Cultura y Sociedad, Historia 


“Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”. El universo Amstrong (I)

“Houston, aquí Base Tranquilidad. el Águila ha alunizado”. Estas fueron las palabras que desataron el frenesí colectivo un 20 de julio de 1969. El comandante Neil Amstrong y los pilotos Edwin F.Aldrin y Michael Collins habían partido 4 días antes, a las 10:32 hora local, desde el complejo Cabo Kennedy de Florida. El cohete Saturno V había servido para impulsar las dos naves que protagonizaron la misión Apolo XI hasta la luna: el módulo de mando Columbia, que permanecería alrededor de la órbita lunar y que fue tripulado por Collins, y el módulo lunar Eagle, que descendería a la superficie lunar y que estuvo al mando de Amstrong y Aldrin.

El 21 de julio de 1969 puso por primera vez el hombre un pie en la luna. Eran las 2:56 (hora internacional UTC), y habían pasado 6 horas desde que el módulo Eagle alunizó. Este acontecimiento demostró la posibilidad de mandar a la luna tripulaciones humanas, porque hasta entonces todos los intentos se habían realizado con tecnología robotizada. La noticia tuvo un impacto enorme en todo el mundo; las imágenes que grabó Amstrong en el momento de bajar de la nave y pisar la luna fueron retransmitidas por cientos de miles de medios, y mantuvieron en vilo a toda la población. Fue en el momento de alunizar, y con la cámara ya encendida, cuando el comandante pronunció las famosas palabras “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”.

El objetivo de la misión Apolo XI era instalar una serie de tecnologías para conocer mejor el astro nocturno: un reflector láser con más de 100 prismas de cristal para hacer mediciones desde la Tierra, un sismómetro para registrar los terremotos que se produjeran y la caída de meteoritos y una pantalla de aluminio para recoger partículas de viento solar. Pero además de esto los científicos instalaron una bandera estadounidense, un disco con los mensajes de saludo de todas las naciones del mundo y las insignias del Apolo 1 en recuerdo de Virgil Grissom, Edward White y Roger Chaffee (que fallecieron en el incendio de esta nave). Asimismo, los astronautas regresaron con abundante material audiovisual y con 22 kilos de rocas lunares.

Después de 14 horas de expedición ambos astronautas volvieron al módulo lunar, durmieron 4 horas y, 13 horas después, despegaban para unirse al módulo Columbia. A las 6:35 del 22 de julio iniciaban su regreso a la Tierra. 8 días, 3 horas, 18 minutos y 35 segundos después de que el Saturno V enviara las naves al espacio regresaba el módulo de mando Columbia (el Eagle había sido abandonado en la órbita lunar), aterrizando a 1.500 km al sudoeste de las islas Hawai, en mitad del océano Pacífico. No pudieron aterrizar en la zona prevista debido a problemas meteorológicos. Los encargados de recoger a estos héroes americanos fueron  los tripulantes del USS Hornet, un portaviones que ya había realizado muchas misiones durante la II Guerra Mundial.

Esta misión fue un éxito rotundo para la administración Nixon y un homenaje al inductor de las misiones Apolo, John Kennedy, asesinado en 1963. En medio de una Guerra Fría contra Rusia, la victoria de EEUU en lo referente a los viajes a la luna supo mejor, porque curiosamente el único problema que podía encontrarse la misión era que interfiriera con la sonda automática soviética Luna 15, lanzada el 13 de julio de 1969.

A raíz de este hecho el mundo de la ciencia ficción, tanto en el cine como en la literatura, vivió una explosión creativa, lo que originó a su vez el surgimiento de miles de teorías conspirativas que dudan de la autenticidad de las imágenes emitidas y de la historia en sí.

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Vía| Apolo XI: la llegada del hombre a la luna / Wikipedia

Más información| Apolo XI: la llegada del hombre a la luna

Imagen| Agrupación para el Impulso y el Desarrollo de la Astronomía

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