Patrimonio 


El Turuñuelo: Tartessos y los bronces

Extremadura, la gran desconocida, es el lugar elegido este mes para hablar sobre arqueología. En Guareña, localidad de la comarca de las Vegas del Guadiana, en Badajoz, se está excavando por segundo año consecutivo el yacimiento tartésico de El Turuñuelo.

palomas piel de toro

Las palomas y la piel de toro extendida son seña inequívoca de Tartessos

caldero bronce

Enorme caldero de bronce, encontrado en esta campaña

Como muchos yacimientos, este descubrimiento está muy ligado al sector primario. Fue el pasado año, cuando se iba a poner a funcionar el terreno para cultivar arroz, cuando se descubrieron los primeros vestigios arqueológicos. Está datado aproximadamente hace unos 2500 años, y la civilización prerromana que lo poblaba era la tartésica, de la que tan poco sabemos, más allá de su ocupación de la zona suroeste de la Península Ibérica.

En esta campaña se ha sacado a la luz una habitación, que cuenta con gran cantidad de bronces en su interior. En la anterior se estuvo excavando un gran pasillo que da a ésta y a otras habitaciones, y otro espacio de aproximadamente unos 70m2, el primer espacio que apareció de forma totalmente inesperada.

bañera sarcófago

¿Bañera? ¿Sarcófago? Serán los investigadores los que arrojen luz sobre su función.

Lo más interesante de este yacimiento son los materiales que están aflorando. Hay una gran cantidad de bronces, como ya hemos dicho anteriormente, y han salido piezas tan sorprendentes como una parrilla de bronce y un caldero del mismo material tan enorme como único. Además, han encontrado una rarísima bañera de 1,70 metros de largo. «Lo llamamos bañera o sarcófago por su forma. Está hecho con un material extraño a base de cal y no sabemos qué contenía; no tiene ningún orificio de salida y, por lo tanto, puede ser para contener agua, para hacer algún tipo de ritual que se nos escapa», explica Sebastián Celestino, del CSIC Mérida. Se encontró en uno de los tres ámbitos en los que se divide la habitación principal, en cuyo centro se levantó un altar de adobe en forma de piel de toro extendida.

El edificio encontrado en el Turuñuelo cuenta con algo más de una hectárea. Se convierte, así en el edificio más grande y mejor conservado del momento, y sin duda, va a aportar mucho a los estudios de esta civilización. Con un 10% excavado, ya se puede decir que este espacio tenía un sentido del culto clarísimo, según los investigadores del CSIC de Mérida que se están encargando de ello.

semillas

Semillas encontradas en el yacimiento

Los edificios fueron destruidos por sus propios moradores, incendiados y sellados con arcilla, para preservarlos de los invasores (los pueblos del norte, de etnia céltica). El resto de las edificaciones documentadas en el Valle Medio del Guadiana también cuentan con ese nivel de incendio. Se abandonaron a la vez, con lo que podemos decir que forman parte de un mismo sistema político.

Sebastián Celestino ha explicado lo que estaba sucediendo en ese momento: «El núcleo central (de la cultura tartésica) está en el Guadalquivir y Huelva, pero después de una crisis económica en el siglo VI, hay un gran movimiento de población hacia el interior. Y esa gente que se instala en el Guadiana construye estos enormes edificios», continúa. Habla de tres: el santuario de Cancho Roano (en Zalamea de la Serena, que el propio Celestino excavó durante más de dos décadas); La Mata (en el municipio de Campanario), que tenía un perfil más económico. Por supuesto, el tercero es el que se está excavando en estos momentos.

Los vestigios de toda esa zona ayudan a conocer mejor cómo fue aquella cultura que floreció en torno al Guadalquivir desde el siglo X a. C. Seguiremos pendientes de todas las informaciones que vayan saliendo respecto de este yacimiento, puesto que promete muchas más sorpresas futuras.

Vía| Hoy.es

Más información| Eldiario.es, El País

IMayen| El País

Vídeo| Canal Extremadura

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