Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Una ciudad visigoda: Recópolis

“El rey Leovigildo, muertos todos los tiranos y vencidos los usurpadores de Hispania, buscando su propio descanso permanece con su pueblo y funda una ciudad en Celtiberia en nombre de su hijo, que se llama Recópolis: dotando a tan admirable obra de murallas defensivas y arrabales, establece privilegios para el pueblo de la nueva ciudad”

Juan de Bíclaro (540-621).

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Vista aérea de Recópolis.

En la actualidad, cuando visitamos el Parque Arqueológico de Recópolis, nos cuesta imaginar que fuese una ciudad de gran poder económico y que sus calles, hoy marcadas con parte de los cimientos, tuviese un gran ritmo vital durante los siglos VI al IX.

Recópolis es una ciudad fundada “ex novo” por el rey Leovigildo en el año 578, demostrando así su política basada en el “aemulatio imperii, consolidando el reino bajo su propia dinastía, ya que fue creada en honor a su hijo Recaredo (de ahí su nombre). El emplazamiento de la urbe no es casual, elige la elevación del Cerro de la Oliva, rodeado casi en su totalidad por un meandro del río Tajo, de manera que era una localización estratégica para controlar el territorio y la obtención de diversos recursos.

La urbe tiene unas dimensiones de 33 hectáreas y al estar en altura permitió un plano urbanístico organizado en terrazas. El plano de la ciudad viene definido por dos calles principales de herencia romana: Cardus y Decumanus. Uno de estos ejes acoge los edificios comerciales y construcciones con función administrativa y residencial. A través de un gran arco se pasaría a una plaza cerrada donde encontraríamos en uno de los extremos la gran iglesia palatina, de planta cruciforme inscrita en un rectángulo, con baptisterio que conectaba con las dependencias palatinas. Los demás edificios que rodean la plaza serían de carácter comercial, incluso hay presencia de un horno con restos de moldes realizados para orfebrería.

Recópolis

Reconstrucción virtual de la calle principal.

Las viviendas son de planta rectangular articuladas en torno a un patio. Existía una cisterna que suministraba de agua a los ciudadanos, encontrándose fuera del recinto restos de un acueducto. Al conjunto lo rodeaba en su totalidad una muralla jalonada por torres cuadrangulares, revelando así su fuerte carácter defensivo.

Hoy sabemos de la importancia y del gran dinamismo de la urbe gracias a la presencia de productos y materiales de ámbito mediterráneo, situando a Recópolis como enclave comercial y conexión con ciudades costeras como Tarraco y Valencia, además de la presencia de la ceca real con su propia acuñación de moneda.

A partir del siglo VIII pasa a ser de dominación musulmana, pero será durante la Baja Edad Media cuando quede en el olvido hasta que en 1893 Don Juan Catalina García López descubrió las ruinas en uno de sus paseos por la Alcarria, siendo excavada a mediados del siglo XX por Juan Cabré, y en la actualidad por el profesor Lauro Olmo Enciso.

En el año 2012 se convirtió en  Parque Arqueológico de Recópolis, cerrando tiempo después por falta de medios económicos. Tras 11 meses el Parque reabrió sus puertas el 15 de agosto bajo gestión municipal, después de que el Ayuntamiento de Zorita de los Canes firmara con el Gobierno Regional un convenio de cesión de las instalaciones hasta 2019. Un mes después de su apertura, se han registrado más de 600 visitas, demostrando de esta manera que nos interesa tener abierta esta “ventana” a nuestro pasado.

http://youtu.be/tHB3lxC2hgs

 

Vía| Parque Arqueológico de Recópolis, ArcheoMind: El Parque Arqueológico de Recópolis.

Más información| OLMO ENCISO, L., “Recópolis y la ciudad en la época visigoda”, Alcalá de Henares, 2008.

Imágenes| Iglesia de RecópolisVista aérea de Recópolis, Reconstrucción virtual de la calle principal.

Vídeo| YouTube: Recópolis.

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