Historia 


Un siglo de soledad en Colombia

El pasado lunes 5 de junio de 2017 se cumplieron cincuenta años de la publicación de Cien años de soledad. Novela cumbre del escritor colombiano, Gabriel García Márquez, y una de las obras más importantes en la historia de la literatura universal, revela en clave las características de la historia de un país y de un continente, tantas veces elogiado como vilipendiado por el mundo.  En concreto, el texto narra la historia de siete generaciones de una misma familia, los Buendía, y del pequeño pueblo que contribuyen a fundar y donde residen en todo el transcurso de la novela, Macondo.  Y aunque la ubicación geográfica precisa del poblado es incierta, no así las claves históricas en cuyo marco se ambientan las historias de los protagonistas. Por lo tanto, a continuación, haremos un breve recorrido por el trasfondo histórico de la soledad de los Buendía, esto es, el reflejo de la historia colombiana en los cien años que transcurren entre 1850 y 1950.

Las guerras civiles

Es a mediados del siglo XIX, algunas décadas después de haber logrado la independencia definitiva de España, que en Colombia (antiguo Virreinato de Nueva Granada) se configuran los dos partidos políticos republicanos que se enfrentarán en contiendas, tanto electorales como militares, por lo menos en ciento treinta años de historia nacional. Así, liberales y conservadores no solo ostentaban el monopolio electoral y gubernamental, sino que también se daban citas con armas en las montañas y en las calles de las ciudades de un país, con un Estado débil y en formación, provocando así que el siglo XIX, el primero de existencia republicana en Colombia, fuera una época de inestabilidad política y violencia social.

Rafae Uribe Uribe, caudillo liberal colombiano del siglo XIX, en quien está basado el personaje del coronel Aureliano Buendía.

Existe en la obra una reminiscencia de historia tan violenta. Se trata del personaje del coronel Aureliano Buendía. Hijo de José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, se afiliaría prontamente al partido liberal y desde sus guerrillas combatiría al partido conservador, aferrado en el poder en Colombia de 1886 hasta 1930. En la novela, se hace saber al lector que de las treinta y dos guerras que libró, no ganó ninguna. El personaje termina sus días en profunda soledad, en el taller de la casona de los Buendía en Macondo, haciendo y deshaciendo pescaditos de oro.

Y aunque no fueran treinta y dos, si fueron bastantes las guerras civiles decimonónicas colombianas: En total, ocho de gran alcance. Cifra a la que debe sumársele los variados y múltiples levantamientos regionales y enfrentamientos locales. A nivel general, fueron las ansias de poder de los partidos liberal y conservador las que provocaban las guerras. De igual modo, la persistencia de éstas se debía a la actitud nada conciliatoria del partido ganador, que excluía tajantemente de los circuitos del poder a las élites que pertenecían al partido perdedor, iniciando una persecución que se veía legitimada incluso por la redacción y aplicación de una nueva carta magna para el país. Así, años como 1830, 1832, 1843, 1853, 1858, 1863 y 1886 no solo significaron para Colombia el fin de una guerra civil, sino también el inicio de una nueva época constitucional. Este afán de constitucionalidad de los liberales o conservadores que vencían en las  guerras demuestra que no solo se preocupaban por  acceder y controlar el poder, sino que también tenían un modelo de Estado y de país que pretendían realizar y llevar a cabo. La última gran guerra civil colombiana, la de los Mil Días (1899 – 1902), terminó por afianzar al Partido Conservador en el poder, por lo menos durante las tres primeras décadas del siglo XX.

Las bananeras

Ferrocarril de Santa Marta en 1908. Fotografía de Pedro A. Pedraza.

Otro de los elementos recurrentes en el marco histórico del devenir de Macondo es la llegada de una compañía extranjera, cuyo fin es extraer recursos de las abundantes zonas bananeras del Caribe colombiano. En la historia colombiana tal evento tiene lugar en los primeros años del siglo XX, cuando la empresa norteamericana United Fruit Company se asienta en la región y comienza la explotación bananera a gran escala en el lugar. Sin embargo, veinte años después, en 1928, estalló una huelga de los trabajadores en la seccional de la compañía que operaba en el pequeño pueblo de Ciénaga, ubicado a escasos kilómetros de la capital departamental, Santa Marta.  Pero, ¿cómo y por qué inició la huelga? Ante el crecimiento vertiginoso del número de trabajadores, la compañía había optado por un modo de pago que resultaba beneficioso para su capital pero poco útil para los trabajadores: El empleo era remunerado por cantidad de trabajo y no de tiempo o de días laborados.

Violencia – Alejandro Obregón (1962)

Sin contar con el apoyo gubernamental, que prefería no intervenir en los asuntos de la compañía, los trabajadores realizaron huelgas y manifestaciones exigiendo mejores prestaciones. Ante la presión, la compañía optó por pagar la mayor parte del salario en bonos, que debían ser redimidos en las mismas tiendas de la United Fruit Company, y también una pequeña parte en efectivo al final de cada mes laborado. Sin embargo, el descontento se hizo generalizado y creció con el paso del tiempo. Así, en octubre de 1928 los trabajadores de la compañía entraron en huelga exigiendo el fin del sistema de pagos por medio de vales o bonos, así como la mejora en la infraestructura sanitaria y residencial para los obreros y sus familias. Ante la situación, la respuesta del gobierno colombiano fue contundente y violenta. El 6 de diciembre de 1928 se decretó ley marcial en toda la provincia de Santa Marta y el ejército marchó sobre los huelguistas, quienes se encontraban con sus familias en las plantaciones e instalaciones de la compañía. La masacre se consumó dejando (según estimaciones) alrededor de 2000 muertos. En los días siguientes la represión no cesó contra los líderes sindicales sobrevivientes.

En la novela, la historia de la Masacre de las Bananeras (nombre con que el triste y nefasto evento se plasmó en los libros de historia nacional) es narrada a través de varios personajes: el principal de ellos, José Arcadio Segundo, único huelguista sobreviviente de la masacre perpetuada por la compañía de Mr. Brown y a su vez, la única persona en Macondo que sabía de la existencia del hecho y de cómo los cientos y cientos de cuerpos habían sido arrojados al mar, empleando el tren de vagones amarillos que conectaba a Macondo con el resto de la región.  Así, a través de José Arcadio Segundo o Aureliano Buendía, e indirectamente a través de los otros personajes y circunstancias de la obra, García Márquez narra cien años de esperanza, dolor y olvido en la historia colombiana, reflejo también de los avatares y destinos de todo un continente, de generaciones de hombres y mujeres que buscan una segunda oportunidad sobre la tierra.
* Vía| Subgerencia Cultural del Banco de la República. (2015). Constituciones de Colombia. Recuperado de: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ayudadetareas/politica/constituciones_de_colombia

Ayala Poveda. Fernando. (1986). Manual de literatura colombiana. Bogotá: Educar editores.

* Más información| Archila, Mauricio. “La masacre de las Bananeras” en: Credencial Historia, septiembre de 1999.

García Delamuta, Karen; Engel, Priscila; Adoue, Silvia B. (marzo de 2006). «Cien años de soledad y la masacre de Aracataca». Question 1(9);

* Imagen|Rafael Uribe Uribe; Ferrocarril de Santa Marta; Violencia

* En QAH|La Guerra de los Mil Días: Colombia (1899 – 1902); El Boom Latinoamericano: Entre historia y literatura

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