Historia 


Un engaño que cambió el rumbo de la II Guerra Mundial

"El hombre que nunca existió. Operación Carne Picada"

“El hombre que nunca existió. Operación Carne Picada”

Por todos es conocida la historia del caballo de Troya, ese gran artefacto de madera con forma de caballo que introducen los griegos en Troya como aparente reconocimiento a la victoria de los troyanos, pero que en realidad es una estratagema para invadir a los vencedores y darle la vuelta a la contienda. Es lo que sucedió finalmente. Durante la noche, con los troyanos festejando felices la victoria ante los griegos, los soldados salen del caballo de madera, asesinan a los centinelas y abren las puertas de la ciudad a sus compañeros, que invaden la ciudad y logran la victoria definitiva en su guerra frente a Troya. La hazaña, ese embuste que dio la vuelta a una guerra, se recoge en la Odisea de Homero y en la Eneida de Virgilio. Es, por tanto, algo muy antiguo eso de recurrir al engaño para ganar contiendas. Se remonta muchos siglos al pasado y es precisamente ese episodio legendario del caballo de Troya donde hunde sus raíces una asombrosa operación de la inteligencia británica que cambió el curso de la II Guerra Mundial.

Se suele decir con mucha frecuencia que la realidad supera a la ficción. Episodios como el de la Operación Carne Picada dan sentido a esta afirmación. Un engaño, una novela elaborada por espías británicos para que Alemania pensara que los Aliados iban a dar su siguiente paso en la contienda en un lugar distinto al esperado. Vamos por orden. 1943. Los aliados consiguen victorias importantes ante el Eje, cada vez más debilitado. Todo el mundo espera que los Aliados ataquen a los fascistas en Sicilia. Es el siguiente punto natural. Y todos los sabían. Y, sobre todo, los Aliados sabían que el ejército nazi esperaba este ataque. Por eso debía intentar quitarle esa idea de la cabeza, buscar una cortina de humo, un plan falso que siembre la duda entre los responsables militares del Eje y, de esta forma, rebajen la presencia militar en Sicilia.

No era fácil, precisamente porque resultaba evidente para todos que Sicilia sería atacada por los Aliados. En ese punto entra la inteligencia británica, que idea la Operación Carne Picada, relatada con exhaustividad y ritmo trepidante de novela de misterio por Ben Macintrey en El hombre que nunca existió. Operación Carne Picada. La historia del episodio que cambio el curso de la II Guerra Mundial. Un equipo en la Oficina 13 de la inteligencia británica MI5, liderado por Ewen Montagu y Charles Cholmondeley, rescata una vieja idea: utilizar a un cadáver cargado con un maletín que incluya un plan de ataque, evidentemente falso, que caiga en manos del enemigo. Y, a partir de ahí, una sucesión de tareas sorprendentes, complejas y, en algunos aspectos, escabrosas.

Lo primero es encontrar el cuerpo, que dará vida (muerto) a un soldado del ejército británico. ¿Dónde encontrar el cadáver? De un modo no del todo digno o ético se decide robar el cuerpo de un pobre infeliz encontrado muerto en la calle, Glyndw Michael. No se pidió permiso a su familia. Se robó el cuerpo pensando que servía para un fin más elevado. Y comenzó entonces, después de suicidarse, la carrera militar de Michael, sólo que como William Martin. De hecho, en su tumba en el cementerio de Huelva, ahora que se conoce la fascinante historia de la Operación Carne Picada, se puede leer “Glyndw Michael sirvió como el mayor William Martin”. Se decide que el cuerpo se lanzará cerca de las costas españolas, en Huelva, pues ahí las autoridades son germanófilas. El plan de ataque falso habla de invadir Cerdeña y Grecia, en lugar de Sicilia.

En la obra de Mcintrey sorprende lo cerca que estuvo de fracasar esta operación durante varios momentos. Para empezar, las autoridades de Huelva decidieron inicialmente entregar a los británicos el cuerpo de su soldado muerto, que fue lanzado desde un submarino, aunque se hace ver que es víctima de un accidente de avioneta. En ese momento, con habilidad, el cónsul británico en España le hace ver a las autoridades que, si no revisan antes el cuerpo los altos mandos del gobierno español, tal vez le pondrían problemas. Finalmente, las autoridades franquistas entran al trapo, copian los documentos falsos y se los envían a los nazis. Entre esos documentos, para dar verosimilitud a la historia, aparecen entradas de espectáculos de teatro a los que habría ido el mayor Martin y hasta la foto de Jen Leslei, secretaria del MI5, que hacen pasar por su novia. Es decir, recrean la vida de alguien que jamás existió.

El Eje se traga el engaño. Hay quien presenta dudas, precisamente porque no es la primera vez que se utiliza una estratega similar para colocar una mentira al enemigo. Es un clásico de las guerras, desde Troya. Pero Hitler se lo cree y los altos mandos nazis, también. Por eso, rebaja el despliegue militar en Sicilia y lo refuerza en Cerdeña y Grecia. Craso error para el Eje. Punto de inflexión de la II Guerra Mundial. El movimiento de tropas forzado por el engaño de la inteligencia británica ayuda a inclinar la balanza de la contienda a favor de los Aliados. Todo empezó con el cuerpo de un pobre infeliz que se suicidó en las calles de Londres y, una vez muerto, sirvió al ejército británico. Una historia fascinante.

 

Vía| El hombre que nunca existió. Operación Carne Picada, de Ben Macintrye

Imagen| Tarracogest.com y Casa del Libro

En QAH|  ¿Quién fue el hombre que nunca existió?; Operación Mincemeat: el cadáver que conquistó Sicilia

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