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UE: El derecho a la libre circulación y sus límites por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea

 

Inglaterra siempre ha puesto el acento a todo lo que sus vecinos han venido haciendo en cuanto a normativa y políticas unitarias. La libre circulación es un derecho no a nivel europeo sino también a nivel internacional, aunque con ciertas limitaciones –legales-. Pero centrémonos en la zona comunitaria. En el derecho de la Unión Europea la Directiva 2004/38/CEE de fecha 29 de abril relativa a al derecho de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de sus familias a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros regula estos límites al derecho en cuestión.
La ciudadanía de la Unión confiere a todo ciudadano de la Unión un derecho primario e individual a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros, con sujeción a las limitaciones y condiciones previstas en el Tratado y en las disposiciones adoptadas para su aplicación. La libre circulación de personas constituye una de las libertades fundamentales del mercado interior de cualquier estado miembro, que implica un espacio sin fronteras interiores en el que esta libertad estará garantizada por la legislación tanto nacional como comunitaria.
ser-ciudadano-de-la-union-europeaAunque sí es cierto que la ciudadanía de la Unión tiene que ser una condición fundamental de los nacionales de los Estados miembros que ejercen su derecho, la actualidad jurisprudencial ha hecho una interpretación más amplia de la Directiva conociendo de un caso en concreto. Así entonces, el pasado 18 de Diciembre de 2014 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea emitía Sentencia (C-202/13) dando interpretación al caso de una familia compuesta por un ciudadano con doble nacionalidad-británica e irlandesa- casado con una colombiana con la que tiene un hijo y con residencia todos en España donde poseen una vivienda. Pues bien, la familia, al poseer una segunda residencia en el Reino Unido viaja regularmente al territorio inglés, territorio en donde su legislación nacional obliga la tenencia de visado para entrar al país. En este caso, la mujer es titular de una tarjeta de residencia de familia de un ciudadano de la Unión expedida por España, lugar de residencia.
Según la normativa británica en materia de inmigración, para poder viajar al Reino Unido los titulares de esa tarjeta deben solicitar un permiso de entrada, que tiene una vigencia de seis meses y puede renovarse. La familia que acudió a los tribunales fue con la firme creencia de que la legislación europea y el derecho a la libre circulación no amparan dicha limitación. Y ciertamente el tribunal europeo les ha dado una interpretación favorable, pues según el mismo y en forma de sentencia ha dictaminado que Reino Unido no puede exigir visado a ciudadanos que tengan tarjeta de residencia familiar en otro Estado miembro, pues esto es un requisito que vulnera la Directiva sobre libre circulación de ciudadanos. La sentencia y la interpretación que integra del tribunal europeo deben entenderse en sentido homogéneo y aplicable a todos los Estado miembros puesto que el mismo texto afirma que “las autoridades nacionales están obligadas a reconocer, a efectos de la entrada en su territorio sin visado, una tarjeta de residencia expedida por otro Estado miembro con arreglo a la directiva (sobre libre circulación), a menos que haya indicios concretos, referidos al caso específico de que se trate, que hagan dudar de la autenticidad de dicha tarjeta y de la exactitud de los datos que contiene, y que permitan llegar a la conclusión de que existe un abuso de derecho o un fraude”.

Via | elaboración propia

Imagen | idfederacion.org

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