Historia 


Un asesinato en la Sevilla medieval

Durante el puente de la Inmaculada multitud de españoles y extranjeros han elegido Sevilla para pasar estos días de fiesta y es que la ciudad hispalense ha sido el segundo destino turístico en España solo superado por Madrid. Son muchos los encantos que ofrece la urbe andaluza a los inquietos ojos, tanto de foráneos como de hispalenses, y varios artículos no bastarían para enumerarlos  todos, sin embargo, hoy quiero con esta entrada hacer partícipe a los lectores, ya sean sevillanos o no, de una de las leyendas más interesantes de la ciudad y cuyas huellas arquitectónicas aún están visibles en la Sevilla actual.

Cabeza del rey Pedro I de Castilla, situada en la Casa Pilatos en Sevilla

Cabeza del rey Pedro I de Castilla, situada en la Casa Pilatos en Sevilla

Nos remontaremos a la Baja Edad Media, exactamente a enero de 1354, reinando en Castilla Pedro I “el cruel” según sus enemigos, y “el justiciero” según sus partidarios. Los hechos a relatar ocurren en la calle sevillana del Candilejo en plena noche de invierno, cuando dos hombres se encuentran, fortuitamente o no, en plena vía y se baten en duelo a muerte. Uno de ellos conseguirá vencer al otro y marcharse de la escena del crimen sin ser delatado por nadie pues la calle en esos momentos presentaba un paisaje sepulcral en el que no se veía un alma. Pero el asesino no las tuvo todas con él y una anciana que habitaba en el actual nº 24 de la calle, había observado el duelo tras las rejas de su ventana al escuchar los continuos choques metálicos que provocaban las espadas al enfrentarse. La anciana había salido de su casa, candil en mano, y tras comprobar el fallecimiento del perdedor, pudo ver como el homicida desaparecía rompiendo el silencio de la calle con un sonido muy característico al andar. La mujer interpretó que el ruido provenía del crujir de las rodillas del propio asesino y enseguida supo de quien se trataba. A la mañana siguiente las autoridades sevillanas descubrieron que el asesinado no había sido un cualquiera y yacía en el suelo de la calle Candilejo un miembro de la familia de los Guzmán, junto con los Ponce de León, las dos familias nobiliarias más importantes de la época en el sur de Castilla. Al conocerse la noticia no transcurrió mucho tiempo cuando los Guzmán o Guzmanes, pidieron justicia y el rey les prometió la cabeza del asesino expuesta en la esquina de la calle donde había muerto el familiar nobiliario.

Rótulo de la calle Cabeza del Rey Don Pedro en la esquina con Candilejas

Rótulo de la calle Cabeza del Rey Don Pedro en la esquina con Candilejo

Cuando el Alcalde Mayor de la ciudad, Martín Fernández Serón, investigó sobre el crimen, descubrió que había un testigo en el caso pues la anciana al comprender de quien se trataba el asesino, retornó presta a su hogar dejando el candil a los pies del muerto y revelando a los alguaciles su presencia en la escena. Esta mujer, que en un principio no quiso hablar por temor a las represalias, fue tranquilizada por el monarca que prometió protegerla de todo daño. Una vez escuchado esto, la anciana hizo que trajeran un espejo y lo pusieran delante del rey y le dijo “aquí tenéis a vuestro asesino”. La mujer había descubierto al homicida gracias al curioso sonido que hacían las rodillas del monarca Pedro I al andar. Según estudios médicos actuales hechos sobre el cuerpo del difunto rey, se descubrió que el monarca castellano no había tenido un crecimiento normal debido a una parálisis cerebral infantil y que era probable que sus articulaciones chasquearan con cualquier movimiento.

Obra que representa a Pedro I de Castilla.

Obra que representa a Pedro I de Castilla

Pedro I cumplió su palabra y colocó en la pared de la esquina de la calle Candilejo una caja de madera que contenía la cabeza del asesino. Esta caja debía ser abierta tras la muerte del monarca. Cuando Pedro I fue derrotado por su hermanastro Enrique y ejecutado en 1369, dando fin a la guerra civil castellana que había enfrentado a los partidarios de Pedro I con los de Enrique de Trastámara y sus hermanos, la caja por fin se abrió y descubrió la cabeza del monarca castellano. La ciudad de Sevilla por fin había descubierto que el crimen no había sido una simple lucha entre dos transeúntes que se habían ofendido mutuamente sino que el asesinato encerraba un móvil político pues los Guzmanes eran partidarios de Enrique de Trastámara, que se convertiría en Enrique II al ser coronado rey, abriendo la puerta del trono a la casa que posteriormente reinaría en Castilla durante varios siglos.

Actualmente aún podemos observar la figura del rey Pedro I en la esquina de la calle Candilejo con la calle Cabeza del Rey Don Pedro nominación que evidencia lo sucedido aquella noche de invierno de 1354. Es digno de mención que la figura que hoy día se conserva es una obra que data del siglo XVII que sustituyó a la original que se encuentra actualmente en la Casa Pilatos de Sevilla.

Vía| Álvarez-Benavides, Curiosidades Sevillanas, Universidad de Sevilla, Sevilla; 2008.

Imágenes| Rótulo de calle, escultura de Pedro I siglo XVII, cabeza original del rey.

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