Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Túmulo de Anfípolis: ¿tumba de Alejandro Magno? (II)

Salas de la tumba

Recogiendo el testigo donde lo dejamos el mes pasado, vamos a ver las salas que aún no hemos visitado en el túmulo de Anfípolis.

Dejamos la tumba de la colina de Kastá habiendo analizado la entrada y la primera sala, con sus correspondientes suelos, techos y decoraciones. Al final de la segunda sala encontraron, a día 7 de septiembre, otra gran sorpresa: una pareja de Cariátides.

Cariátide

Cariátide

De confección exquisita en mármol de Thassos, ambas sujetan las jambas que dan entrada a la siguiente sala. Dos mujeres con delicados ropajes tallados con técnica de paños mojados (la ropa, de tejido muy fino, parece estar pegada al cuerpo), presentan tirabuzones a ambos lados de la cabeza, y llevan aretes y una túnica con mangas en la que se puede apreciar policromía en rojo y azul.

Los brazos derecho e izquierdo de las esculturas estaban levantados sobre la clave de la puerta, seguramente sujetando algún tipo de anatema contra cualquiera que quisiera profanar la tumba.

Cariátide completa sin rostro.

Cariátide completa sin rostro.

La medida total de cada una de las Cariátides son 2’27m de altura; las proporciones son armónicas, y la túnica y el chitón muestran la maestría de quien las talló, ya que quedaban recogidos con la mano libre, mostrando un abanico de pliegues, como se puede ver en las fotografias. Al liberarse la sala de la arena del suelo, descubrieron que las Cariátides estaban colocadas sobre un pedestal, y que la altura total que alcanzan son los nada desdeñables 3’67m.

Pasó bastante tiempo hasta que a mediados de octubre de este año saltó de nuevo la noticia a los periódicos: el suelo de la sala que flanqueaban las Cariátides era un gigantesco mosaico. Es una imagen simbólica del poder y una forma más de vencer a la muerte, mediante el recuerdo y la loa.

La factura es muy buena; las teselas son irregulares, y los fondos neutros, azules o grises, similares a los mosaicos del siglo IV encontrados en Pella. La policromía es escasa. El centro del mosaico está dañado, y tiene un agujero en el medio, por lo que los investigadores han podido estudiar los materiales de los que está compuesta la obra: una base sólida y encima otra base de mortero sobre la que se pegarían las teselas.

El magnífico mosaico, tanto por sus dimensiones como por su factura, se creyó en un primer momento que narraría algún episodio de la conquista de Alejandro Magno, pero conforme fueron limpiando y consolidando el espacio, se dieron cuenta de que el tema era otro por completo diferente. Un Hermes alado portando el caduceo tira de una biga conducida por un personaje coronado de laureles, con la cara preocupada. Faltaba parte por limpiar y retirar escombro. Al concluir, descubrieron que el mosaico representaba el rapto de Perséfone, en una imagen muy similar a la de otros mosaicos del mismo periodo.

Mosaico completo de Perséfone y Hades.

Mosaico completo de Perséfone y Hades.

En la siguiente sala, encontraron la cabeza de una de las esfinges de la entrada, casi completa, sólo le falta la nariz, que está rota.

Os dejamos con un vídeo sobre la tumba, donde se muestra cómo se trabajó sobre el mosaico paso a paso hasta descubrirlo por completo.

Y el mes que viene… más sorpresas: los primeros restos mortales encontrados en la siguiente cámara, y parte del ajuar funerario que se encontró allí.

Vía|TheAmphipolisTomb

Imagen|Algargosarte

Vídeo|Youtube

En QAH| Túmulo de Anfípolis: ¿tumba de Alejandro Magno? (I)

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