Historia 


UAV Predator: pilar de la guerra asimétrica

MQ-9 Reaper. Una versión del Predator.

MQ-9 Reaper. Una versión del Predator.

Cuando los norteamericanos invadieron Afganistán en el marco de la operación Libertad Duradera tras el 11 de septiembre de 2001, se dedicaron a comprar como locos los misiles antiaéreos Stinger que habían proporcionado a los Muyahidines para su guerra contra la ya extinta URSS.

El techo operativo de estas armas está en los 3800 metros, lo que obligó a que se diera la orden de que los aviones que operasen en ese país deberían volar por encima de esa altitud.

Así, mientras se montaba la base en Uzbequistán para alojar a las unidades norteamericanas de tierra que iban a operar sobre el terreno, los bombardeos de castigo que se llevaron a cabo con misiles de crucero Tomahawk o desde aviones resultaron poco o nada efectivos y, peor aún, desmoralizaron a los afganos que combatían desde hacía años contra los talibanes.

Posteriormente, cuando la 5º Grupo de Fuerzas Especiales, responsable del área de Oriente Medio, puso sobre el terreno pequeñas unidades que servían de enlace con las unidades de muyahidines y señalaban objetivos a la aviación mediante la guía de láseres, la efectividad se incrementó.

Infografia de un Pred lanzando un misil.

Infografia de un Pred lanzando un misil.

A las unidades sobre el terreno, se les uniría un elemento que, pese a no ser completamente nuevo, sí que su empleo táctico aún estaba por desarrollar, el UAV o Unmanned Aerial Vehicle (Vehículo Aéreo No tripulado), aunque se ha popularizado como Dron.

El más conocido es el MQ-1 Predator o Pred y, pese a qué voló ya en los 90, vio acción por primera vez en Yemen, en el 2002, cuando lanzó, por primera vez, un misil Hellfire para eliminar al líder de Al-Qaeda Al Harithi. A partir de entonces, los pred se han usado frecuentemente como ejecutores.

El aparato mide 8 metros y tiene una envergadura de 15, aunque sólo pesa 512 Kg en vacío. Tiene una autonomía de 24 horas gracias a su motor de 4 cilindros.

Su coste es de 4’2 millones de dólares y con 40 de ellos se llega a pagar la construcción de un solo F-22 Raptor. Un tercio de esa cantidad es para pagar “la bola” que contiene la óptica, videocámaras y láseres del aparato que le hacen tan útil frente a la contrainsurgencia.

Su velocidad de sustentación es muy baja y eso le hace ser muy valioso pues equivale a un satélite sobre el terreno y no geoestacionario, enviando información continuamente.

Obviamente, esto sólo es útil en una guerra asimétrica, en la que la superioridad aérea sea completa para el bando que posee los drones: de ahí que muy pocos hayan sido derribados y que, la mayoría de los que se han perdido ha sido por razones técnicas.

Su baja velocidad les permite el seguimiento y control de blancos individuales o pequeños grupos y esta, también, es una de las razones por las que su mantenimiento sea tan barato, ya que la fatiga de sus componentes es menor, alargando consiguientemente su vida operativa.

Piloto y sensor de una UAV.

Piloto y sensor de una UAV.

El pilotaje de los predator se lleva a cabo en la base aérea de Nellis, en Nevada, donde dos grupos de prefabricados de camuflaje representan las áreas de operaciones de Irak y de Afganistán. La competencia de ese mando está en el mando central norteamericano, el CENTCOM, responsable de Oriente Próximo, no del que controla esa zona de los Estados Unidos.

Cada dron tiene un equipo de dos personas: un piloto titulado que es veterano de un tipo de avión real y un sensor que es responsable de la bola. El personal sobre el terreno se encarga del mantenimiento y equipación del aparato y de las maniobras de despegue.

De cara a sus tareas de seguimiento, los pred mantienen el vuelo sobre la zona desarrollando bucles hexagonales, elípticos, en lazo o con otras figuras mientras el operador de la bola sigue al objetivo.

"La bola".

“La bola”.

Los UAV,s ya constituyen un elemento táctico de combate que interactúa con las fuerzas sobre el terreno e incluso ilumina blancos con su láser que guíen bombas lanzadas desde aviones o navíos.

En este momento pueden llegar a portar dos misiles aire-tierra hellfire o dos aire-aire Stinger, pero en el futuro próximo podrán llevar armas más pesadas y grandes, así como incrementar su techo operativo.

Sistema de comunicaciones y control de un UAV.

Sistema de comunicaciones y control de un UAV.

Sin embargo, una incógnita que plantea el uso de estos aparatos es el hecho de que los operadores de drones no se encuentran aislados del Homefront, de la sociedad civil y de los medios de comunicación (estamos hablando de los operadores norteamericanos que puentean la señal de control en Europa) dándose la circunstancia de que, durante el tiempo en el que duran las misiones se encuentran en zona de guerra y cuando salen de los prefabricados, vuelven a la vida civil.

A nivel sicológico, ésta es una situación completamente nueva.

Por otro lado, la toma de decisiones se realiza al nivel de los operarios del aparato y que sólo dispongan de la información de la que estos disponen, con la identificación amigo/enemigo que la tecnología pueda realizar, así, un objetivo que previamente no haya sido identificado o que manifiestamente se muestre hostil (que lleve un arma que lo identifique), hará que el peso de la responsabilidad eche para atrás muchas de ellas.

En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris

Vía| Kaplan, robert D.: Por tierra, mar y aire. Ediciones B SA., 2008

Imagen| Reaper, Pred lanzando un misil, piloto y sensor, la bola,  comunicación y control

En QAH| Rusia: la primera víctima de la Primera Guerra Mundial

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