz- Birkenau, “Las trabajadoras del burdel estaban obligadas a mantener relaciones con unos seis hombres diferentes al día”, afirma Laureen Rees, periodista de la BBC.

En el artículo de Cristina E. Lozano sobre “los secretos de Auschwizt”, recopila información sobre algunos hombres que mantuvieron relaciones sexuales con estas mujeres. Como es el caso de Ryszard Dacko que utilizó los servicios de estas mujeres. Según él mismo ha relatado que mantuvo relaciones sexuales con Alinka, una “muchacha muy agradable, que no se avergonzaba de nada, le daba a uno lo que quería”. Era en 1943 un bombero de 25 años que llevaba tres años y medio arrestado, “tres años y medio sin una mujer”. Dacko tiene una opinión muy personal de las condiciones a las que estas mujeres eran sometidas durante su estancia en el campo: “A las chicas se las trataba muy bien, tenían buena comida, se les permitía dar paseos. Sólo tenían que hacer su trabajo”.

alemania-nazi-1Otro de los proxenetas que utilizó los servicios del burdel fue Jozef Paczynski el cual detalló el funcionamiento de los servicios de éstas mujeres. “Primero los reclusos obtenían un vale nazi para acceder al barracón y, una vez allí, pasaban un examen médico. Tras la revisión, participaban en un sorteo para ver a cuál de las habitaciones de arriba (y por tanto a cuál de las prostitutas) debían dirigirse y en qué orden habrían de hacerlo. Cada 15 minutos se tocaba una campana como señal para que todas las prostitutas cambiaran de cliente”.

“Durante su visita, a Paczynski le tocó ser el segundo de la habitación nueve que, como todas, tenía una gran mirilla en la puerta. Cuando la campana sonó entró rápidamente a la estancia, donde encontró al anterior preso aun subiéndose los pantalones. Desgraciadamente fue ‘incapaz de funcionar’ después de ello, así que se sentó en la cama y estuvo charlando con una ‘elegante y bonita muchacha’ durante el tiempo disponible”, relata Laureen Rees.

Hablar sobre este tema es muy delicado, porque fue una época muy dura y muy humillante para todas las víctimas pero no  hay que olvidar los crímenes y las brutalidades que individuos, lejos de llamarles “personas” cometieron. Ya sea los propios miembros de las SS, los Kapos, o los proxenetas  que accedieron a utilizar los servicios de estas mujeres.

Quisiera terminar haciendo mención a las palabras en la entrada del campo de concentración de Auswichtz, “Arbeit Macht Frei” Es decir, “El Trabajo os hará libres”. Con estas palabras a la entrada de un campo de exterminio, podemos entender muchos de los horrores encontrados tras pasar esa puerta, la puerta del camino hacia el infierno.

 

 

Vía| “Los Hornos de Hitler”; “El Hombre en busca de sentido”; Pikara Magazine; El trabajo os hace libres

Más Información| ABC

Imagen|Simbología; Esvástica

Vídeo| Nazis: Burdeles, amor y sexo bajo la ocupación nazi en París

En QAH| Los nazis y las brujas de la noche; Tras el fantasma del dictador: el búnker de Hitler tras su muerte; La Rosa de Auschwitz

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