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Un paso en la vida

 

Hace cinco años llegó a Sevilla con gran expectación. Era un chiquillo de 18 años, maduro pero inconsciente. Los nervios de salir de casa para vivir en otra ciudad alejado de su familia, el miedo de no saber lo que se iba a encontrar, la “dificultad” del reto al que le tocaba enfrentarse. Nuevos estudios, nuevos profesores y nuevos amigos. Así pasó los primeros días, hasta que empezó a hacer amigos, a decorar su habitación y sentirse un poco más en casa, conoció a su chica, descubrió La Ciudad, y casi sin darse cuenta terminó el primer curso de su carrera.

Hace cuatro años llegó a Sevilla con más ganas que nadie de ver a sus amigos, que como él, habían pasado el verano con sus respectivas familias. Vaya bienvenida! Ya no existían nervios ni miedos, que ahora eran para los nuevos. Él tenía ganas de más, de conocer más, de salir más, de disfrutar más, porque en ese momento no se le pasaba por la cabeza estudiar más. Así pasó otro año, ampliando su red de amigos, cambiando su forma de vestir, saliendo con su novia y como no, aprobando sus asignaturas.

Se hace camino al andar

Hace tres años llegó a Sevilla con una nueva ilusión. Los dos primeros años había vivido en una residencia, pero ahora viviría en un piso con tres amigos más. Eran cuatro universitarios conviviendo en familia. Una familia que limpiaba poco y disfrutaba mucho. Ahora había que cocinar y tenía nuevas responsabilidades. Se buscó un trabajo para ganarse un dinerillo extra y comenzó a participar en actividades complementarias. Poco a poco iba encontrando el camino en el que estaba a gusto.

Hace dos años llegó a Linköping, una ciudad sueca bastante tranquila. Casi con la misma expectación que hace cinco años se bajó del autobús urbano en la parada de Ryd Centrum. Solo, cargado con sus maletas, experimentó una de las sensaciones más raras. Era una sensación de libertad y vulnerabilidad al mismo tiempo, como si el pasado no existiera y el camino que tenia delante lo andaría a su manera sin importarle las cosas que antes le importaban. Ese día comenzó el resto de su vida. Al acabar su estancia en esa bonita ciudad, ya había recorrido un camino de aventuras y lecciones que le ayudaron a ser mejor persona.

Hace un año llegó a Sevilla, otra vez. Ni ilusión, ni expectación, ni ganas. Después de su maravillosa estancia en el extranjero era difícil volver y adaptarse. Sus amigos ya no estaban, ya no tenía novia y estaba cansado de su carrera. Así que decidió emplear el tiempo que antes le dedicaba a “su gente” en dedicárselo a él. Empezó a tocar música, a pensar en cosas que no había pensado antes, a practicar nuevos deportes y conocer gente nueva. Consiguió encontrarse otra vez en su camino y de repente se acabó el curso, se acabó la carrera.

Él esta convencido de que ha completado un paso más en su vida, pero le gustaria saber:

¿Cuál es el siguiente paso?

 

Imagen| Se hace camino al andar

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