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Una dosis de música

Una dosis de música

Una dosis de música

Hagan una prueba… cierren los ojos por unos minutos, silencien las vocecitas que dentro de la mente nos dan cuenta de los problemas y preocupaciones que tenemos y escuchen con atención

¿Y? ¿Se escucha la melodía? Sí, sí, leíste bien, la melodía, porque esta se puede escuchar en cualquier lugar si te concentras, por un instante, en los sonidos que flotan alrededor.

Si nos ponemos a revisar las culturas de los primeros hombres que habitaron la tierra, descubriremos que la música siempre estuvo presente y era utilizada para diversos y variados objetivos. Con el tiempo fue evolucionando hasta llegar a ser producida no solo con dos palitos encontrados en medio del bosque, si no con instrumentos fabricados con el fin específico de de producir música.

Y es que la música no sólo entra a los oídos, sino que también entra al alma y llena el espíritu de una luz y una pureza que no se puede elaborar en una cocina, ni un laboratorio, ni una industria, sólo se puede conseguir con una melodía salida del corazón.

Ustedes me dirán que me estoy contradiciendo un poco ya que, en un principio, aseguré que los sonidos flotan en el aire, y el aire no tiene corazón del cual puedan salir las melodías que llenan el espíritu. Lo que sucede es que en el aire simplemente flotan sonidos, y es nuestro corazón quien los fusiona para formar melodías con ellos. Es por ello, que con los mismos sonidos se pueden conseguir diferentes melodías, todo depende del corazón que las interprete.

Por eso, hoy los invito a hacer esta prueba, es sólo cuestión de unos minutos, pero conseguirás que entre las tinieblas de las preocupaciones de todos los días que colman nuestro espíritu, brille una luz.

 

Imagen|La música

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