Historia 


Tucídides, el primer historiador científico

 

Busto de Tucídides

Busto de Tucídides

Los pocos datos de que disponemos sobre Tucídides provienen, en su mayor parte, de algunos pasajes de su propia obra. Sabemos con certeza que fue designado estratego por Atenas en el año 424 a.C. durante la Guerra del Peloponeso y, en torno a este dato, se ha construido su biografía. Aunque la cuestión no está exenta de debate, se ha mantenido con cierta consistencia que nació en el seno de una familia perteneciente a la nobleza ateniense. Al igual que Herodoto, Tucídides sufrió el destierro, aunque por causas bien distintas. En su caso el castigo estuvo motivado por no evitar la toma de la ciudad de Anfípolis por el general espartano Brásidas. No hay constancia exacta de dónde pasó su destierro (¿quizás en Tracia?), ni si finalmente volvió a Atenas tras la amnistía general concedida en el año 404 a iniciativa de Enobio. Su muerte, al igual que todo lo que rodea su vida, está envuelta en la confusión.

La gran obra de Tucídides es su Historia de la Guerra del Peloponeso. En ella narra el enfrentamiento entre Atenas (y sus aliados de la Liga de Delos) y Esparta (y sus aliados de la Liga del Peloponeso) durante más de dos décadas, entre los años 431 a 404 a.C., hasta que finaliza con la aplastante victoria espartana y el hundimiento de la talasocracia ateniense. El libro, no obstante, está inconcluso y acaba su relato en el año 411.

El objetivo de Tucídides era exponer “[…] la historia de la guerra entre los peloponesios y los atenienses relatando cómo se desarrollaron sus hostilidades”. Tucídides pone de manifiesto el carácter contemporáneo de lo que nos está transmitiendo, es decir, no aborda un hecho lejano ya pasado sino un suceso que permanece vivo mientras nos lo cuenta. Por esta razón su concepción del pasado difiere de la nuestra: el pasado sólo le interesa en la medida en que ayuda a comprender el presente (y en cierto modo el futuro). La reflexión sobre los hechos ya acaecidos y su posible valor paradigmático es una constante en su obra, especialmente visible en los discursos y siempre supeditada a lo realmente importante, el presente.

Representación de Hércules y Atenea

Representación de Hércules y Atenea

Tucídides fue el primer historiador que aplicó a su obra, y de forma generalizada, criterios metodológicos para dotarla de una mayor imparcialidad y exhaustividad, probablemente influido por los principios hipocráticos aplicados a la medicina. Lo que pretende con la Historia de la Guerra del Peloponeso es hacer una verdadera ciencia huyendo de las exageraciones, de la falta de objetividad que caracterizaba a los poetas y del elemento fabuloso que aún permanecía en Herodoto (a quien crítica, como a sus predecesores).

La obra de Tucídides ha sido objeto de lectura por todas las generaciones ulteriores, que han visto en ella un ejemplo intemporal del comportamiento humano y, más concretamente, de la naturaleza del poder. Son muchos los políticos y líderes mundiales que han recurrido, también en nuestro siglo, a la Guerra del Peloponeso como fuente de enseñanza y de inspiración. Eso es precisamente lo que le hace ser un clásico de la Historia.

 

En colaboración con QAH| Metahistoria

Vía| (Extracto del libro en preparación “Vida y obra de los grandes historiadores”, Punto de Vista Editores)

Imagen | Tucídides, Representación de Atenas y Hércules

En QAH| Herodoto y el nacimiento de la Historia Universal, Galeno, precursor de la medicina, El batallón sagrado de Tebas

 

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