Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Túmulo de Anfípolis: ¿tumba de Alejandro Magno? (I)

Vista aérea del túmulo que alberga la tumba.

Vista aérea del túmulo que alberga la tumba.

Este es, sin lugar a dudas, el descubrimiento del año, y de los que están por venir. Lo que se ha denominado como Tumba de Alejandro Magno en los medios de comunicación, el Túmulo de Anfípolis, que está (¡por supuesto!) todo sujeto a estudio, ha sido, desde que se comenzaran las excavaciones este verano, la sensación arqueológica del momento.

Se sabía desde hacía tiempo que en el lugar donde se ha encontrado este túmulo funerario había algo de gran importancia, a juzgar por las imágenes de fotografía aérea que se tenían de la zona. Cuando se comenzaron a acometer las obras de excavación, allá por 2012, en lo peor de la crisis, vieron que lo que tenían entre manos era algo más que una tumba cualquiera.

En 2012 y 2013, lo que se hizo fue excavar el muro perimetral del túmulo, que forma un círculo casi perfecto de 498 metros. También, este espacio se puso en relación con un león encontrado en el lecho del río Estrimón, en 1916, cercano a la zona de excavación. Se pensó que podría servir como escultura conmemorativa de Laomedonte de Lesbos, uno de los almirantes de Alejandro Magno. Pronto iban a descubrir que estaban algo equivocados. En 2012 se halló la base donde iba colocada esa escultura de casi seis metros de altura.

El muro perimetral estaba revestido de mármol, que fue saqueado, pero la labor de los arqueólogos ha sido crucial para que podamos ver imágenes como ésta.

Esfinges halladas en Anfípolis.

Esfinges halladas en Anfípolis.

Conforme avanzaban los trabajos de excavación, fueron saltando progresivamente las noticias en prensa. Una mañana de agosto, desayunamos con el descubrimiento de una puerta adintelada con dos esfinges de media tonelada de peso y dos metros de altura sobre el dintel, que flanqueaban la entrada al recinto.

El suelo de esta primera sala es muy curioso, ya que está realizado con fragmentos de mármol blanco, contrastando ampliamente con los colores del rodapié de la sala, rojo y azul. La puerta que flanquean las esfinges no tiene goznes ni bisagras. Las esfinges están parcialmente mutiladas: faltan las cabezas, los pechos y parte de las alas. Otra parte se han encontrado junto al muro exterior de la primera sala. Los capiteles de las pilastras decorativas de las jambas de la puerta son jónicos y se ha conservado su policromía original en blancos, rojos y negros.

La siguiente noticia, días más tarde, fue una de las que más alegría produjeron en el mundo de la arqueología: la estancia o estancias tras la puerta adintelada estaban llenas de arena, con lo que, presumiblemente, no había sido profanada.

Lo mejor que ha hecho el equipo capitaneado por Katerina Peristeri ha sido ofrecer en una página web toda la información que han ido recabando, y que actualizan prácticamente a diario.

Representación en 3D de los hallazgos.

Representación en 3D de la tumba.

Esta tumba da para mucho, así que el próximo mes hablaremos de las otras salas, de las Cariátides que sustentan la entrada a la siguiente sala, de un espectacular mosaico de Perséfone y de las últimas sorpresas que ha dado el túmulo.

Vía| TheAmphipolisTomb

 Imagen| PhileNewsMediterráneoAntiguo, Wikimedia

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