Historia 


Un sueño decimonónico: La Independencia de Cuba

Cuando los pueblos miran hacia su pasado, recuerdan procesos históricos de una importancia tal que consolidan diversos sentimientos nacionalistas y marcan la pauta de su origen. Para América Latina, éste momento sin duda corresponde a los procesos de Independencia, que las distintas regiones de Hispanoamérica continental alcanzaron durante las primeras décadas del siglo XIX. Así, en el pasado 2010, los actuales países latinoamericanos festejaron el Bicentenario del inicio de sus procesos de Independencia. No obstante, la América antillana afrontó un proceso histórico completamente distinto. Cuba, Puerto Rico y Filipinas hubieron de esperar todavía más tiempo para comenzar un proceso de maduración política, de autonomía y de construcción de identidades socioculturales, que como hoy vemos, resultaron en procesos diversos. A continuación, haremos un recorrido por el siglo XIX cubano y como a través de este período, la isla comenzó un proceso largo que culminaría hacia 1902.

Caricatura alusiva a la Independencia de Cuba. Revista La Flaca, 1873.

Caricatura alusiva a la Independencia de Cuba. Revista La Flaca, 1873.

Para comienzos del siglo XIX, Cuba constituía uno de los puntos centrales del dominio español en América. Su estratégica posición (entre España y la América continental) y sus ricos ingenios azucareros, hacían que la isla viviera un tiempo de prosperidad que no había conocido antes. Así, para 1808 y con la crisis que siguió a las Abdicaciones de Bayona (abdicaciones por las cuales Napoleón Bonaparte intentó poner en el trono español a su hermano José), Cuba era una de las zonas más ricas y prósperas del Imperio Español. Ante la ausencia del soberano, las diferentes ciudades hispanoamericanas comenzaron un proceso de reasunción de la soberanía, es decir, conformaban Juntas de Gobierno autónomas en nombre del rey cautivo, puesto que estando ausente el monarca, la Soberanía que habían depositado en él, debía volver a los pueblos de donde era originaria. Esta concepción de la relación de pueblos y soberanía explica en parte que en la mayoría de las colonias americanas se desconociera a las autoridades españolas y se intentaran conformar Juntas autonomistas. De esta manera, desde Nueva España hasta el Río de la Plata, múltiples ciudades se reconocieron como depositarias de la soberanía. Y en este punto radica la primera diferencia existente entre la Independencia continental y la cubana: La Habana, capital de la Capitanía General de Cuba, no conformó una junta autonomista, su cabildo optó por declarar la unidad de la isla con los españoles.

Este último punto es de fundamental importancia: para la mayoría de las colonias americanas, la conformación de la Junta autónoma de gobierno fue la semilla que más tarde germinaría en forma de Independencia. Pero volviendo a Cuba, es interesante anotar que escapó al proceso del resto de Independencias, no sólo por no haber conformado una Junta autónoma, sino también porque gozaba de una gran prosperidad bajo los últimos gobiernos borbónicos, prosperidad que en parte se debía a la crisis que sufría Saint Domingue, la antigua colonia francesa, su principal competidor en el campo azucarero. Aparte del factor económico, en la isla moraban una gran cantidad de españoles europeos, así como criollos (esto es, hijos de españoles nacidos en América) y mestizos fieles a la causa de España. Sumado a estos factores anteriores, la presencia en Cuba de un fuerte brazo militar y su conformación geográfica hacía casi insostenible una guerra de Independencia. Ni siquiera Bolívar fue capaz de emprender la empresa de la Independencia de Cuba.

Incendio de Bayamo durante la Guerra de los Diez Años.

Incendio de Bayamo durante la Guerra de los Diez Años

Alrededor de 1830, Cuba siguió atada con fuertes lazos a España y lo que sucedía en el país. Pero al mismo tiempo, Cuba despertaba gran interés en los Estados Unidos, que veían la isla como una gran fuente de riqueza. Viendo la sombra de las antiguas colonias británicas sobre la isla, la España Isabelina comenzó un proceso de reformas sociales y económicas que pretendían mejorar las relaciones entre La Habana y Madrid. Uno de los principales puntos de disputa entre la colonia y la metrópoli sería la trata de esclavos. Como uno de los principales productores de azúcar, Cuba albergaba una gran cantidad de esclavos pero que cada vez más se convertía en población afrodescendiente libre. Para 1860 la situación en la isla ya era insostenible. Hasta la fecha, los isleños se habían debatido entre permanecer unidos a España o anexarse a los Estados Unidos, propuesta que finalmente terminarían rechazando éstos últimos por la victoria de los Estados del norte en la Guerra de Secesión. Con el fin de la guerra civil en Norteamérica, los gobiernos de Londres y Washington acordaron perseguir la trata de esclavos, con lo que se le dio el tiro de gracia a los pocos sectores esclavistas cubanos que quedaban. Cada vez más se asistía en la isla a un proceso de asimilación cultural entre los elementos blancos españoles y los elementos afroamericanos. Tensión racial que estallaría definitivamente con la Guerra de los Diez Años (1868 – 1878), conflicto bélico que constituye el primer intento de Cuba por alcanzar su independencia.

José Martí, pensador cubano.

José Martí, pensador cubano.

La rebelión, que comenzó con el grito promulgado por Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio La Demajagua, evento conocido como Grito de Yara, fracasó por la falta de articulación entre los focos rebeldes y por la superioridad militar del Ejército de España. Así, el primer intento de independencia dejaba una Cuba devastada y sin haber alcanzado los dos objetivos planteados: su independencia y la abolición de la esclavitud. La independencia definitiva de España vendría a darse con la Guerra de 1895. Iniciada con el Grito de Oriente, que consistió en levantamientos simultáneos en distintas poblaciones, organizadas por José Martí, alma del movimiento de independencia cubano y defensor del Panamericanismo. Esta Guerra, que culminaría tres años después, no sólo acabó con el dominio español en la isla, sino también con la vida de José Martí. Pero las cosas no serían tan fáciles para Cuba alcanzada su secesión de España. En el transcurso de la guerra, Estados Unidos había intervenido debido al hundimiento del acorazado Maine, declarándole la guerra a España. Así, una vez expulsadas las autoridades españolas de Cuba, Estados Unidos mantuvo su intervención militar en la isla hasta 1902, cuando se proclamó formalmente la República de Cuba, que todavía tendría en frente un arduo proceso por alcanzar su autonomía total. Para terminar, es importante destacar que la Independencia de Cuba no habría sido posible sin la maduración de varios procesos socioculturales. A lo largo del siglo XIX, los cubanos se pensaron y se encontraron a sí mismos como herederos de múltiples pueblos y tradiciones, lo que les permitió ser nación antes que Estado y luchar precisamente por alcanzar a éste último.

Vía| Thomas, Hugh. Cuba. Ed. Debate, 2011.

Imágenes| Independencia de Cuba; Incendio de Bayamo; José Martí

En QAH| Acerca de la Independencia de Uruguay; 25 de mayo: El primer paso de la independencia argentina; Mitos y realidades de la Independencia de México; La figura de Simón Bolívar

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