Patrimonio 


Una exposición imprescindible: Rogier van der Weyden en el Museo del Prado

El Calvario, h. 1457-1464. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Van der Weyden, El Calvario, h. 1457-1464. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Con motivo de la restauración del Calvario, una de las obras más impresionantes de Rogier van der Weyden por su aparente sencillez compositiva, su policromía y la gran expresividad de sus personajes, el Museo Nacional del Prado celebra una exposición temporal dedicada a este genial pintor, el cual se alza sin ningún género de duda como una de las más altas cumbres del arte flamenco.

Van der Weyden (ca. 1399-1464) comenzó su andadura en el mundo artístico presumiblemente a una edad bastante avanzada, formándose con Robert Campin, también conocido como Maestro de la Flémalle. Prácticamente desde que consigue su título como “Maistre Rogier” en 1432, hasta el final de su vida, es un artista de fama internacional: se convierte en pintor de la Casa de la Ciudad de Bruselas y recibe todo tipo de encargos artísticos, desde policromar un sepulcro hasta la realización de pinturas efímeras y retratos. Su prestigio llevó al rey Juan II de Castilla y León a encargar al pintor el Tríptico de Miraflores, que donaría a la cartuja burgalesa. Viajó también a Italia, donde sin embargo, el nuevo estilo renacentista no influyó en él, pero sí participó en un proceso a la inversa: Bianca Maria Sforza (esposa de Maximiliano I de Habsburgo) envió a su pintor de corte italiano a Bruselas para que aprendiese los rudimentos de la pintura con Van der Weyden, lo que indica hasta dónde llegaba la fama del flamenco.

Vista la importancia que tenía este artista, se comprende el discurso elegido en la exposición del Museo del Prado. Se trata de la primera exhibición dedicada a Van der Weyden en España. Ésta se articula en torno a varias obras fundamentales del artista flamenco, como son la Madonna Durán, El Descendimiento, el Tríptico de Miraflores o el Tríptico de los Siete Sacramentos. A su vez, para apreciar la proyección y la gran influencia que tuvo en todos sus coetáneos, sus obras se acompañan de otras varias realizadas por seguidores, colaboradores o simplemente otros artistas que, de un modo u otro, tomaron como modelo las obras de Van der Weyden, inspirándose en ellas. Se hace especial hincapié en la relación de Van der Weyden con la península Ibérica, a través de unas cuantas obras realizadas en territorio hispano que emulan la obra del flamenco, ya sea en pintura, escultura o dibujo.

Van der Weyden, Madonnna Durán, 1435-1438. Museo del Prado.

Van der Weyden, Madonna Durán, 1435-1438. Museo del Prado.

Citaremos algunos ejemplos. Junto a la Madonna Durán, una obra que reconocidamente ha funcionado como modelo de muchas otras creaciones, se expone la que se considera su mejor emulación, una Madonna atribuida al Maestro de Álvaro de Luna. En el caso del Tríptico de Miraflores, junto a él aparece expuesta una tabla de Juan de Flandes encargada por Isabel I de Castilla, y que resulta prácticamente una copia fidedigna del original de Van der Weyden.

Son destacables algunas similitudes formales y compositivas que pueden verse en la obra de Van der Weyden, y consecuentemente, en la de algunos de sus seguidores. El mejor ejemplo lo tenemos en los ángeles que aparecen situados bajo las tracerías góticas que decoran y enmarcan algunas de sus obras, como las ya citadas Madonna Durán y el Tríptico de Miraflores, y que tan influyentes resultarían para otros artistas. Así, tenemos el caso de Egas Cueman, quien también utiliza este recurso compositivo y ornamental en los diseños que realiza para el sepulcro de Alfonso de Velasco y su esposa en el monasterio de Guadalupe.

Algunas obras de Van der Weyden que actualmente están perdidas o que se pueden atribuir a él con bastante seguridad se representan en la exposición a través de dibujos o tapices. En el primer caso, destaca un dibujo de comienzos del siglo XIX en el que se representa un retablo perdido de Van der Weyden, que estaría ubicado en el monasterio de Batalha de Portugal. En él, aparecían una Virgen con niño y a ambos lados los donantes: Felipe el Bueno, su esposa Isabel de Portugal y su hijo Carlos el Temerario. En el segundo caso, nos encontramos ante una obra que probablemente pueda atribuirse a Van der Weyden: se trata de un tapiz que narra la historia de Jefté, de manufactura bruselense y cuyo cartón pudo haber realizado el artista.

La exposición se completa con un magnífico audiovisual donde se pueden apreciar a la perfección mil y un exquisitos detalles que pueblan la obra de este genial artista flamenco. Y no olvidéis que podéis disfrutar de esta exposición en el Museo del Prado hasta el 28 de junio de 2015.

 

Vía| Museo Nacional del Prado

Más información| YARZA, Joaquín y MELERO, Marisa: Arte Medieval II. Historia 16, Madrid, 1996. VV.AA.: Todo el Prado. Fundación Amigos del Museo del Prado, Madrid, 2013.

Imagen| El Calvario, Madonna Durán

En QAH| Roger Van der Weyden y la expresión del dolorLo injusto de un adjetivo: Los Primitivos Flamencos

RELACIONADOS