Coaching y Desarrollo Personal, Reflexiones 


Un viaje para la memoria

Llega, siempre llega, y parece que cuando sucede lo hace sin avisar, rompiéndote los esquemas, dando un vuelco tan grande a tu vida que te marea, que te desequilibra, porque nunca antes habías caminado con los pies tan fuera de ti mismo. Tienes tanto en qué pensar y tan poco tiempo que te asustas, te aterra cambiar tu vida de pronto, dejarla atrás, sin saber a ciencia cierta cuándo podrás volver a ella, si te estarán esperando los que se quedaron recordándote a distancia, tarareando tu nombre como una canción de esas que no pueden ser borradas de la memoria.

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Un viaje para la memoria

Con la mente perdida, revuelta, haces inventario de cada año de tu existencia, de los logros alcanzados, los mismos que llevas siempre encima de ti para no olvidar las cimas que has conseguido alcanzar, de los fracasos que te han obligado a caer y a levantarte, hasta ser la persona que eres el día de hoy, de las oportunidades que puedes encontrar en tu lugar de destino, historias que esperan a ser escritas por tu puño y letra, e inevitablemente avanzas y retrocedes en esa lucha interna por decidir quién eres y a dónde quieres que te lleven tus pasos.

La aventura puede parecer volverse contra ti, como un agujero negro que lo absorbe todo y, aunque te haga temblar de miedo la situación, en el fondo, en lo más profundo de tu ser, sabes que necesitas hacerlo, sabes que te mueres de ganas, porque se encuentra dentro de tu esencia, forma parte de tu naturaleza. Eres un ser humano, un animal social, valiente, libre, sobre todo libre, que debería saciar sus necesidades por encima de sus obligaciones, haciendo incluso que sea obligatorio vivir y no morir en una aplastante rutina comunitaria.

Una criatura capaz de mover montañas atada a la tierra como un árbol, es el mayor insulto que puede recibir la humanidad. ¿Acaso no tienes pies? Pues camina, camina hacia donde te lleven tus sueños, corre, salta, adentrándote en los escenarios más mágicos del planeta, aquellos que sólo se descubren descalzo. ¿Acaso no tienes manos? Entonces ve a por todas, toma cuanto puedas de la tierra, es un regalo que sólo se nos ha otorgado a los seres humanos, acaricia, en cualquier del mundo, abraza, déjate sorprender por las manos de aquellos que desconocen tu existencia como tú desconoces la suya. ¿Acaso no tienes ojos? Ve, y ve cada uno de los colores que la naturaleza ha pintado para ti, disfruta de sus maravillas, compártelas, se encuentren a decenas o a miles de kilómetros.

Llena tu maleta con los recuerdos que algún día quieras llevarte de la vida.

Imagen| Intriper

@Jota_PrietoAbia

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