Derecho Mercantil, Jurídico 


Un culo, un rollo de papel higiénico y un despido

Corrían los años 80 (más bien volaban en este caso), cuando en un avión de Iberia, el culo tomó cuerpo y se convirtió en debate jurídico laboral.

El vuelo había comenzado de modo accidentado ya que al retraso habitual, se sumaba la tensión entre los miembros de la tripulación de cabina. Durante el trayecto, una pasajera se dirige al asistente de vuelo y le pide un poco de papel higiénico. La respuesta del asistente fue contundente: “si usted no se ha limpiado el culo en su puta vida no lo va a empezar a limpiar hoy”. Tanto la afectada como otros pasajeros elevaron su protesta por el comportamiento insultante y grosero al sobrecargo.

La reacción de Iberia fue el despido disciplinario fulminante del asistente de vuelo, el cual se opuso, llegando el caso hasta el Tribunal Supremo que ratificó la procedencia del despido.

Para el Tribunal Supremo fue determinante recoger las concretas expresiones del despedido que fueron corroboradas por la declaración de una compañera azafata tanto en el expediente previo interno en Iberia como en el acto del juicio; así como las quejas formuladas por los pasajeros al sobrecargo como consecuencia del tratamiento incorrecto e insultante del demandante.

Revisado el caso, el Tribunal Supremo entendió que “la actuación del actor se presenta como una transgresión de la buena fe contractual en el cumplimiento de sus obligaciones laborales, cuya gravedad no puede desconocerse, pues sin entrar en las restantes quejas formuladas por los pasajeros, cuyo detalle no establece la sentencia impugnada, la frase recogida en el hecho probado de ésta no resulta sólo gravemente injuriosa para la persona a quien va dirigida, sino que afecta también de forma grave al prestigio de la compañía y se profiere, además, por quien en razón de las funciones que tiene encomendadas está obligado a una especial atención con los pasajeros”

En muchos supuestos de despido disciplinario nos encontramos ante ofensas verbales y se declara la improcedencia. La diferencia en este caso viene dada por el procedimiento y políticas internas de Iberia:

– recoger las quejas de los pasajeros por escrito, así como de los compañeros del asistentes; y

– realizar un proceso interno de investigación, ratificando y soportando la realidad de los hechos.

Todas las empresas deben insertar en sus instrumentos de derecho laboral preventivo un correcto protocolo de investigación internas y compliance que permita defenderse en situaciones similares.

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Imagen| tripulantedecabina

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