Cultura y Sociedad, Historia 


¿Un tecnócrata en la corte de Carlos II? El duque de Medinaceli

En marzo de 1680, al poco tiempo de morir el Primer Ministro Juan José de Austria, el duque de Medinaceli accedió al poder por encargo del Rey Carlos II. Nada más llegar al cargo comenzó a ejecutar un programa de reformas económicas que había anticipado Juan José de Austria, pero que al morir no pudo llevar a cabo. La  primera medida, acabar con el problema monetario causado por las constantes alteraciones del valor de la moneda de vellón.

Duque de Medinaceli por Claudio Coello (1642-1693)

 

La medida, consistente en devaluar el valor nominal de la moneda de vellón, la tomó unos días antes de ser nombrado oficialmente Primer Ministro, sabedor de que tal medida tendría unas consecuencias devastadoras sobre la economía a corto plazo, como así fue. A pesar de la escasez de moneda que se produjo gracias a la reforma, la inflación comenzó a descender, después de un alza que llegó a ser del 250% en algunos momentos, y lo más importante, no se hizo ninguna modificación a la medida.

Lo sobresaliente de Medinaceli fue anteponer las medidas reformistas para sacar a Castilla del colapso económico por encima de intereses personales o políticos. Contaba con una gran experiencia administrativa y sobre todo de política económica y comercial, pues había sido presidente del Consejo de Indias. Al acceder al poder y consciente de la importancia de estimular el comercio y la industria, nombró a varios oficiales que habían trabajado con él en el Consejo de Indias para hacerse cargo de diversas áreas de gobierno. Jerónimo de Eguía o José de Veitia y Linaje, funcionarios con una amplia experiencia, adoptaron medidas para la recuperación del sistema comercial, canalizadas todas desde la Junta de Comercio, y entre ellas la necesaria rebaja de la presión fiscal, que era por otra parte angustiosa y que tenía paralizado el comercio y el consumo. Estas personas serían lo que hoy denominados “tecnócratas”, porque tomaron medidas sin tener en cuenta las consecuencias políticas.

A pesar de que su poder efectivo fue corto, pues Medinaceli abandonó el gobierno en junio de 1684, sus decisiones y su ímpetu llevaron a cabo muchas iniciativas, que se tradujeron en procesos de reformas clave, como la reforma fiscal y sobre todo la reforma del sistema monetario. Por primera vez el horizonte de la política iba más allá del esfuerzo bélico y de la lucha por la hegemonía en Europa. Asistimos a una clara anticipación del proceso de reformas borbónicas, a la Ilustración e incluso al fenómeno del liberalismo de comienzos del siglo XIX.

Vía| Henry Kamen. La España de Carlos II.

Más Información| Luis Ribot. La España de  Carlos II.

Imagen| Duque de Medinaceli por Claudio Coello (1642-1693)

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